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Así aprieta la cesta de la compra en Euskadi: "Me he pasado a las marcas blancas"

Según calcula la OCU, la compra anual de las familias será este año 830 euros más cara que en 2021 y esto tiene a la población "constantemente preocupada" porque no saben cuando van a dejar de subir los precios

Una mujer compra en un supermercado de Euskadi. / EP
Una mujer compra en un supermercado de Euskadi. / EP

Una espiral inflacionista que no se había visto en casi cincuenta años. El último dato del INE sobre el IPC de agosto sitúa esta tasa en el 10,3%. Un cifra que da un leve respiro si se compara con la del mes precedente, julio, cuando se registraba la mayor subida desde 1984, un 10,8%. Esta imparable subida de precios arrancaba hace ya meses afectando, principalmente, a las materias primas, siendo las empresas las grandes afectadas. Sin embargo, esto ya se ha propagado por todas las areas y con especial crudeza en la cesta de la compra. De hecho, en este momento, un tercio de los bienes y servicios que adquieren los hogares vascos ya soportan una inflación por encima del 10%. La alimentación se ha convertido en uno de los principales causantes de la subida del IPC de los últimos meses.

Y mirando más concretamente a los datos del INE, se puede observar como el precio de uno de cada tres productos de una cesta básica del super ha subido más de un 15%, encareciendo la compra de las familias en 830 euros más al año si se compara con 2021, según estima la OCU. La Organización de Consumidores y Usuarios ha monitorizado los precios más recientes en el mercado y apunta que solo 13 de los 238 que han analizado han bajado levemente su precio. Se trata de la mayor subida de precios registrada en los estudios de precios de OCU.

Sección de carnicería de un supermercado BM. / EP
Sección de carnicería de un supermercado BM. / EP

Qué productos se han encarecido más

Y el desayuno es una de las comidas que se ha vuelto más cara. El aceite de girasol (118%), la margarina (72,5), las magdalenas (75,4%), los plátanos (63,6%), los huevos (45,9%), la harina de trigo (49,7%), la pasta (59,9%) y el aceite de oliva (52,6%)  son los productos que más suben. Solo bajan algunas frutas y verduras y productos de droguería e higiene: Aguacates (-9,6%), kiwi (-5,5%), las manzanas (-4,8%), la coliflor (-3,7%), las naranjas (-1,5%), el gallo de ración (-1,1%) y el ajo que mantiene su precio. Además, los productos envasados han subido más que los productos frescos, un 15,5% frente a un 14,2%.

En el caso de la carne hay diferencias entre el tipo: el pollo, con un aumento del 16,1%; el vacuno un 17,8%; el cordero un 18%; el cerdo un 7,3%; el conejo y el pavo se quedan en un entorno intermedio con un 12,2% y un 13,8% respectivamente. Con todos estos datos sobre la mesa, la OCU alerta de que, miran en un corto plazo, todo apunta a que esta situación no va a cambiar y qe incluso los precios sigan aumentando en el caso de algunos productos. Por eso son necesarias medidas. La más tangible que se está debatiendo es la propuesta de la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz, de negociar con los supermercados una limitación del precio de la cesta básica de la compra. Algo que, por el momento, no está cuajando en las reuniones con las grandes cadenas que se han mostrado contrarias a ello. De hecho, la vasca Eroski o el propio Gobierno vasco también han transmitido su oposición.

Clientes haciendo la compra en un supermercado. / EFE
Clientes haciendo la compra en un supermercado. / EFE

"Me he pasado a las marcas blancas"

Donde está impactando directamente toda esta situación es en los hogares y en la economía familiar. Cambios de hábitos, compras más reducidas, cambio de marcas, austeridad, adiós a los caprichos... Todo esto está pasando en la realidad de las familias vascas. Luisa Gómez hace la compra para cinco personas que conviven en su casa y asegura que esto lleva meses notándose en el bolsillo, y más ahora en septiembre con la vuelta a la rutina y el final de las vacaciones. "Ha sido volver a casa, a la realidad, a los gastos más constantes y nos hemos asustado. Hemos optado por planificar más los menús de las semana e ir comprando los necesario. Los caprichos van a ser más contados y hay productos que antes comprábamos de marca que igual ahora hay que comprarlo de marca blanca. De hecho, muchos de los que llevo son de marca blanca", explica.

Asun Gorozpe vive con su marido, ambos jubilados, y aunque asegura que ya tienen bastante rutina y no suelen cambiar las costumbres, si han introducido algún cambio en el carro de la compra. "Al mercado ahora voy una vez a la semana y al supermercado igual cada quince días. Sabemos lo que vamos a comer, más o menos, durante toda la semana, así que voy con mi lista y me apaño. Lo que sí he hecho alguna vez es comprar más cantidad de lo que necesito, igual más cartones de leche o más botellas de aceite, porque me da miedo que el próximo mes esté todavía más caro. Porque esto no para y no sabemos hasta cuando", cuenta Asun.

Una mujer compra en un puesto del mercado. / EP
Una mujer compra en un puesto del mercado. / EP

"Ya no podemos apretarnos más el cinturón"

Aitor Iriarte tiene dos niñas pequeñas y eso supone un septiembre de gastos escolares -también disparados- que se suman a esta disparada compra doméstica. "Hay cosas que no podemos dejar de comprar, porque son esenciales para cualquier comida, como el aceite que está por las nubes, o todo lo que necesitan las txikis. Eso implica recortar de otros lados y la verdad es que ya no podemos apretarnos más el cinturón. Y lo peor es que todos los mensajes que nos llegan no son demasiado optimistas ni la situación parece que vaya a cambiar. Mira como llevamos ya meses y meses con la luz", apunta este padre de familia.

Las marcas blancas y las ofertas son lo único a lo que se agarran las familias para salvar las compras. María Jesús García explica que ella siempre ha ido comparando los precios de los supermercados para saber dónde comprar cada cosa más barata, pero ahora le sirve de poco. "Es una barbaridad porque no es que una cosa esté muy cara, es que todo está carísimo, y sobre todo lo básico. Y eso preocupa, claro que preocupa. Miro las ofertas, el famoso '3x2' o 'la segunda al 50%' pero me doy cuenta de que lo ponen en cosas que no son realmente necesarias, entonces ya ni eso me sirve. Y ya para colmo, en casa echamos las cuentas y vemos que suben los alimentos, sube la luz, la gasolina... pero los sueldos siguen siendo los mismos", señala María Jesús.

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