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El nacimiento del quiromasaje y sus beneficios

El quiromasajista se ha convertido, en los últimos años, en una figura cada vez más famosa y difundida en el territorio nacional

Quiromasajista con paciente / PEXELS
Quiromasajista con paciente / PEXELS

Hoy en día son muchas las personas que buscan convertirse en masajistas profesionales, tanto por su alta remuneración, como por su creciente importancia, pero sobre todo, por la facilidad con la cual se puede recibir una formación adecuada.

A diferencia del fisioterapeuta, que ha de recibir una formación universitaria de cuatro años para poder ejercer como tal, para convertirse en quiromasajista basta realizar un curso de formación, en cualquier ciudad, siempre que sea en una academia reconocida.

Por ejemplo, podéis realizar un curso quiromasaje en madrid para después poder trabajar en el País Vasco.

El nacimiento del quiromasaje

Es bien sabido que la palabra quiromasaje nació en España, más concretamente en Barcelona, en 1920. El creador de este término fue el Doctor Vicente Lino Férrandiz García, considerado el padre de esta disciplina.

La técnica del quiromasaje surge de la unión de diferentes estilos de masajes que el Doctor Férrandiz fue adquiriendo a lo largo de sus estudios y experiencia en Europa  y en Estados Unidos. Para Férrandiz, el quiromasaje no es un simple masaje, ya que para ejecutarlo correctamente se necesita tener un profundo conocimiento de la anatomía para aportar beneficios físicos y mentales al sujeto. Su creador, de hecho, definía este tipo de arte holística como una rama científica.

Las nuevas técnicas del quiromasaje

El doctor Férrandiz, aparte de dar un nombre a esta nueva tipología de masaje, inventó nuevas técnicas que se basaban exclusivamente en la utilización de las manos.

Él mismo sostenía que la gran cantidad de maniobras manuales ejecutadas sobre el cuerpo humano permite al quiromasajista adaptarse a cada uno de los pacientes.  Las tres técnicas base fundamentales del quiromasaje son el amasamiento, el roce y la fricción.

Amasamiento

La técnica del amasamiento se aplica en los puntos del cuerpo que presentan contracturas.  A través del uso contemporáneo de la palma de las manos y de los dedos, se ejecuta una manipulación y una comprensión de determinadas áreas corpóreas.

Este trabajo estimula los músculos y el sistema nervioso, creando una sensación de relajamiento muscular ya sea superficialmente como profundamente, según la presión que viene aplicada. Son tres los diferentes tipos de amasamiento utilizados por el quiromasajista: A comprensión, con prensado y con el pulgar.

Percusión

La percusión se ejecuta con las manos o con los brazos, y tiene la finalidad de favorecer la vasodilatación, lo que mejora la circulación sanguínea. La ejecución de esta técnica no es fácil, ya que los golpes deben ser rápidos y rítmicos.

Otra característica importante de esta técnica es la intensidad de la percusión. El quiromasajista debe regular la fuerza con la que ejecuta el masaje según el lugar que se trabaje. Como en el caso de la técnica del amasamiento,  también la percusión se divide en varios tipos: Palmoteo cerrado, golpeo con puños y palmeo cubital.

Roce

El roce tiene que ser utilizado al inicio y al final de una sesión de masajes. Esta maniobra favorece que la piel del paciente se adapte a las manos del masajista y, al mismo tiempo, permite al masajista coger confianza con el cuerpo del paciente. Los beneficios de esta técnica vienen advertidos tanto superficialmente como profundamente.

El roce superficial se ejecuta con toda la superficie de la palma de la mano y de los dedos, utilizando una o ambas manos a la vez. Durante la ejecución de esta técnica, se utilizan las puntas de los dedos para tratar superficies corporales poco extendidas.

El roce profundo viene ejecutado de manera similar al superficial, pero provocando una presión mayor con la finalidad de separar un tejido del otro. 

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