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Los hombres ganan 7.500 euros anuales más que las mujeres en Euskadi

Estos datos son superiores a la media del resto de España

En Euskadi, una mujer cobra de media al año un 24% menos que un hombre. Es lo que se conoce como brecha salarial entre hombres y mujeres y que no hace sino acentuar aún más la desigualdad entre ambos sexos. Una realidad que, pese a las medidas y esfuerzos impulsados, sigue latente hoy en día.

La situación en Euskadi

Según datos del Instituto Nacional de Estadística en lo que se refiere a esta realidad de brecha salarial en las empresas de Euskadi, la diferencia entre hombres y mujeres es de unos 7.500 euros anuales. O, dicho de otro modo, mientras ellos ganan de media unos 31.000 euros al cabo del año, las mujeres tienen que conformarse con unos 23.500 euros.

Unas cifras que, traducidas a un ejemplo práctico, apuntan a que el salario de ellas debería incrementarse un tercio para estar a la par del de los hombres. Lo llamativo, incluso, es que estos datos de Euskadi son superiores a la media de España. En este punto es importante recordar que los sueldos en el resto de las comunidades autónomas son un poco más bajos, por lo que si nos fijamos en el salario anual en Euskadi dicha brecha es de un 24% mientras que a nivel nacional es de dos puntos menos.

Pese a todo, se trata de una situación que no entiende de territorios. Lo mismo sucede a nivel europeo. De forma global, en otros países de Europa las mujeres perciben de media alrededor de un 16 % menos de sueldo por hora (14% en el caso de Euskadi) que los hombres. Algo que lleva no solo a diferencias en el momento mismo de la vida laboral, sino también después de esta. Según datos de la Unión Europea, esa brecha salarial tiene un impacto negativo a lo largo de la vida de las mujeres que se traduce en pensiones de jubilación más bajas, además de un mayor riesgo de pobreza a partir de los 65 años.

¿Cuáles son las causas de esta brecha salarial?

La “falta de corresponsabilidad de muchos hombres”. Esa es la principal causa que lleva a que la ya mencionada brecha salarial también esté presente en el tejido laboral vasco. Al final son las mujeres las que deciden sacrificar en cierta medida su trabajo y carrera profesional en pro de cuidar a sus hijos. Es decir, la complicada conciliación de la ecuación trabajo y familia.

Una situación que se torna especialmente injusta en el caso de las féminas que obtienen mayor cualificación que los hombres (sobre todo en estudios superiores) y que, a pesar de ello, se ven forzadas a frenar su carrera profesional para encargarse de las tareas familiares. Como consecuencia de esa ‘renuncia’ realizan trabajos a tiempo parcial con menores ingresos y con menores probabilidades de aspirar a puestos de responsabilidad y retribución (el conocido como techo de cristal).

En Euskadi, esa precarización del empleo femenino hace que la ocupación a tiempo parcial esté desempeñada por mujeres en el 77,5% de los casos. Menos horas en contratos, además, más

breves ya que también se observan discrepancias entre la tasa de temporalidad de las mujeres (por encima de un 29%) en comparación con los hombres (un 24%).

Pero este no es el único factor a tener en cuenta cuando se habla de motivos por los que la brecha salarial no acaba de cerrarse en pleno siglo XXI. Otra de las causas asociadas lleva a que las mujeres desempeñen trabajos (mal) feminizados que en algunos casos se pagan menos y que responden a factores de carácter cultural, empresarial o del mismo mercado laboral. Es el caso, por ejemplo, de la enfermería; una profesión de la que más del 80% son mujeres. Porcentaje que no se repite de igual manera en los puestos de dirección o responsabilidad del sector de la Sanidad.

El momento del cambio

Bases injustas que deben desterrarse si se quiere que el camino hacia la eliminación de la brecha salarial sea una realidad en Euskadi. Un cambio que es tarea de todos, empezando por las instituciones y todos los agentes laborales y terminando por la sociedad donde se debe llevar a cabo una importante tarea de educación, sensibilización y concienciación a todos los niveles.

Una situación que, de no poner medidas para ello, se seguirá perpetuando a medida que pasen los años tal y como recuerdan desde el Gobierno Vasco. Seguirá sin cumplirse un derecho y principio fundamental como es el de la igual retribución por un trabajo de igual valor.

 

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