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La falta de bebidas alcohólicas en Euskadi y otras cuatro consecuencias de la escasez de suministros

Los tiempos de espera para la entrega de un coche nuevo o para el arreglo de una bicicleta pueden llegar hasta los seis meses

Copas en un bar/ EP
Copas en un bar/ EP

La crisis mundial en el transporte y el Brexit, está causando estragos al comercio internacional y al aprovisionamiento de materias primas. Esta inestabilidad, está castigando a diferentes sectores, a los que se han sumado los proveedores de bebidas espirituosas, quienes todavía no han recobrado la situación económica anterior a la pandemia. “Aún queda mucho camino para recuperar los niveles pre-Covid, algo que en ningún caso se vislumbra alcanzar hasta 2023, y ello además dependerá de los planes de recuperación”, han señalado desde Espirituosos España. 

Las marcas más afectadas por el momento por esta situación están siendo Beefeater, Absolut y Seagram’s, ya que todas las mencionadas cuentan con sus plantas en el Reino Unido y les está resultando imposible llegar hasta España. 

Si las circunstancias actuales se prolongan, algunas compañías verán comprometida su supervivencia: "Una rotura de 'stock' es un drama para una empresa, aunque si dura dos semanas es menos trágico que si son tres meses. Pero si se alarga y no puedes atender pedidos, no tienes facturación y por tanto no tienes liquidez...".

Las discotecas y locales de ocio nocturno se suman a la preocupación. Algunos han tenido que optar por otras marcas para sustituir a las que no llegan y otros echan mano de las grandes superficies, hasta que se vacíen las estanterías. Por ello, algunos empleados del sector temen a las próximas semanas. "Se ha notado que ha bajado mucho el suministro de bebidas alcohólicas que recibimos. Aunque de momento, podemos tirar con lo que tenemos, sabemos de compañeros del sector que ya están desabastecidos y tememos que nosotros seamos los siguientes", declara David Mateo, responsable de la discoteca Back&Stage de Bilbao. 

Retraso en las entregas y compras

El desabastecimiento de materias primas se suma a otros sectores, que ya venían sufriendo por la situación desde hace meses. 

1. Coches

La escasez de suministro de semiconductores continúa generando dificultades en las ventas de la industria automovilística. Los tiempos de espera para la entrega de los coches nuevos han aumentado hasta seis meses, en función del tipo de modelo, y la personalización que quiera hacer el cliente al vehículo. Una nueva crisis que se sale por completo de la hasta ahora más común para los concesionarios: la falta de demanda. 

La problemática de la tardanza en las entregas se suma a la de la paralización que hubo durante el confinamiento, lo que merma aún más el mercado de vehículos nuevos.

2. Bicicletas

Numerosos negocios de reparación de este vehículo no cuentan con material  suficiente para abastecer a la inmensa cantidad de pedidos, en medio de una coyuntura que no espera estabilidad hasta 2023. Por eso, frenos, piñones, cassettes y cadenas, se acumulan en las listas de reserva y retrasa a los talleres de reparación de bicicletas haciendo que los  beneficios que reporta el mayor uso de este transporte se vean trasquilados por la pérdida de clientes que no pueden estar esperando seis meses a que se le arregle la bici. 

3. Electrónica 

Algunas tiendas de Euskadi ya se quedaron sin aparatos electrónicos en el mes de agosto cuando la escasez de semiconductores y las consecuentes limitaciones de suministro de componentes llegaban de pleno hasta la comunidad autónoma vasca. A consecuencia de ello, algunos modelos PC y equipos informáticos en los establecimientos vascos han encarecido su precio sobremanera, llegando a triplicarlo. 

4. Textil 

El sector textil no se libra de la crisis. Esta situación también ha llevado a algunas cadenas como Eroski,  a ampliar el rango de proveedores para afrontar el incremento de ventas de Navidad.

 

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