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Y después de la sexta ola de la covid, ¿qué?

Los científicos Gorka Orive y Ugo Mayor y la portavoz de Satse, Amaia Mayor, analizan la situación cuando la presión hospitalaria empieza a remitir

Los investigadores Ugo Mayor, Gorka Orive y Amaia Mayor. / CV
Los investigadores Ugo Mayor, Gorka Orive y Amaia Mayor. / CV

La consejera de Salud, Gotzone Sagardui, señaló el pasado martes que la sexta ola del coronavirus, que tan fuertemente ha golpeado a Euskadi durate el último mes, comienza a frenarse al asegurar que ya se ve "un cambio de tendencia" en la pandemia durante los últimos 10 días. La tasa de positividad de la covid-19 ha bajado al 36,7% cuando hace tan solo una semana se situaba en el 41,5% y la tasa de incidencia acumulada en 14 días ha descendido de 6.235 a 5.222 casos por 100.000 habitantes. Parece que la fuerza de contagio del virus remite, pero la positividad continúa aún en niveles muy altos y la atención hospitalaria sigue tensionada con 718 personas ingresadas en planta y 122 en las unidades de cuidados intensivos.

Los expertos y profesionales médicos consultados por 'Crónica Vasca' mantienen "la cautela", ya que, que baje la incidencia de contagios no conlleva que se destense la presión sanitaria ni de que no venga luego otra nueva ola fomentada por la mutación del virus.

Ugo Mayor: "El contagio masivo abre la puerta a nuevas variantes"

El investigador de Ikerbasque y profesor de la UPV, Ugo Mayor, prefiere mantener la prudencia y cree que Euskadi sigue "en fase de meseta" respecto al virus, ya que, aunque "hay datos que nos indican que la incidencia baja, es una imagen errónea de la realidad". "La tasa de positividad se mantiene en torno al 40% y el índice reproductivo R0 no se está reduciendo por debajo de los valores de 1", sostiene. Mayor explica que la variante ómicron está reemplazando a la delta y, por ello, "hay menos hospitalizaciones", debido a la menor severidad de esta variante. "Si acaba el efecto de delta y ómicron es la referente habrá menos tensión" en los hospitales, expone.

El investigador es claro al manifestar que "no hay certidumbre de que pueda acabar esto". "En Euskadi, se ha contagiado entre el 50% y 60% de la población y eso supone un peligro, ya que el virus puede desarrollar nuevas variables" y, con ellas, tendremos que afrontar "otra vez infecciones". "Tenemos variantes capaces de eludir a las vacunas con incidencias brutales" sobre la población y, ese contagio masivo, deja la posibilidad abierta a que "el virus desarrolle nuevas mutaciones", así que "seguimos tirando los dados a ver qué pasa".

Mayor señala que el número de personas fallecidas por la covid-19 irá en aumento las próximas semanas, puesto que la incidencia del virus entre los mayores de 80 años "ha estado subiendo" en los últimos días. Respecto a las dosis de refuerzo de las vacunas, asegura que "no hay datos suficientemente firmes que apoyen que la vacuna sea necesaria para toda la población en general". Si aboga porque se inocule con refuerzo a los colectivos vulnerables, ya que "la defensa celular que les proporciona les protege" de sufrir cuadros más graves y reduce el número de fallecimientos. En este sentido, explica que "la vacuna no ha funcionado para evitar los contagios", pero ofrece "un equilibrio" para las personas más vulnerables.

Es directo al afirmar que "las restricciones no están funcionando para evitar los contagios" y que, a pesar de que "no hay pautas que sirvan de guía, se podrían hacer otras cosas". A modo de ejemplo se refiere a "la alta inversión" que ha realizado Alemania para instalar "equipos de medición mecánica y filtros" en los edificios públicos del país. Cree que el ejemplo del gobierno alemán, que está invirtiendo 500 millones de euros en la mejora de los sistemas de ventilación en los edificios públicos para ayudar a detener la propagación del coronavirus, debería seguirse aquí. La covid-19 es "una enfermedad respiratoria que se contagia en los espacios cerrados" por lo que "hay que ventilar convenientemente ese espacio".

