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¿Es recomendable el deporte para pacientes con cáncer?

Los resultados tan óptimos para la salud del deporte han motivado las investigaciones, que se llevan a cabo desde hace varios años, sobre la relación que tiene la práctica deportiva con ciertas patologías como el cáncer

¿Es recomendable el deporte para pacientes con cáncer?/ Pexels
¿Es recomendable el deporte para pacientes con cáncer?/ Pexels

La práctica deportiva de forma regular es, junto con una nutrición equilibrada y evitar hábitos tóxicos como fumar o el consumo de alcohol y otras sustancias nocivas para el organismo, uno de los pilares fundamentales para gozar de una buena salud. No cabe duda, de la relación directa que existe entre el deporte y el incremento de los beneficios para el cuerpo y para la mente, sin llegar a una actividad física extrema.

Relación deporte prevención cáncer

Los resultados tan óptimos para la salud del deporte han motivado las investigaciones, que se llevan a cabo desde hace varios años, sobre la relación que tiene la práctica deportiva con ciertas patologías, como, por ejemplo, el cáncer.

De hecho, se ha demostrado en estudios realizados en grupos de población muy amplios que, en algunos tumores, la práctica del ejercicio o del deporte tiene un efecto preventivo sobre su aparición. En concreto, es especialmente beneficioso para el cáncer de mama y el colorrectal y, según indican los estudios realizados, que también podría ser efectivo para el cáncer de pulmón y de endometrio.

Beneficios en pacientes oncológicos

En este sentido, el jefe de servicio de Oncología Médica del Hospital Quirónsalud Bizkaia, Guillermo López Vivanco, explica que los especialistas parten de la base de que toda aquella persona con una situación psíquica y física positiva tendrá más posibilidades de recuperarse de cualquier enfermedad, como el cáncer, que una persona que no está en esa misma condición. “Una mejor condición física normalmente se acompaña de una buena situación psicológica y nos ayuda a enfrentarnos a la enfermedad y al reto que supone el tratamiento. Además, generalmente, las personas que practican alguna actividad física o deporte suelen llevar hábitos de vida saludables y tienen una mejor condición para afrontar este tipo de enfermedad”, señala el oncólogo.

Ejercicios monitorizados

Pero ¿cómo puede aplicarse este ejercicio en los hospitales? Hay que destacar que, según el doctor López Vivanco, la actividad que debe realizar un paciente un paciente oncológico debe tratarse siemrpe de una manera controlada y pautada en función de su situación clínica. “No hablamos de ponerse unas zapatillas y salir a correr, sino de hacer una serie de ejercicios monitorizados, regulados y con seguimiento por parte de profesionales de esta especialidad”, explica el doctor. De este modo, los programas de ejercicio físico se realizan principalmente en pacientes en tratamiento con quimioterapia. Estos incluyen un seguimiento y una pauta regular de la práctica de actividades aeróbicas tres días en semana, combinados con ejercicios de resistencia, y se ha advertido que mejora la calidad de vida de los pacientes.

Disminuye el cansancio y la pérdida de apetito

“Se observan mejoras en la toxicidad subjetiva-añade el doctor- es decir, disminuye el cansancio y la pérdida de apetito, por ejemplo. Lo que no mejora es la toxicidad de medicamentos sobre la sangre, leucocitos o hematíes”. Se trata de una práctica que en la actualidad ya está totalmente incorporada a la actividad asistencial en pacientes con cáncer en países como Australia, donde se pauta ejercicio programado durante el tratamiento y una vez finalizado este.

Ejercicio físico antes de la cirugía

También ha podido demostrarse a través de investigaciones científicas que la actividad física prequirúrgica puede ayudar a aliviar los efectos negativos de la cirugía para mantener así una capacidad funcional y una fuerza muscular normal en la medida de lo posible. De este modo, es posible reducir el dolor, depresión y fatiga. “Y también puede ayudar a disminuir las complicaciones pulmonares postoperatorias y el tiempo de hospitalización del paciente”, señala el especialista.

Pérdida de la función respiratoria

López Vivanco también advierte que es habitual que después de haber finalizado el tratamiento, especialmente en pacientes que han pasado por quimioterapia, haya una ligera pérdida de la función cardiorrespiratoria: “ Una forma de recuperarla es realizar un ejercicio programado y progresivo en función de sus posibilidades”. Por eso, la actividad física ayuda a mejorar su capacidad cardiorrespiratoria y alcanzar un rango de práctica normalidad en lo que se refiere a esa función vital para nuestro organismo. “Es más, sirve también como efecto beneficioso porque se encontrarán mejor física y anímicamente”.

Reto Pelayo Vida

En esta línea, hay programas que trabajan para concienciar sobre la importancia de la práctica deportiva la vez que se visualiza una patología que afecta cada día a más personas en el mundo. Es el caso del Reto Pelayo Vida que, desde 2015, reúne cada año a mujeres dispuestas a dar esperanza a todas aquellas que se encuentran en la misma lucha que ellas pasaron con éxito, enfrentando diferentes retos deportivos. Así, este año las cinco participantes darán la vuelta a la península Ibérica en vela, en tres etapas. Partieron desde Bilbao el 12 de octubre y finalizarán en Barcelona el próximo 26 de octubre, tras dos paradas intermedias en Málaga y Valencia. Un reto en el que el Grupo Quirónsalud repite por quinta edición consecutiva como proveedor médico oficial.

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