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El descenso de la natalidad deja 6.500 pupitres vacíos en la escuela vasca

Finalizado el plazo para la prematrícula del curso 20-21, el sistema educativo acusa que Euskadi es la región europea con menor porcentaje de nacimientos

Aulas vacías en los colegios de Euskadi/ EP
Aulas vacías en los colegios de Euskadi/ EP

La realidad de los colegios vascos es que cada vez tienen menos alumnos. El descenso de la natalidad en Euskadi está generando una problemática constante en el sector educativo: hay más plazas disponibles que niños en las aulas. Las aulas comenzaron este curso con 6.500 estudiantes menos en educación infantil y primaria que el año anterior. Este descenso se agrava con la situación pandémica que genera miedo y desconfianza en algunas familias, sobre todo en cursos donde la escolarización no es obligatoria, como infantil. Un contexto en el que, además, continúa el descenso de la natalidad en Euskadi.

En menos de diez años, en el País Vasco han nacido 5.741 niños menos que en 2019. En la última década los nacimientos han caído a su mínimo histórico, el 7%, desde que Eustat (Instituto Vasco de Estadística) tiene registro, en 1975. En 2010 hubo 21.159 nacimientos en Euskadi y en 2019, el último dato que se conoce, se han registrado 15.418 nacimientos. Una de las consecuencias de este descenso poblacional es la reducción de aulas necesarias en un sistema educativo . Este año la bajada ha sido muy notoria en educación infantil, pero a largo plazo este contexto se repetirá en el resto de cursos generando un efecto dominó que evidenciará un sistema educativo en el que sobran pupitres. 

Sin niños, no hay clases 

Esta tendencia a la baja se registra cada año y genera consecuencias nefastas para los centros educativos vascos, reducir el número de aulas por falta alumnos y adecuar el profesorado es un reto en la escuela pública. Mientras que en los colegios concertados no llegan a los mínimos que exige el departamento de Educación para la concertación de un aula, 17 alumnos por aula. “Es preocupante, estamos viendo que cada vez hay menos niños en clase”, asegura una profesora de infantil de una escuela bilbaína

El ciclo de educación infantil es el que más está sufriendo estas consecuencias. Los niños de entre 0-5 años son los que menos acuden a los colegios. Estas plazas tenían 5.567 niños menos el curso 2018/2019 que hace diez años y la diferencia sigue subiendo. Estos datos muestran una perdida acelerada de alumnos en la enseñanza vasca, que se ha visto incrementada por la crisis sanitaria del coronavirus.  

En 2008 ya hubo una crisis económica que generó una bajada en la natalidad y tuvo, entre otras, consecuencias en el número de matrículas en la educación. Sin embargo, el marco que se presenta ahora, durante una pandemia, no tiene ningún precedente y la tendencia a la baja parece mantenerse. Eustat dibuja un panorama negro para el futuro. En 2018 la población menor de 16 años era 325.900. El instituto vasco prevé una reducción de 40.700 personas para 2031. De continuar así, los niños en edad escolar obligatoria serían 285.200.  

Cierre de un colegio bilbaíno  

El País Vasco se ha convertido en la región europea con menos porcentaje de nacimientos en madres menores de 30 años. La tasa media de la Unión Europea en 2018 es de 41,8%, la española 26,6% y la vasca de 18,2%, muy por debajo de los baremos europeos. Ante esta situación, la consecuencia que padecen algunos colegios es echar el cierre.  

El último de ellos ha sido el Colegio Presentación de María Hijas de la Cruz de Bilbao, que en enero, anunciaba su cierre el próximo curso 2020-21 por el descenso de las matriculaciones en el centro. Este es uno de los casos que se repetirá, con más asiduidad, en un futuro si la tendencia continúa bajando. Supone un problema para recolocar al personal docente y a los alumnos, ya que las condiciones varían. Los 204 alumnos del centro se despiden por la bajada en sus matriculaciones, un 25% en 10 años, sobre todo en las aulas de infantil.

El cierre de colegios plantea otra problemática añadida, la recolocación de alumnado y docentes en otros centros. Estas recolocaciones son complicadas y muchas veces no convencen a las familias, ya que los centros no tienen los mismos servicios, los grupos son más grande y la localización no es tan cómoda. “No queremos que se hagan políticas de llenar aulas públicas en detrimento de la concertada. Pedimos que no afecte a la capacidad de elección para que no se pierda la riqueza educativa”, afirman desde FAPACNE, la federación alavesa de padres y madres de alumnos de centros concertados. "Lo ideal sería tener a 18-20 niños por clase porque puedes trabajar a nivel de grupo y con proyectos más individualizados, ofreciendo atención más directa", concluye Andrea García, docente de la escuela pública de Artegabeitia. 

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