Gorka Orive: "El virus ha venido para quedarse entre nosotros"

El investigador y profesor de Farmacia de la UPV, Gorka Orive, también se mantiene "precavido" a la hora de afirmar que hay un cambio de tendencia, ya que con el nuevo protocolo de Osakidetza "no se están contabilizando todos los positivos". Por ello, opta por cuantificar el número de bajas laborales de la población que es "un número más tangible y real" para comprobar "si realmente la bajada de la curva es un artificio o no". Aún así, "por tiempo, o estamos en el pico" de la ola "o en ese cambio de tendencia", añade.

Una situación que no va a aliviar la presión sanitaria al venir de "máximos" en cuanto al número de infecciones. "Primero debe bajar el número de contagios para, posteriormente, descender las hospitalizaciones" y, en el caso de la variante ómicron, se "prolongan los ingresos", advierte. Además, "tras padecer una infección, hay secuelas persistentes que mantendrán la saturación de los centros sanitarios". A pesar de ello, expone que "siempre ha habido un decalaje entre el ratio de infecciones, las hospitalizaciones y el número de fallecidos".

Orive cree que el coronavirus "ha venido para quedarse entre nosotros". Así, el investigador augura que será un "virus endémico dentro de un proceso diferente de pandemia en la que seguirá habiendo infecciones y enfermedad, pero en la que los picos se controlarán mejor". Pero, teniendo en cuenta la incertidumbre que transmite la covid-19 entre el mundo científico, hay "una excepción" a este planteamiento que esboza el propio Orive: "Que surja una nueva variante"

El experto cree que las últimas restricciones impuestas por las autoridades sanitarias "no son muy grandes" y apuesta por "el uso de mascarillas más filtrantes, intensificar la vacunación y la ventilación" como las mejores medidas a la hora de paliar la transmisión del virus, a pesar de reconocer que "la capacidad de infección de ómicron es brutal". 

Amaia Mayor: "Hay que recuperar todo lo que no hemos podido atender por la covid"

"La prudencia" es la palabra más pronunciada por todos los profesionales que analizan y hacen frente a la pandemia y la que también utiliza la portavoz del sindicato de enfermería vasco, Satse, Amaia Mayor, porque "la mejoría en los datos no se refleja en la presión hospitalaria". "No somos optimistas. A corto plazo no vamos a notar una mejoría, ya la covid no va a desaparecer", sentencia. Mayor explica que el esfuerzo actual se centra en lograr que la variante ómicron "baje de pandemia a endemia" y aprendamos "a convivir con el coronavirus sin que sea tan masivo, pero con afecciones a tener en cuenta respecto a la salud".

Posteriormente, espera que el sistema sanitario recupere "todo lo que no hemos podido atender durante los últimos dos años al estar el 100% de los recursos humanos y materiales destinados a la atención de la covid". Mayor se refiere a la parálisis en el seguimiento de las personas con enfermedades crónicas que va a acarrear "consecuencias en el empeoramiento de la salud" de muchos colectivos de personas. "Es descorazonador, pero estamos atrapadas sin visos de mejorar", ya que "a la pesadilla que llevamos viviendo durante mucho tiempo a lo largo de todas las olas, se suma recuperar todo lo que no hemos podido atender"

Una situación de colapso en los hospitales y centros de atención primaria devenido de un "problema estructural" en la gestión de Osakidetza que la pandemia ha terminado por "agravar". Satse explica que la sanidad pública vasca tiene una "flagrante falta de medios, organización y planificación" y reclama que el Departamento de Salud adopte "medidas inmediatas" que refuercen el sistema. En este sentido, Mayor demanda un compromiso por acabar con "la temporalidad que afecta a más del 40% de la plantilla" y mejore sus condiciones de trabajo para que los trabajadores "no se vayan fuera" por ofertas más atractivas.

La portavoz de Satse pide que Salud "haga una reflexión" y vea que "los profesionales son una inversión y no un gasto". De entre una larga lista de demandas, Mayor exige que se lleven a cabo "procesos de estabilización" de la plantilla, "acuerdos con las universidades para aumentar las plazas de especialidades" sociosanitarias de cara a abordar "el relevo generacional", así como "los procesos de jubilación" que se van a producir en los próximos años". "Es un trabajo muy duro y las condiciones tiene que ser atractivas para que la gente no se vaya", sentencia.

 

 

 

 

 

 

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