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Expertos ven "elementos nuevos y preocupantes" en la agresión de Amorebieta

Los profesionales señalan la llamada 'responsabilidad diluida' en los ataques, la viralización y brutalidad de los mismos

Jóvenes reunidos en la calle. / EP
Jóvenes reunidos en la calle. / EP

A las tres de la madrugada del pasado domingo, 25 de julio, más de una decena de individuos golpeaba a un joven en el parque zornotzarra de Jauregibarria, en Amorebieta, hasta la inconsciencia y estado de gravedad que actualmente tratan en el Hospital de Cruces. Hechos que han generado un rechazo social generalizado a los que acompañan factores "inexistentes" en actos de violencia de otras generaciones. Ziortza Rekakoetxea, técnica de igualdad y miembro de la Asociación vasca de sociología y ciencia política sí hace referencia a un fenómeno existente, "la violencia entre los jóvenes se ha dado en generaciones anteriores, en el mismo caso de Amorebieta uno de los detenidos formaba parte de la banda hace 20 años". Actualmente, sin embargo "se dan elementos nuevos y preocupantes". 

Por un lado, Rekakoetxea alude a la brutalidad de la violencia en ciertas agresiones hasta el punto de provocar el coma o la muerte a una persona. Por otro, el alcance de una cámara de vídeo capaz de viralizar las acciones en cuestión de minutos. Como "arma de doble filo", las redes sociales ayudan a la difusión de un contenido violento que deriva en "una mayor sensibilización y rechazo social". "Antes era más natural utilizar la violencia para resolver problemas o dar salida a emociones que no sabemos gestionar, hoy no se acepta socialmente", explica, si bien la viralización genera una sensación de desafío, según realata, una proyección de una imagen propia que favorece la idea del reto, la ausencia de miedo, "que la gente vea de lo que se es capaz"

El profesor de Psicología Criminal de la UPV/EHU, César San Juan apunta a la "tendencia al exhibicionismo" de las agresiones a través de las grabaciones que se difunden por internet. "Hay un culto a la imagen y parece que lo que no se graba y se exhibe, no ha existido nunca" sgún ha expresado en una entrevista radiofónica, aunque, según señala, sirvan como pruebas para el esclarecimiento de los hechos. En los últimos días, casos como la violación múltiple de Gijón o el homicidio de Samuel Luiz, al que se suma ahora la paliza en Amorebieta responden a agresiónes en masa donde se da "más violencia de la que la que puede perpetrar un individuo únicamente, no solo por la suma de individuos, sino por una mayor agresividad en un contexto grupal", advierte San Juan.

Falta de límites y acompañamiento

En términos de sociología, Rekakoetxe hace referencia a la llamada "responsabilidad diluida", no solo hay un culpable, ni un agresor, lo que genera una sensación de menor responsabilidad. El desafío, la rebeldía y dificultades propias de la adolescencia en un contexto cambiante, limitado e incierto dentro y fuera del marco de pandemia, genera una frustración "más brutal" que en la etapa adulta, muchas veces "en forma de agresión". Eider Iruretagoiena, psicóloga y formadora en el Centro de Psicología Integral (CPI) atestigua un momento de "mucha agresividad", en la que las partes "más débiles", dependiendo del entorno lo sintomatizan y desarrollan de diferente manera. La viralización o la pérdida de valores éticos en ciertos aspectos "pone de manifiesto que los límites no se han interpuesto adecuadamente a la juventud". "Los padres o tutores han fracasado en cierta forma en el acompañamiento durante la madurez de muchos jóvenes". Según explica, una persona que comete actos de este tipo no responde a una patología, sino a una conducta experiencial que deriva en comportamiento concretos. 

Los especialistas coinciden en la importancia del análisis y exploración del entorno de personas violentas, en muchos casos procedentes de entornos problemáticos, o inestables. Por su parte, y aunque los hechos dejan de ser puntuales, Rekakoetxea evita la generalización de la violencia a una generación: "tenemos una juventud sana, con un talento que no está siendo aprovechado, y gente joven en nuestro entorno con comportamientos perfectamente normales". 

"No es problema de bandas"

A pesar de la existencia de organizaciones en Euskadi, no se vinculan a la violencia directa, "no hay un problema de bandas", según apuntan desde la Universidad Pública Vasca. Rekakoetxe alude a la espontaneidad en las peleas, "habitualmente desorganizadas, informales" . A nivel social, no había un conocimiento de los denominados 'Hermanos koala', responsables de los hechos acontecidos en Lemoa. "Ha podido darse en entornos familiares en el mundo de la delicuencia, violencia asociada a robos, problemas de convivencia, las bandas no son algo extendido ni conocido en el territorio", expresa. 

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