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La falta de chips semiconductores ralentiza las entregas en los concesionarios hasta seis meses

El Plan Renove vasco impulsa a los clientes a escoger modelos de coche más sencillos para evitar las largas esperas

Interior de un concesionario en Vitoria-Gazteiz /EP
Interior de un concesionario en Vitoria-Gazteiz /EP

La demanda por los dispositivos electrónicos ha aumentado a raíz de la pandemia. Por eso, los pedidos por la oferta de chips han desajustado el stock a los principales suministradores del mundo (Intel, Samsung y SK Hynix) quienes controlan casi el 35% de la exportación mundial. Por este motivo, la escasez de suministro de semiconductores continúa generando dificultades en las ventas de la industria automovilística. Los tiempos de espera para la entrega de los coches nuevos han aumentado hasta seis meses, en función del tipo de modelo, y la personalización que quiera hacer el cliente al vehículo. Una nueva crisis que se sale por completo de la hasta ahora más común para los concesionarios: la falta de demanda.

“Mucha gente opta por modelos más sencillos porque estos suelen estar disponibles en un período más corto y es lo que buscan muchos usuarios en estos momentos”, señala el gerente de uno de los concesionarios Lexus del norte de la península. Además, el Plan Renove del Gobierno Vasco impulsa a los clientes interesados en acogerse a él, a optar por coches más simples, que no requieren tanta demora. 

La problemática de la tardanza en las entregas se suma a la de la paralización que hubo durante el confinamiento, lo que merma aún más el mercado de vehículos nuevos. Por el momento, muchos concesionarios buscan alternativas y se nutren de los ´rent a car` para obtener vehículos de calidad y cubrir sus necesidades, pero no saben hasta qué punto van a poder seguir utilizando esta alternativa, ya que las empresas de alquiler empiezan tener problemas para renovar su flota. 

Este contexto, también supone un aumento en el precio de los coches, lo que hace que complique más la situación de la industria del automóvil. El importe medio ha subido cerca de 30 mil euros, un 12% más que hace un año. 

El sector intenta seguir a flote y de momento no ha tenido que cerrar ninguno de sus establecimientos en el norte. “A parte del departamento de ventas hay otros como el taller que no están afectados por los microchips, lo que ayuda a las empresas a seguir generando ingresos por ese lado, aunque sus actividades se hayan visto reducidas”, declara Javier Bagues, gerente el Grupo Gorla, al frente de casi una treintena de centros en la Comunidad Autónoma Vasca.

Todo ello ha provocado que la producción de vehículos en España cerrase los primeros cinco meses del 2021 con una caída del 19%, hasta las 1.032.881 unidades fabricadas en comparación con los datos de hace dos años, lo que costará al sector cerca de  93 mil millones de euros anuales. Algunas compañías como BMW y Stellantis ya se han manifestado afirmando que la situación les ha llevado a tener que realizar recortes en su capacidad de producción. 

Las ventas de matriculaciones de turismos y todoterrenos también han caído. El pasado mes de julio disminuyeron un 40% en Euskadi, situándose en 83.900 unidades lo que supone un descenso del 28,8% en comparación con el mismo período del año anterior. Y aunque  la modificación del impuesto de matriculación permitió mejorar las cifras de ventas de principios de año, la falta de stock de chips también está impactando en los registros de vehículos. 

Algunos lo esquivan 

La demanda de los coches en algunos concesionarios de Toyota en España está creciendo durante los últimos meses. La empresa, que apuesta por vehículos híbridos, está recibiendo muchas solicitudes. “Los clientes optan cada vez más por este tipo de modelos que son más sostenibles y más económicos a la larga. Además, éstos ofrecen condiciones muy atractivas que están haciendo que los compradores se interesen cada vez más por ellos”, expresan desde la empresa.

 

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