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¿Existe un doble rasero a la hora de tomar decisiones cuando entra en juego el feminismo?

Las manifestaciones convocadas para el próximo 8M han despertado multitud de opiniones incluso dentro del propio movimiento feminista

Manifestación 8M en Bilbao en 2019 / EFE
Manifestación 8M en Bilbao en 2019 / EFE

Quedan apenas unos días para que llegue el 8 de marzo y la Ertzaintza ya tiene, en estos momentos, constancia de 45 manifestaciones y actos en Euskadi para ese día: 9 manifestaciones y 36 concentraciones. Según la información que manejan, en Bilbao se han programado siete actos feministas, cinco en Vitoria y tres en San Sebastián.

"No ha lugar". Esa fue la respuesta de la ministra de Sanidad, Carolina Darias, al ser preguntada por las manifestaciones convocadas para el 8M. Desde el Gobierno vasco, son varias las voces que se han pronunciado al respecto pero no todas con el mismo discurso. La consejera de Salud, Gotzone Sagardui, y la consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, coinciden en que "no es momento de manifestaciones ni de aglomeraciones" y piden a la ciudadanía ser "creativos" y buscar maneras distintas de reivindicarse. 

Por su parte, la vicelehendakari y consejera de Trabajo y Empleo, Idoia Mendia, ha afirmado que quienes participen deben "ser ejemplo y ser capaces de hacer manifestaciones en la calle guardando las distancias, con contención y reivindicación". Mendia considera que todo este tiempo "hemos sido capaces de hacer manifestaciones en la calle guardando las distancias y con menos gente". El debate está servido. 

Goteo constante de manifestaciones

En este año de pandemia, ha habido numerosas manifestaciones en Euskadi. Hemos visto por las calles de las ciudades vascas manifestaciones de los propios trabajadores de Osakidetza, personal educativo, de las residencias, ecologistas, por el deporte escolar, contra la Ertzainta, contra la detención de Hasél, por los presos, decenas de trabajadores de empresas en ERTE, los hosteleres en varias ocasiones, los pensionistas cada lunes y una larga lista de etcéteras. Sin embargo, ninguna ha despertado el revuelo que despierta la reivindicación feminista aunque, si bien es cierto, el volumen de participación de esta manifestación no es comparable a ninguna otra.

"El feminismo siempre es lo peor. Siempre se nos juzga por lo que hacemos o dejamos de hacer", dice la Filóloga, Feminista y Agente de Igualdad, Maite Berrocal. En su opinión, hay un doble rasero con el feminismo y "aprovechan que el Pisuerga pasa por Valladolid para hacernos culpables de todos los manes". Aún así, esta filóloga considera que este 8M es "improcedente" hacer una gran manifestación y asegura que ella no irá. "Es ponernos en riesgo sin sentido y llevar a una situación de tensión a nuestro sistema sanitario, sistema el cuál está compuesto en gran parte por mujeres. Nosotras desde el movimiento feminista defendemos la vida, y con esto lo que hacemos es ponerla en riesgo", apunta Maite Berrocal.

El Movimiento Feminista de Euskal Herria ha convocado las principales manifestaciones, aunque tiene en cuenta que las restricciones de movilidad por la covid-19 "dificulten las formas de movilización habituales". Sin embargo, aseguran que buscarán la manera de que las calles "sigan siendo un espacio para la denuncia". Consideran que esta crisis no empezó con la pandemia y que el movimiento feminista no se callará ni se parará: "Para resquebrajar el sistema capitalista, heteropatriarcal, racista y colonial, debemos organizarnos en el feminismo y seguir luchando colectivamente". 

Desde Emakunde, muestran su deseo de que esta reivindicación se pueda llevar a cabo con todas las medidas sanitarias y consideran que es posible combinar la reivindicación con la responsabilidad.

El feminismo, señalado como "causante de muertes"

El 8 de marzo de 2020 miles y miles de mujeres se manifestaron en las calles de toda España: 120.000 en Madrid, 50.000 en Barceloa, 52.000 en Bilbao o 16.000 en Sevilla. Cifras notoriamente inferiores a las del año anterior.

Apenas seis días después, el Gobierno de Pedro Sánchez decretaba el Estado de Alarma en el país. En ese momento fueron muchas las voces, entre ellas a los líderes del PP y Vox, Pablo Casado y Santiago Abascal, que no tardaron en señalar al 8M como principal foco de contagios y llegaron a culpar a las feministas de las muertes por coronavirus. Sin embargo, para el lider de Vox, el acto con más de 9.000 personas celebrado ese mismo día en Vistalegre para contraprogramar el "akelarre capitaneado por locas del odio", no era una aglomeración que pudiera causar riesgo de contagios.

"Se nos culpa al 8M de la pandemia, constantemente, y eso no es verdad. Solo hay que hacer un poco de memoria y ver todos los actos que se celebraron en aquellas fechas", dice Maite Berrocal.

Y es que cierto que esos días en España hubo una gran cantidad de eventos multitudiarios. De hecho, el mismo día 8 se celebraron decenas de actos en España con decenas de miles de personas: partidos de fútbol de Primera División como el Betis-Real Madrid, el Osasuna-Espanyol, el Valladolid-Athletic, el Levante-Granada y el Villareal-Leganés. También hubo encuentros de Segunda Divisón, partidos de baloncesto de la Liga ACB y Punta Umbría, el Huelva, celebró el Campeonato Europeo de Duatlón. IFEMA, en Madrid, acogió el congreso Aula 2020 del, 4 al 8 de marzo, y los propios organizadores del evento cifraron en más de 100.000 el número de visitantes.

Y a lo largo de estos meses conviviendo con el virus hemos visto también multitud de eventos repletos de gente. En plena Navidad, cuando los diferentes gobiernos no se ponían de acuerdo sobre las limitaciones para las reuniones familiares y con unas cifras de contagios que duplicaban las actuales, Madrid dio el visto bueno a un concierto de Raphael en el WiZink Center con 4.386 espectadores. Incluso se han visto en varias ocasiones manifestaciones negacionistas del coronavirus con miles de personas recorriendo las calles de las principales ciudades del país.

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