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Tres mujeres mineras.

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El papel de la mujer en la minas y la industria

Andrea Mendiola

En colaboración con Empleo, Inclusión Social, Igualdad Diputación de Bizkaia. / DFB

El oculto papel de la mujer

Las mujeres han jugado un papel decisivo en la historia de la industrialización de Bizkaia. Un papel a menudo invisibilizado tanto por la historiografía como por los tópicos, avivados ambos por el machismo imperante durante décadas. La realidad es que la mujer tuvo, tiene y tendrá una función determinante en la actividad industrial, tanto en las minas como en los puertos y las fábricas.  

Pilar Pérez Fuentes, historiadora de la UPV, se ha especializado en estas cuestiones relacionadas con el trabajo de la mujer. En pocas palabras expone que "el papel de las mujeres en la industria de Bizkaia fue mucho más importante de lo que se ha venido contando y de lo que la divulgación histórica ha puesto de manifiesto". 

Mujeres lavando ropa en el río. /Museo de las Encartaciones
FOTO: Mujeres lavando ropa en el río. /Museo de las Encartaciones

La sostenibilidad de las familias

La experta agrega que si bien es cierto que hablamos de "mercados de trabajo muy marcadamente masculinos", la clave del papel de las mujeres está en la sostenibilidad de la vida, y más en concreto de las familias. "Esa sostenibilidad de la vida hubiera sido impensable sin la aportación de las mujeres, y no me refiero solo al trabajo doméstico, sino también al trabajo sumergido de los grandes mercados industriales".  

Se trata de labores a menudo invisibles y/o invisibilizadas. Para empezar, en la zona minera del inicio de la industrialización el jornal del hombre de la familia "no podía cubrir las necesidades" de todos los miembros. "Casi ni siquiera las necesidades de una persona", explica Pérez Fuentes.  

Ahí entran, claro está, los recursos monetarios que aportaban las mujeres. Por un lado, está el servicio doméstico en otras viviendas y, por otro lado, está el trabajo en las fábricas, tanto de metalurgia ligera como de producción de bienes vinculados a las grandes empresas de la industria.  

Mujeres trabajando en una fábrica. / Museo de las Encartaciones
FOTO: Mujeres trabajando en una fábrica. / Museo de las Encartaciones

Los errores que perviven

El problema, desde el punto de vista de la historiografía, y por tanto de la memoria industrial que pervive y bulle en la sociedad, es que muchos de esos trabajos no estaban contabilizados. Es decir, en los censos aparecen las mujeres solo como amas de casa cuando en realidad, si se busca bien como han hecho Pérez Fuentes y otras historiadoras, esas mismas féminas aparecen también en los listados de fábricas como contratadas.  

"Las listas no están bien hechas y dan una visión distorsionada, entre otras cosas porque se habla solo de la gran industria y se deja de lado el tejido que existe alrededor". Y todo ello desemboca en que, como se ha dicho, sin las aportaciones de las mujeres las familias de la Bizkaia industrial simplemente no podrían haber sobrevivido.

Doble rol: madre y trabajadora

En este mismo sentido, la Fundación Juan de los Toyos, en un reciente estudio, afirmaba que "siempre se ha identificado a la mujer con las tareas domésticas y familiares, pero sin embargo, si se analiza ligeramente la historia, se observa que la mujer siempre ha desempeñado un doble rol de madre y trabajadora".

Este colectivo agregaba, entre otras cosas, que a la sociedad nunca le ha preocupado el hecho de que la mujer trabaje fuera del hogar sino que en los principios industriales la problemática vino por las tareas que realizaba la mujer. "Llegaban a realizar las tareas más penosas, sustituyendo a los hombres, y no dedicándose a tareas que se consideraban más femeninas". Y concluían que "esto no se consideraba deseable socialmente debido a que podía llegarse a confundir el espacio público, tradicionalmente reservado para los hombres, y el espacio privado, para las mujeres".
 

Mujeres en una fábrica. / Museo de las Encartaciones
FOTO: Mujeres en una fábrica. / Museo de las Encartaciones

El mito de las tareas domésticas

Así las cosas, queda claro que el mito de que en la época de la industrialización la mujer solo se ocupaba de las tareas domésticas es eso, solo un mito avivado erróneamente durante muchos años. "Es el mito del hombre ganador de pan, que sólo en algunos momentos de la historia se ha podido acercar la verdad, pero es un mito del patriarcado, que resulta irrealizable".  

La pregunta, llegados a este punto, es cuál es el trabajo que falta por hacer precisamente para que esos trabajos femeninos y esos datos al respecto sean visibles para edificar la historia de lo que realmente ocurrió.  
 

El trabajo que queda por hacer

Pilar Pérez Fuentes responde que "ese trabajo y las investigaciones al respecto están hechos, porque ya hay publicaciones excelentes". "Otra cosa es si se quiere o no hacer un ejercicio de historia pública, si esas visiones que se ajustan mucho más a lo que de verdad pasó forman parte de los currículos escolares o universitarios -poniéndose al día de las citadas investigaciones- y, repito, si hay ese ejercicio de historia pública".

Precisamente la Diputación de Bizkaia trabaja en ese sentido. El pasado marzo, por ejemplo, se puso en marcha la exposición "Obreras de los 50. Entre el campo y la fábrica". Solo hace algunas semanas que las Juntas Generales de dicho territorio dieron otro impulso que pronto se materializará en otro trabajo.