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Imagen de La Naval de Sestao en 1991. / Astilleros Españoles. Factoría de Sestao – The Sestao Yard / Folleto de la empresa en español e inglés, 1991.

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La industria naval en Bizkaia: de la Carrera de las Indias al transporte de minerales por Europa

Zuriñe Gómez Camacho

Empleo, Inclusión Social, Igualdad Diputación de Bizkaia. / DFB

Bilbao, antes puerto que Villa

La vinculación de Bizkaia con el mar se remonta a siglos y siglos de historia. Se suele decir que la ciudad de Bilbao fue antes puerto que villa y es que incluso antes de la fundación de la propia villa ya existe documentación histórica que atestigua cómo ha sido un enclave comercial muy importante desde incluso la época romana. La vinculación con el mar y, por tanto, la importancia de la construcción naval, es inherente a la historia de Bizkaia. 

Aunque no se tienen datos suficientes para poder determinar con exactitud en qué momento los vizcaínos comenzaron a trabajar en la manufactura naval, lo que sí se sabe es que nació como complemento de las actividades comerciales y pesqueras desarrolladas en los puertos, convirtiéndose en una actividad vital para los pueblos del litoral y alrededores. 

La configuración de este espacio naval, primero de carácter artesanal y después industrial, fue gradual y estuvo determinado por diversos elementos: las características orográficas de la costa, la disponibilidad de madera y productos férricos, la facilidad para poder transportar los materiales hasta las factorías, y la presencia de una eficaz y numerosa mano de obra. Gracias a estas favorables condiciones, casi todas las villas marineras contaron con astilleros de donde salieron barcos de distintos tipos y para diferentes clientes y actividades.

Un barco real para la Carrera de las Indias

Durante el siglo XV, los astilleros reales tuvieron su época gloriosa y la armada española, desde un punto de vista técnico y para la corona, tenía mucha importancia. Hay astilleros de gran relevancia por toda España en el puerto de Ferrol, el de Cartagena, Barcelona… y Bizkaia también tuvo un astillero real. 

En 1610, el señorío de Bizkaia presentó una instancia a los Austrias solicitando la creación de un Astillero Real o Arsenal en la punta de Zorroza. Pensaban que, si recibían una respuesta afirmativa, podría ser la clave para la reactivación del sector naval, tras varios años de crisis, puesto que se primaría la construcción de buques para la Carrera de las Indias. Además, el patrocinar dicha carrera, influiría en la recuperación del comercio debido a que muchos de los materiales empleados en la manufacturera naval eran importados de los países del Báltico. Esta petición fue escuchada y en 1615 la Corona fundó el Real Astillero de Zorroza

Este hito fue trascendental para la historia de Zorroza. Desde ese momento, la práctica totalidad del obraje de las naves de guerra, galeones, correos y avisos de Indias se desarrollaron en sus instalaciones. Para comienzos del siglo XVIII Zorroza se había transformado en un gran emporio naval integrado por un conglomerado de edificios, gradas, almacenes e industria. 

En 1764 los Borbones establecieron en Zorroza una oficina del Servicio de la Renta de Correos, designando al viejo Real Astillero como centro productor de los buques correos que se precisaban para que esta empresa ilustrada pudiera llegar a buen puerto. Fueron años y años de bonanza en la zona, hasta que en 1795, las tropas francesas tomaron el Real Arsenal apoderándose de todas las naves. Tras esta invasión, las instalaciones de Zorroza quedaron prácticamente abandonadas y deterioradas sin actividad constructiva alguna hasta mediados del siglo XVII. 

Carrera de las Indias
FOTO: Carrera de las Indias

La Revolución Industrial: una nueva ventana de oportunidades

La construcción de embarcaciones de madera dio paso a otra nueva forma de construir naves gracias a la llegada de la Revolución Industrial. Este nuevo contexto social y económico genera una necesidad muy importante de que Bizkaia cuente con empresas navales que sean capaces de construir barcos cada vez más grandes para poder hacer una explotación “industrial” de las cuencas mineras en el último cuarto del siglo XIX. 

