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En Euskadi se han disuelto más de 157.000 matrimonios desde la ley del divorcio

Hasta que el divorcio fue legal en España, la única disolución posible del matrimonio era la muerte o declaración de fallecimiento o la nulidad

En Euskadi se han disuelto 157.587 matrimonios desde la ley del divorcio. / EP
En Euskadi se han disuelto 157.587 matrimonios desde la ley del divorcio. / EP

Desde que hace 40 años se aprobara la primera ley del divorcio en España, los órganos judiciales vascos han tramitado un total de 157.587 procesos de disolución matrimonial, entre separaciones, divorcios y procedimientos de nulidad matrimonial, lo que supone una tasa de 73,9 disoluciones por cada 1.000 habitantes.

Concretamente en Euskadi desde 1981 y hasta finales de 2020 se han producido 62.693 divorcios de mutuo acuerdo, 40.090 divorcios contenciosos, 33.314 separaciones consensuadas, 21.321 separaciones no consensuadas y 169 nulidades matrimoniales. Los 157.587 procedimientos de este tipo tramitados en los últimos 40 años sitúan a Euskadi como la sexta comunidad con menos disoluciones matrimoniales, al tener una tasa de 73,9 frente al 86,8 de media nacional.

Según datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en el conjunto de España los tribunales han gestionado 3.663.284 procesos de disolución matrimonial.

Desde 1939 hasta 1981, la única disolución posible del matrimonio era la muerte o declaración de fallecimiento o la nulidad (canónica en la mayoría de los casos), y no fue hasta el 7 de julio de 1981 -hace 40 años- cuando el divorcio volvió a ser legal en España.

Después de esta ley, el 8 de julio de 2005, se eliminó la separación como requisito previo indispensable para la obtención de una sentencia de divorcio y fijó, tanto para separaciones como para divorcios, un plazo de tres meses desde la celebración del matrimonio para poder presentar la demanda, en la que ya no debía especificarse la causa.

Esta ley estableció también que no sería necesario el transcurso del plazo de tres meses en caso de riesgo para la vida, la integridad física o moral y para la libertad e indemnidad sexual del cónyuge demandante o de los hijos. Posteriormente, en julio de 2015, se permitió la tramitación de determinados procesos de separación y divorcio ante notario.

Los datos recogidos por el CGPJ ponen de manifiesto cómo, a partir de 1983 y hasta 2005, el número de separaciones superó al de divorcios en cada ejercicio. Pero la aprobación de la ley de 2005 invirtió la situación y, al simplificarse los trámites del proceso de divorcio, desde 2006 las separaciones se convirtieron en un procedimiento residual.

Además, entre 1981 y 1995, las separaciones y divorcios eran en su mayoría procesos contenciosos. Sin embargo, desde 1995 para las separaciones y desde 1999 para los divorcios, las disoluciones matrimoniales de mutuo acuerdo tendieron a ser predominantes.

El número de procesos de disolución matrimonial desde 1981 experimentó su máximo en 2006, igual que el número de disoluciones por 1.000 habitantes y desde 2007, se aprecia una importante caída, posiblemente como consecuencia de la crisis económica.

En 2010 los datos se estabilizan y, entre 2015 y 2019, se aprecia un nuevo descenso, aunque más suave. La disminución en el número de procesos de disolución en 2020 puede atribuirse a los efectos causados por la crisis sanitaria de la Covid-19.

La comparación entre el número de matrimonios y de disoluciones muestra cómo en 2020, por primera vez en la serie histórica, las segundas superaron a los primeros, hecho que puede también atribuirse a la pandemia.

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