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Un informe destapa el abandono institucional de las víctimas de abusos sexuales de la Iglesia

El silencio de las diferentes administraciones y el abandono de sus casos genera en las personas víctimas del abuso una sensación de traición

Cruces en la puerta de una iglesia con el cartel de 'Cerrado temporalmente'. /EP
Cruces en la puerta de una iglesia con el cartel de 'Cerrado temporalmente'. /EP

Para "pasar página", hay que leer primero lo que ha sucedido, y en España "no se ha leído ni la primera letra de la pederastia" en el seno de la Iglesia. Con 12 años, Enrique Pérez Guerra sufrió abusos sexuales por parte de un sacerdote de "mucho prestigio entre la feligresía". Pasaron años hasta que pudo contar lo ocurrido a una compañera de facultad, que es su actual esposa, y luego a sus hermanos, quienes lo convirtieron en un tema tabú. "No estaba acostumbrado a decir que no, no sabía cómo poner límites", recuerda de esa "experiencia demoledora" dominada por el miedo.

"La superación de estas situaciones es un mito porque en algunos aspectos se consigue y en otros todavía tengo revivencias cuando menos me lo espero", afirma Pérez Guerra quien nunca ha recibido peticiones de perdón por parte de la Iglesia. Su testimonio ratifica las conclusiones del estudio realizado por la Universitat Oberta de Catalunya, la Universitat de Barcelona y la Universidad del País Vasco que evidencia la falta de herramientas para denunciar y reparar este tipo de abusos, tanto por parte de las instituciones como de las entidades de la Iglesia católica cuya actitud ha sido de carácter defensivo, basada en la negación o la minimización del problema.

Así lo han expresado Josep M.ª Tamarit (UOC), Noemí Pereda, (UB), y Gemma Varona (UPV/EHU), este lunes en el Centro Carlos Santamaría de la Universidad del País Vasco, en San Sebastián, quienes concluyen que muchas de las víctimas eran niños y adolescentes en situaciones ya agravadas de exclusión, desventaja social o discapacidad. En este sentido, la investigación muestra que los abusos sexuales fueron cometidos, mayoritariamente, por clérigos que conocían las experiencias previas de malos tratos que presentaban las víctimas y, así, su extrema vulnerabilidad y la inexistencia de un contexto protector. aspectos como el poder clerical, el perfeccionismo moral, la concepción de la sexualidad, el secretismo, la soledad o la idea del pecado y del perdón han sido identificados como factores de riesgo, respecto a las causas estructurales, en el abuso sexual en instituciones eclesiásticas españolas.

"Allí había 400 niños y abusaban de nosotros cuando estábamos en la cama. A mí me llegaron a hacer felaciones", recuerda Emiliano Alvarez Delgado, víctima de dos sacerdotes del seminario de La Bañeza, un lugar que define como "nido de pederastas", en los años setenta cuando tenía diez años. Él rememora el terror que pasaban porque "durante el día te castigaban con palizas brutales y por la noches abusaban". Después de eso cayó en las drogas y tras varios intentos las dejó. Entonces fue consciente de que "todo esto venía por los abusos" por parte de un cura expulsado previamente de un colegio de Zamora.

"Romper el muro de la pederastia puede inundar las catedrales"

El pasado mes de abril, por primera vez, la Iglesia católica española reconoció 220 casos de abuso a menores por parte de clérigos españoles desde el año 2001, según expuso el portavoz de la Conferencia Episcopal Española. Cientos de casos cuya respuesta oficial ha tendido a presentarlos como hechos aislados o a centrar las explicaciones en la búsqueda de las causas individuales, atribuyendo los abusos a rasgos psicopatológicos de los abusadores y obviando la posible influencia de causas de tipo ambiental o estructural, asevera Tamarit, el coordinador del proyecto.

Cuando Delgado denunció su caso a las autoridades eclesiásticas en Astorga "no le hizo falta decir mucho" porque "saben quienes son los pederastas" pero "romper el muro de la pederastia puede inundar las catedrales". Enrique Pérez Guerra, un trabajador social de 65 años conoció situaciones de abusos por su trabajo y entonces fue consciente de que "no era un bicho raro" y que los abusados constituyen un "colectivo".

'Traición institucional y espiritual'

Tal y como han explicado los ivestigadores el profundo y duradero daño sufrido por las víctimas, tanto en lo que respecta al delito padecido como a la "victimización secundaria" o al daño añadido por una respuesta institucional "tendente, muchas veces, a ocultar, silenciar, confundir y, en ocasiones, culpabilizar a las víctimas", con mayor afectación a hombres. En este sentido, el equipo de la UPV/EHU se ha centrado concretamente en aspectos institucionales u organizacionales y ha analizado el daño provocado por la llamada traición institucional y espiritual, concepto utilizado en las investigaciones comparadas especializadas. Según trasladan, un aspecto fundamental encontrado es la instrumentalización de las víctimas y el hecho de priorizar la reputación institucional por encima de los derechos individuales de los entonces menores.

En este contexto, precisan que algunos programas de justicia restaurativa, para encontrar formas de reparación moral y económica a las víctimas, permiten una "responsabilización y solidaridad" con ellas que reafirma la injusticia del daño cometido. De esa forma, indican, es posible asumir responsabilidades individuales e institucionales y recuperar la confianza y la legitimidad perdidas o cuestionadas, siempre y cuando esos programas restaurativos se realicen "de manera independiente".

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