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La dificultades para la conciliación familiar hace que las mujeres tengan más accidentes laborales

El informe de siniestralidad anual de 2020 refleja que el 28% de los accidentes corresponden a personal con menos de un año de experiencia

Una mujer trabajando en un local de hostelería en Euskadi. / EP
Una mujer trabajando en un local de hostelería en Euskadi. / EP

La nueva estrategia vasca en salud y seguridad laboral supondrá un cambio de políticas y profundizará en la perspectiva de género en la prevención de riesgos laborales al constatarse que mujeres y hombres se accidentan de forma distinta, ellas más in itinere y en actividades de servicios. Así lo refleja el informe de siniestralidad anual correspondiente a 2020, presentado este jueves en Bilbao por la viceconsejera de Trabajo y SS, Elena Pérez, y la directora General de Osalan, Lourdes Iscar.

El descenso de actividad por la covid-19 tienen su reflejo en una disminución del número de accidentes laborales con baja durante la jornada (26.817) de un 19% respecto al año anterior (el mayor descenso, de un 23 %, en la industria). Ello significa una incidencia (personas que han tenido un accidente de cada 1.000 afiliados) de un 28,94 frente al 35,09 de 2019.

El total de accidentes in itinere, yendo o volviendo del trabajo, ha sido de 3.175, siendo más alto el índice en las mujeres (4,03) que en los hombres (2,86). Del total de accidentes registrados el pasado año, 192 fueron graves y 29 mortales.

La viceconsejera ha adelantado que la nueva estrategia en la materia en la que trabaja su departamento tendrá en cuenta que, además de "las malas condiciones de trabajo", también tienen influencia directa en los accidentes de trabajo factores como la edad, la discapacidad o el género, este último vinculado a la segregación ocupacional que padecen las mujeres.

Respecto a la edad, el informe de 2020, recogido por Efe, refleja que el 28% de los accidentes corresponde a personal con menos de un año de experiencia (un porcentaje elevado, aunque menor que el 33 % de media anterior).

La nueva estrategia, según la viceconsejera, supondrá un cambio de políticas "trasladando el foco del puesto de trabajo a la persona trabajadora viendo su salud como un todo y eso implica profundizar en la perspectiva de género", entre otros factores.

Además de tener un índice mayor de siniestralidad in itinere -"salir corriendo del trabajo para ir a cuidar a los niños o hacer la compra" también influye, según la viceconsejera- hay diferencias de género en materia de siniestralidad en función de la actividad. Las mujeres se accidentan más en puestos relacionados con los servicios y los hombres en las actividades manufactureras.

Por ejemplo, el informe citado refleja que los 7.126 accidentados el pasado año durante la jornada en trabajos cualificados de las industrias manufactureras y la construcción fueron hombres frente a 277 mujeres. Por el contrario, 3.044 mujeres se accidentaron en servicios de restauración y vendedores frente a 1.964 hombres que lo hicieron en este ámbito.

En el momento del siniestro, el 44 % de las mujeres estaba en movimiento (24 % de los hombres) y el 27 % de los hombres trabajaban con herramientas o máquinas (9 % de las mujeres). Además, los hombres sufren la mayoría de los accidentes no traumáticos (el pasado año, sufrieron 32 leves, 19 graves y 6 mortales frente a los 3 leves, 6 graves y ninguno mortal en el caso de las mujeres).

Asimismo, tienen más accidentes de tráfico que las mujeres, lo que está relacionado con que los hombres ocupan mayoritariamente los puestos de transportista.

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