El presidente de la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública, Jabier Puertas, detalla como “en los montes de Triano y Galdames hay un mineral de hierro que es muy bueno por sus propiedade y bajo nivel de fósforo, para fabricar acero a través de un sistema que inventaron los ingleses que es el Bessemer”. Empresas mineras británicas, belgas y sobre todo francesas se empiezan a fijar en ese mineral y se trasladan hasta Bizkaia para invertir mucho capital y crear sociedades mineras mixtas porque también los industriales locales empiezan a invertir en esos cotos mineros. 

“Hay que explotar el mineral y luego exportarlo y para ello necesitan construir barcos cada vez más grandes para llevar dentro cuanto más mineral de hierro mejor. Ya no sirven esos barcos de madera tradicionales sino que hay que pensar en otros términos”, explica Jabier Puertas. Paralelamente, estos mismos industriales propietarios de las minas, se dan cuenta de que todo ese mineral no pueden exportarlo y deciden poner en marcha sus propias fábricas siderúrgicas. Aquí es donde la industria naval se cruza con la siderurgia, dos de los pilares fundamentales de la revolución industrial de Bizkaia junto con la minería.

Ria de Bilbao en 1867/ Asociacion Familias Deusto
FOTO: Ria de Bilbao en 1867/ Asociacion Familias Deusto

Nacen los grandes astilleros Euskalduna y astilleros del Nervión

En aquel momento en Bizkaia se construyen los primeros barcos del país con casco de hierro y la construye Astilleros del Nervión, antecesora de la Naval de Sestao. Estos astilleros nacen en 1888 por iniciativa de José Mª Martínez de las Rivas, propietario de una de las empresas siderúrgicas emblemáticas, San Francisco de la Mudela, que se asocia con el ingeniero naval Charles M. Palmer. Fue la primera factoría que se levantó en la Ría con las dimensiones y equipamientos necesarios para construir grandes buques de acero, lo que fue todo un salto tecnológico y de innovación. 

Este ingeniero inglés trae hasta Bizkaia 200 obreros británicos que son los conocen esa tecnología y sistema Bessemer y que son los encargados de enseñar a los trabajadores de la zona. Los mimos 200 obreros que con su llegada trajeron el fútbol hasta Euskadi. Gracias a su conocimiento, se construyen tres buques de guerra para la Armada Española. Para el año 1916, ya había 4.000 trabajadores trabajando en estas instalaciones. 

Otro de los astilleros emblemáticos de Bizkaia surge a los pocos años: el Euskalduna de Bilbao. Una empresa que hasta el momento se había dedicado a la reparación de barcos, bajo el nombre de Compañía de diques secos, y que construyó en 1902 el primer barco con casco metálico para Altos Hornos. Se trató de un gánguil, un tipo de embarcación que se dedica a recoger vertidos de la ría, en este caso los de Altos Hornos, para luego tirarlos en medio de la bahía. Euskalduna se presenta a la licitación de este proyecto y finalmente sale vencedora. Este es el punto de partida de la actividad naval del astillero Euskalduna. 

Botadura del crucero Infanta María Teresa en los Astilleros del Nervión, de Sestao, el 30 de agosto de 1890. / AVPIOP - Colección Tomás Ariza.
FOTO: Botadura del crucero Infanta María Teresa en los Astilleros del Nervión, de Sestao, el 30 de agosto de 1890. / AVPIOP - Colección Tomás Ariza.

Una mano de obra altamente cualificada

Los niveles salariales y las condiciones laborales eran “relativamente” buenas si se comparaba con otras actividades. Dentro de un astillero existían muchísimos perfiles profesionales: caldereros, herreros, carpinteros, soldadores… Jabier Puertas cuenta como a este tipo de empresa industrial la llamaban “la universidad” porque el nivel de cualificación que tenían que tener sus trabajadores era muy alto. Era tal el nivel de cualificación de algunos de los empleados, por ejemplo los soldadores, que entre los astilleros europeos se los rifaban para llevar esas técnicas a sus empresas. 

