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Euskadi sufrió 2.042 bombardeos durante la Guerra Civil, una media de cinco al día

El trabajo de investigación 'Atlas de bombardeos en Euskadi', realizado por Xabier Irujo, recoge las 1.220 operaciones de bombardeo llevadas a cabo en 127 pueblos vascos entre julio de 1936 y agosto de 1937

Gernika tras sufrir el bombardeo en abril de 1937. / Getty
Gernika tras sufrir el bombardeo en abril de 1937. / Getty

Entre julio de 1936 y agosto de 1937, Euskadi sufrió 2.042 bombardeos. Fueron 402 días, desde el 22 de julio de 1936, cuatro días después del golpe de Estado contra la II República, hasta que el bando sublevado tomó el control de las provincias vascas. Esto hace una media de cinco al día. El trabajo de investigación 'Atlas de bombardeos en Euskadi', realizado por Xabier Irujo, recoge las 1.220 operaciones de bombardeo llevadas a cabo en Euskadi en ese periodo. Gernika se ha convertido en el símbolo de estos ataques, pero en total fueron 127 los pueblos que los sufrieron.

Una operación de bombardeo hace referencia a un conjunto de ataques aéreos ejecutados por una o varias unidades aéreas sobre un único objetivo a lo largo de una única jornada de guerra, lo que supone que en una operación de bombardeo se pueden realizar uno o varios bombardeos.

De esta forma, en el periodo señalado, se registraron 2.042 bombardeos, 1.870 realizadas por el bando sublevado y 172 por el republicano, según el trabajo de Xabier Irujo. Por territorios, en Álava hay registrados 129 bombardeos por parte del bando sublevado, 771 en Bizkaia y 167 en Gipuzkoa, mientras que se recogen, por parte de los republicanos, 42 en Álava, 40 en Bizkaia y 71 en Gipuzkoa. Este trabajo contribuye a conocer que en total 127 pueblos en Euskadi fueron bombardeados, si bien, Gernika se ha convertido en símbolo de todas ellas.

La consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, ha estado presente en la presentación de esta investigación junto a su autor Xabier Irujo, historiador y director del Centro de Estudios Vascos de la Universidad de Nevada. Artolazabal ha subrayado que, tal y como se recoge en el Atlas, "la inmensa mayoría de los bombardeos fascistas no fueron ni tácticos, ni estratégicos", sino que su objetivo era "provocar el terror entre la población civil y romper la moral en la retaguardia".

Tomando como referencia la base de datos de víctimas mortales de la Guerra Civil en Euskadi del Instituto de la Memoria la Convivencia y los Derechos Humanos Gogora, se tiene constancia documental de 1.441 personas que murieron a consecuencia de los bombardeos. Ahora bien, el propio Xabier Irujo cree que fueron muchas más las víctimas sin identificar, coincidiendo con los informes internos del gobierno del Lehendakari Agirre.

De las cifras existentes se desprenden, entre otros datos significativos, que el 57,82% de mujeres y el 48,79% de los menores de 14 años que murieron en la guerra lo hicieron a consecuencia de un bombardeo.

Gernika, símbolo de estos ataques

El 26 de abril de 1937 la aviación alemana ayudada de la italiana bombardeó la villa de Gernika por orden del general Franco. A las seis de la tarde fue cuando se produjo el bombardeo más intenso a cargo de diecinueve Ju-52 alemanes. Estos aviones descargaron tanto bombas explosivas como incendiarias. La destrucción fue tan grande que provocó un intenso humo, por lo que los últimos bombarderos, al no poder ver los objetivos, descargaron las bombas a ciegas. El incendio provocado por el bombardeo no se pudo apagar hasta el día siguiente, en gran parte debido a la inexistencia de un parque de bomberos.

Durante el bombardeo se lanzaron sobre Gernika un mínimo de 31 toneladas de bombas. Según el informe del Servicio Nacional de Regiones Devastadas, un organismo de la dictadura destinado a evaluar los daños materiales provocados durante la guerra, así como los posteriores trabajos de reconstrucción, el 85,22% de los edificios, un total de 271, fueron totalmente destruidos y el resto parcialmente afectados. Las informaciones de lo ocurrido tardaron en llegar al resto del país y no fue hasta el jueves 29 de abril cuando los diferentes periódicos publicaron la noticia del bombardeo.

Tras la entrada de las tropas sublevadas en la villa, el registro de la población censada desapareció, por lo que no ha llegado a saberse con exactitud la cifra total de víctimas. Los cálculos más altos hablan de que un tercio de los 5.000 habitantes de la aldea murieron en los ataques, y los más bajos oscilan entre las 150 y 200 víctimas.

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