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Carta de un hostelero abatido por las restricciones y "contradicciones" de la lucha contra la covid

Un tasquero muestro su cansancio y hastío en un escrito redactado tras la llegada de la cuarta ola y las medidas impuestas en la hostelería

Local de hostelería cerrado por la pandemia de la covid. / EP
Local de hostelería cerrado por la pandemia de la covid. / EP

Antes de que llegase la tercera ola, ya se advertía de que las consecuencias psicológicas de la pandemia iban a ser dramáticas. En aquel entonces, con ingenuidad, se denominaba a las consecuencias físicas y mentales de la pandemia como cuarta ola. A estas alturas de desastre habrá que ponerle el apellido de quinta ola. O sexta, al ritmo que van las vacunaciones. Pero la realidad es que al hastío de la privación de derechos fundamentales, de la imposibilidad de ver a seres queridos se une el drama de una crisis económica que afecta a todos los sectores pero que se ha cebado de lleno con el turismo, el comercio, la cultura y la hostelería. En este contexto, un hostelero vitoriano ha escrito una carta en la que detalla su cansancio por la crudeza del virus y por lo contradictorias que, a su juicio, son las medidas impuestas por las administraciones.

"Estoy cansado de esta pandemia que amenaza cada día a millones de ciudadanos de todo el mundo. Y que ya se ha llevado a varios millones de nuestros seres queridos. Todos ellos con nombre y apellidos, e historias que ya no podrá continuar su camino. Es un bicho despreciable, que lo único que quiere es erradicarnos, y al que hay que ganarle la batalla", comienza el hostelero vitoriano. Pero, a renglón seguido, señala que también se siente "cansado de que esto se haya convertido en una herramienta de control". A su juicio, si los órganos que dictaminan las decisiones "tuvieran la más mínima intención de acabar con tanto sufrimiento, tomarían las decisiones correctas".

En manos de científicos y sanitarios

El responsable de este bar, que hace unos días fue noticia por la generosidad mostrada por sus vecinos al condonarle el alquiler del almacén de su establecimiento, no entiende cómo es posible que a su sector se le impongan medidas de distancia social bajo la amenaza de sanciones, que entiende y acata, mientras que en las áreas de actuación de la propia Administración esto no se produce. "Cómo decirles a los ciudadanos que no se reúnan más de cuatro o seis personas, ¡eso sí! dependiendo de la comunidad autónoma o el momento festivo en que decidan ellos, para evitar contagios, pero permiten llenar los transportes públicos, de todo tipo, hasta su máximo aforo sentados y de pie. O animar a los ciudadanos a llenar los centros comerciales, en según qué fechas. O incluso convocar las elecciones en distintos lugares del país". Para el responsable de este bar, "luego nos culpan de la grave situación en la que nos encontramos, simplemente por seguir las indicaciones que ellos mismos nos han impuesto".

Luego nos culpan de la grave situación en la que nos encontramos, simplemente por seguir las indicaciones que ellos mismos nos han impuesto

En la retahíla de hecho que resultan contradictorios para este hostelero, también aparece la limpieza. "Decidieron que mientras todos y cada uno de nosotros teníamos que seguir las indicaciones de los expertos, los servicios públicos como transportes, que siguen llenándose de ciudadanos en lata, no era necesario poner ni siquiera un dispensador de gel para las manos". Lo mismo piensa de los cajeros automáticos o de los parquímetros "que usan los ciudadanos corrientes que tienen la obligación de pagar para aparcar en la vía pública que todos usamos".

Cuarta ola

La llegada de la cuarta ola ha sido la gota que ha colmado la paciencia de este tasquero alavés. "Y ahora, en marzo de 2021 nos toca ya la mal llamada cuarta ola. Cuando todavía no hemos superado la segunda ola de después del verano. Esa en la que se mofaban de haber ganado la batalla al bicho despreciable. Ahí también se equivocaron". Las nuevas medidas aprobadas, en su caso, por el Gobierno vasco de Iñigo Urkullu han generado una oleada de protestas que llevan incluso a plantear nuevas demandas por parte de la patronal de hostelería vasca. Este hostelero resume en su escrito el sentir de mucho pequeños comerciantes que consideran que "prometieron que nadie se quedaría atrás en esta pandemia, pero se les ha olvidado".

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