Cuando abren las primeras empresas, se produce un éxodo importante de trabajadores que migran desde la minería, donde las condiciones laborales y de vida eran pésimas, a los astilleros y también a la siderurgia. Pero este no fue el único movimiento que hubo. Desde otros puntos de España, la construcción naval también fue un reclamo para los trabajadores. 

“Desde el último cuarto del siglo XIX hay un fenómeno demográfico en Bizkaia que luego trae muchas consecuencias. Hubo gente que emigró desde las zonas rurales pero también desde Álava, La Rioja, Burgos, Extremadura, Andalucía… Las empresas tenían mucha necesidad de mano de obra, La Naval ya tenía a más de 4.000 personas trabajando en ella”, explica Jabier Puertas. 

Y las consecuencias que este movimiento dejó en Bizkaia fueron de todo tipo, urbanísticas, de condiciones higiénicas, infecciones, enfermedades… Había una alta tasa de mortalidad del 20 o 25% porque mucha gente cogía catarros, gripes, pulmonías, bronquitis y todo tipo de enfermedades respiratorias por las humedades porque no disponían de calefacción en las casas o barracones en los que vivían. Todo esto coincide además, con la creación de los primeros sindicatos al irse creando una conciencia de clase obrera. 

Compañía Euskalduna.Detalle del nuevo Taller de calderería: punzonadora (1917). En La industria naval vizcaína, de Teófilo Guiard. / AVPIOP-Colección Joaquín Cárcamo.
FOTO: Compañía Euskalduna.Detalle del nuevo Taller de calderería: punzonadora (1917). En La industria naval vizcaína, de Teófilo Guiard. / AVPIOP-Colección Joaquín Cárcamo.

El cierre “traumático” de los astilleros

Entre los años 1983 y 1988 se produjo la agonía y el cierre definitivo de los astilleros Euskalduna. Su clausura fue la consecuencia de la pérdida de actividad de esos años, una competencia muy feroz por parte de los países asiáticos y un excedente de producción naval cada vez más presente en otras ciudades. Esto llevó a España a tomar la decisión de cerrar algunos astilleros del país y Euskalduna fue uno de ellos. 

En ese momento comienza la conocida como ‘Batalla del Euskalduna’. No fue una transición sencilla, esos años estuvieron llenos de protestas y movilizaciones, cortes de carreteras y líneas férreas. El puente de Deusto se convirtió en el centro de las movilizaciones que se repiten continuamente dejando heridos entre los trabajadores y también entre los policías a medida que la represión policial va aumentando. En ese momento en el astillero Euskalduna trabajan 2.471 personas. 

La Naval de Sestao subsiste y sobrevive gracias a que cambia de orientación hacia otro tipo de productos terminados. Pero al final su cierre también llegó en 2018. José Hoyo fue uno de sus trabajadores. Entró al astillero en 1982 como tubero, con 17 años fabricaba los conductos en el taller y 10 años más tarde trabajaría a bordo, colocando los mismos elementos en el barco. "El interior es como las venas en el cuerpo humano, puede tener hasta 10 km de tuberías lineales", recuerda. Él, como cientos de trabajadores, en la fábrica, han vivido el esplendor y el último aliento del emblemático astillero, pasando por todos los procesos de reconversión. 

En el 2014, La Naval se enfrentó a su última reducción de plantilla antes de entrar en proceso concursal. Ante el inminente cierre, sus escasos trabajadores tuvieron que optar por una indemnización o la reubicación en diferentes puntos del país. Para él, la peor reconversión que ha habido con diferencia. Él rechazó la reubicación y asegura que se “morirá sin creer lo que ha sucedido”. Tras cuatro años en concurso de acreedores, La Naval no logró que ningún grupo industrial asumiera su rescate y finalmente ha sido el grupo belga VGP quien se ha hecho con la propiedad de los terrenos.

Imagen de La Naval de Sestao en 1991. / Astilleros Españoles. Factoría de Sestao – The Sestao Yard / Folleto de la empresa en español e inglés, 1991.
FOTO: Imagen de La Naval de Sestao en 1991. / Astilleros Españoles. Factoría de Sestao – The Sestao Yard / Folleto de la empresa en español e inglés, 1991.