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Más allá del aula: el sector de las extraescolares es el gran olvidado en la pandemia

Padecen en silencio grandes pérdidas económicas de las que nadie habla obligando a muchos profesionales a bajar la persiana de sus negocios por falta de alumnos

Las extraescolares: las grandes ausentes en la pandemia / EFE
Las extraescolares: las grandes ausentes en la pandemia / EFE

En Euskadi hay 140 aulas cerradas por el aumento de los contagios por coronavirus. Esto supone que una gran cantidad de alumnos no acudan al colegio y, por tanto, tampoco a sus actividades extraescolares. Esta situación lleva a muchas academias, clubes y centros a no abrir por falta de usuarios. Las centros de actividades extraescolares tienen como ‘nueva normalidad’ el cartel de cerrado temporalmente. Un cartel que va a pasar factura económica, pero también educativa. 

La actividad educativa está combatiendo la pandemia de forma ejemplar. Desde el inicio de curso, los centros educativos cumplen rigurosamente con todos los protocolos sanitarios para no convertirse en uno de los focos sociales de contagio. Los colegios están garantizando a los menores una educación completa y presencial en las aulas. Sin embargo, esta formación no acaba ahí. La Covid-19 ha dificultado a muchos la continuidad de las actividades extraescolares. "Muchos tienen miedo de contagiarse si se salen de su círculo, de su 'grupo burbuja', por una simple extraescolar", clarifica el presidente de Euskal Herriko Musika Eskolen Elkartea (EHME), Isusko Loroño.

En Bizkaia esta temporada hay 200 entidades menos inscritas al programa Eskola Kirola. El número de niños y niñas apuntados a la temporada este año es de 43.135 frente a los 29.697 usuarios que tuvo la temporada pasada, un millar menos. La academia barakaldesa ‘Carmelo School of English’ registra pérdidas en sus ingresos de al menos el 40% en comparación al año pasado. “Tengo al mismo personal, pero con muchísimas menos horas”, explica Oihane Fernández, la responsable. El suyo es un sector olvidado, que no ha recibido apenas ayudas. La profesora de inglés aclara que la cantidad de ayudas recibidas son prácticamente “nulas”. “Deberían preguntar, informarse, no solo hostelería está sufriendo”, recalca la responsable de la academia.  

Esta situación se repite. No se limita únicamente al territorio vizcaíno. Hace un par de semanas las tres capitales vascas se llenaban de manifestantes para traer de vuelta el deporte escolar. Y lo consiguieron. El lehendakari, Iñigo Urkullu, dio luz verde a la reapertura presencial de las actividades deportivas escolares, pero con “demasiadas limitaciones”, según Sandra Ferrero, dueña de una academia de danza en la capital guipuzcoana que lleva su mismo nombre. “Con tantas restricciones no nos permiten hacerlo bien, y eso que tengo un local enorme”. Ferrero habla de “perdidas abismales” en cuanto a usuarios e ingresos. “Tengo ganas de llorar, he tenido que hablar con mi asesor para tomar medidas drásticas”, reconocía la profesora de baile. A Leire Mendoza, responsable de la escuela de danza ‘Tiempo 22’ en Donostia, la pandemia le afecta de forma “indirecta”. “Mis clases van por rachas, pero el gimnasio donde las imparto va a cerrar por falta de socios”, analiza Mendoza, quien se ha visto obligada a buscar un local para desarrollar su actividad.  

La educación digital como última opción 

Ninguna de las dos profesoras ha recibido ayudas por parte de las administraciones públicas. Para paliar los efectos del coronavirus Mendoza ha optado por ofrecer clases online. Aunque, no es algo que convenza a usuarios y profesores. Ferrero reconoce que son su “última opción, porque no ofrecen el mismo servicio”. Las clases online son uno de los formatos más usuales y recurrentes de esta pandemia. “Los niños tienen una rutina y por lo menos, aunque sea a través de videollamada, hacen algo en grupo”, manifiesta Alberto Hernández, entrenador de fútbol de la Sociedad Deportiva Indautxu en Bilbao, quien ha optado por recurrir a los entrenamientos online para no perder ese espíritu futbolero.  

Los niños, los más perjudicados 

Además de los trabajadores, los niños sufren también las consecuencias de la escasez o ausencia de actividades extraescolares. Los más pequeños son quienes no pueden hacer deporte, no pueden ir a un curso de inglés, ni tampoco mostrar sus avances musicales en un recital. “Son los que mejor se han adaptado, pero a nivel moral les afecta, no están tan motivados”, confiesa el presidente de EHME. Para los niños, cualquier actividad cultural o deportiva es beneficiosa, se desahogan, desconectan y se cansan. “La carencia deportiva, por ejemplo, les afecta, no saben qué hacer con toda esa energía que tienen”, aclara Celia González, psicóloga en atención temprana Bilbao 'Pausoz pauso’. González habla de consecuencias en sus hábitos de sueño, de pérdida en las relaciones sociales y de un retroceso en el aprendizaje. Aunque, este virus también ha traído consigo una parte positiva. “Hay niños sobrecargados de extraescolares, que esto les ha venido bien y ahora están más tranquilos y más felices”, puntualiza la psicóloga.

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