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Un bioquímico vasco participa en un estudio que encuentra un virus de ratón eficaz contra el cáncer

El doctor bilbaíno Jon Gil Ranedo forma parte del equipo que ha demostrado el potencial de este virus para destruir las células madre del tumor cerebral maligno más agresivo y frecuente

El bioquímico bilbaíno Jon Gil. / CV
El bioquímico bilbaíno Jon Gil. / CV

El investigador vasco Jon Gil-Ranedo, junto con Carlos Gallego-García, y José María Almendral, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM), forman un grupo de investigación liderado por José María Almendral catedrático de la UAM, que ha demostrado el potencial terapéutico que tiene un Parvovirus de ratón para infectar y destruir células madre de glioblastoma humano. El trabajo, llevado a cabo íntegramente en este centro de investigación español, tiene un gran interés biomédico en cuanto se ha desarrollado con células madre obtenidas de pacientes de glioblastoma, el tumor cerebral mas agresivo, esencialmente incurable por la medicina actual. La utilidad de este tratamiento se ha demostrado en modelos de ratón implantados en el cerebro con glioblastoma humano.

El bioquímico Jon Gil es natural de Bilbao y licenciado en la UPV/EHU en 2006. Tras elaborar su tesis doctoral en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM), marchó a trabajar a Reino Unido en 2015 a la Universidad de Plymouth como Research Fellow. Paralelamente, sigue colaborando con José María Almendral en todo este trabajo, diseñando experimentos, analizando datos, generando gráficas, figuras etc.

¿En que consiste la investigación que han llevado a cabo?

En esta investigación hemos demostrado el potencial de un virus de ratón, el parvovirus MVM, para destruir las células madre del tumor cerebral maligno más agresivo y frecuente, el glioblastoma multiforme. Es un tumor devastador, actualmente incurable y con una esperanza de vida de entre 12 y 15 meses, por lo que urge desarrollar nuevas terapias. Lo hemos desarrollado en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa junto con el doctor Carlos Gallego García y el catedrático José María Almendral del Río, líder del grupo. Se ha completado en aproximadamente 5 años, pero se apoya en décadas de experiencia acumulada en investigación contra el cáncer y virología de los miembros del grupo.

¿Y qué es lo que han localizado?

Hemos desarrollado un sistema de viroterapia oncolítica específico y bioseguro. Esto significa que el parvovirus MVM utilizado elimina eficazmente y de forma selectiva a las células del tumor, sin afectar a las células sanas de los tejidos que lo rodean. Para desarrollarlo hemos utilizado los modelos más avanzados de glioblastoma multiforme, basados en neuroesferas de células madre tumorales. Estos modelos permiten recrear de forma fiel la heterogeneidad los tumores originales, por lo que son clínicamente más relevantes que los modelos tradicionales. De hecho, la histología de los tumores inducidos al trasplantar estas células madre tumorales en el cerebro de animales de experimentación es indistinguible de la del paciente original, lo que les hace ideales para ensayar terapias. Sirviéndonos de estos modelos, hemos comprobado que el virus MVM dirige su acción tóxica exclusivamente contra las células del cáncer que tienen alteradas respuestas inmunes innatas y el regulador central p53, de forma específica para cada paciente.

¿Que puede suponer este hallazgo?

Este estudio abre esperanzas hacia una nueva medicina personalizada basada en combinaciones de virus bioseguros capaces de eliminar las células tumorales portadoras de mutaciones específicas para cada paciente. La terapia es especialmente prometedora al estar diseñada y ser efectiva contra las células madre tumorales, que son resistentes a los fármacos convencionales y consideradas las responsables de originar y mantener los tumores, así como de causar las recidivas tras los tratamientos.

¿Se había descubierto antes algo parecido?

La viroterapia oncolítica no es algo nuevo, se conoce desde hace aproximadamente un siglo, pero se ha desarrollado de forma significativa en las últimas décadas gracias al avance en el conocimiento de la biología. Existen otros trabajos que describen el uso de virus oncolíticos en ensayos clínicos con pacientes de glioblastoma y otros tumores, pero los beneficios terapéuticos son marginales o inexistentes. Además, hay muy pocos estudios con modelos preclínicos que demuestren alguna eficiencia terapéutica en células madre tumorales, y los virus utilizados en dichos estudios podrían ser patogénicos y tóxicos para las células madre neurales normales, encargadas de la regeneración y plasticidad cerebral, por lo que requieren investigaciones adicionales para demostrar su especificidad y bioseguridad.

El virus de ratón MVM utilizado en nuestro estudio ha demostrado durante años ser bioseguro, y en nuestro trabajo exponemos que es capaz de eliminar eficazmente y de forma específica las células tumorales. Asimismo, intentando mimetizar la realidad clínica de este tipo de tumores, a diferencia del resto de estudios nosotros hemos ensayado la terapia en estadios muy avanzados de la enfermedad, consiguiendo aun así beneficios terapéuticos muy significativos.

¿Cuales son los siguientes pasos que van a dar ahora?

Idealmente nos gustaría poner en marcha un ensayo clínico para comprobar si la eficiencia terapéutica de nuestro sistema realmente mejora la de los métodos convencionales, para lo que actualmente estamos buscando financiación. En paralelo, seguimos investigando cómo incrementar el efecto de la terapia combinando el uso del parvovirus MVM con el de fármacos aprobados para el tratamiento de tumores cerebrales. También tenemos abierta una vía de investigación para aumentar la capacidad de eliminar células tumorales por modificación genética del virus, manteniendo la bioseguridad.

¿Cómo se aplica esto directamente al procedimiento médico?

La aplicación clínica más directa sería a través de un ensayo clínico. El protocolo clínico específico a seguir se debe discutir durante el diseño del ensayo, pero actualmente se emplean varias alternativas que se adecúan a las cepas de MVM a emplear para maximizar su eficiencia, que a su vez depende de las mutaciones específicas del tumor de cada paciente. Es un buen ejemplo de medicina molecular personalizada.

¿Cuales son las perspectivas que tienen a partir de ahora?

Como suele suceder en ciencia, las perspectivas dependen de la financiación que podamos atraer. Por ahora hemos conseguido finalizar el estudio preclínico, recientemente publicado en la prestigiosa revista Cell Reports. Gracias a que conocemos las bases moleculares de las interacciones del parvovirus MVM con las células tumorales, actualmente estamos trabajando para incrementar su eficiencia de diversas formas, incluyendo aproximaciones genéticas y el uso de fármacos específicos con efecto sinérgico. Finalmente, si conseguimos la financiación necesaria, nuestra ilusión es iniciar un ensayo clínico para probar su utilidad terapéutica y poner a disposición de la comunidad médica una nueva herramienta con la que luchar contra esta terrible enfermedad.

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