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La generación que creció sin ETA: "En el colegio había pudor a explicarnos lo que pasó"

No tenían más de 15 años cuando ETA acabó y han podido vivir en una sociedad lejos de las balas pero cerca de la memoria y de una educación que todos coinciden ha sido "insuficiente"

Imagen de archivo de una pintada con el logo de ETA. / EFE
Imagen de archivo de una pintada con el logo de ETA. / EFE

Violencia, muertes, dolor, atentados, guerra entre dos bandos... son algunos de los conceptos que sobrevuelan al preguntar sobre ETA a miembros de aquella generación que ha crecido sin el terrorismo. Un estudio realizado por GAD tres en 2020, previo a la emisión de la docuserie de Amazon 'El Desafío: ETA', revelaba que el 60% de los jóvenes no sabe quién fue Miguel Ángel Blanco y que el 68% de los menores de 35 años no ha estudiado sobre ETA en el colegio o en la universidad. Sobre Irene Villa, solo el 38% de este grupo de edad la relaciona como víctimas del terrorismo, más del 73% no sabe nada sobre el caso Lasa y Zabala, el 80% no ha oído hablar nunca de Ernest Lluch y solo un tercio conoce qué fueron los GAL.

Han pasado diez años desde que ETA hizo público el final de su actividad armada, y hay toda una generación que vivió aquel momento sin comprender realmente lo importante de aquel hito y que creció con la memoria y lejos de las balas. Cuando la violencia desaparece y se da paso a la paz, queda en manos de la educación y del relato el transmitir al futuro lo que ocurrió en el pasado. El problema llega cuando esta transmisión no se completa con el éxito deseado. Justo lo que los datos demuestran que ha ocurrido.

Unas siglas que no salen de los libros de historia

"Lo único que conocí de ETA en el colegio fueron las siglas, las leí en el libro de historia pero nunca nos explicaron nada sobre su actividad. Había pudor o recelo a contarnos lo que había pasado", comenta Iñaki Martín de 25 años, quien reconoce no saber cuáles son los fundamentos sobre los que se fundó la organización terrorista. "ETA fue una organización que se fundó para, desde la actividad política, llevar a cabo una resistencia al Franquismo y al fascismo que se vivía en España. Posteriormente decidió pasar a la violencia para lograr liberar al pueblo vasco de una dictadura fascista, y para lograr una idolatrada independencia y nación vasca", esto es lo que sí conoce Ander Ugarte, de 26 años, sobre el inicio de la organización terrorista.

Para él, la educación no solo debería hablar de terrorismo, sino de historia en general, "de lo que acontece en tu tierra y donde resides, conocer bien el pasado para entender el presente y mirar al futuro. Ander Ugarte cree que se debería inculcar a la gente joven valores de convivencia, tolerancia y respeto y, a partir de ahi, contar la historia completa sobre ETA y también sobre los GAL, banda sobre la cuál también pone el foco, aunque no todos los jóvenes que aparecen en este artículo sepan de qué se trata.

Este punto de vista lo comparte también Jone Bengoa, quien con 24 años tiene conocimiento de ETA gracias a reportajes que ha leído o películas y series que ha visto. También ha podido tratar el tema en casa y algo estudió con una asignatura concreta sobre historia de Euskadi en el colegio: "Es un tema delicado pero debería profundizarse más en las aulas y desde más pequeños y de una manera objetiva sin que el manera de explicarlo por el profesor pueda influir". Sobre la necesidad de pagar página, esta joven defiende que "no podemos ignorar la realidad, cerrar los ojos y pensar que como ya no hay bombas, ni tiros, no ha pasado nada. ETA existió, es una realidad, y creo que nos enriquece como sociedad saber por qué nació, qué hizo, por qué lo hacían, por qué desapareció… Y luego ya cada uno podrá decidir si quiere o no pasar página".

Convivir con el terrorismo de cerca

Si en las escuelas hay "desinformación" sobre esta parte de la historia de Euskadi, Angela Irazabal cree que es porque tienen "cierto a miedo" a incentivar de alguna manera esos comportamientos del pasado o "una especie de revolución" entre los jóvenes. Ella tiene 25 años y reconoce que en su casa el terrorismo sí que ha sido un tema tabú porque su padre era ertzaina: "Yo recuerdo como él miraba el coche siempre que se subía o me subía yo o incluso no poder tender la ropa porque estaba ETA". Es por esto que ella siempre ha tenido mucho interés por conocer "lo que somos y por qué lo somos" y cree que la mejor opción para avanzar es normalizar esta parte de la historia para que todos puedan pensar por sí mismos.

Sin embargo, su hermana pequeña Leire Irazabal, de 20 años, no comparte esta necesidad de incidir tanto en la educación y se apoya más en otro tipo de formatos como los libres, las películas o las series. "No creo que haya que hablar más del tema en el colegio porque se imparte con un estigma social con el cual siempre va a haber una parte buena y una mala y lo que debe saberse es la verdad por ambas partes. Y pasar página porque fue una época muy mala", opina.

En la familia de Ander Martínez, de 23 años, ETA si que es una palabra que aparece con normalidad porque un miembro de su familia ha estado 18 años en prisión en Francia por pertenecer a la banda. "En casa si se ha hablado siempre y por eso yo tengo una opinión formado sobre lo que pasó. También lo hablo con mis amigos, aunque si que más con quienes comparten ideas de la izquierda y derivamos las conversaciones en cuestiones como el acercamiento de presos o el cómo tratar a etarras que están enfermos y siguen cumpliendo condena", explica Ander.

Detectan la "utilización" política de ETA

Que la palabra ETA sigue presente en los discursos de diferentes partidos políticos es una cuestión que no pasa desapercibida y los jóvenes también caen en la cuenta. Ander Ugarte cree que, sin olvidar el pasado, hay que mirar al frente y dejar de mirar al País Vasco, a sus partidos y a ciertos colectivos sociales y políticos "con recelo": "Creo que la gente en Euskadi cohabita de manera ejemplar, y solo la absurda manía de remover desde algunas esferas políticas es lo que crea crispación y tensiones que no deberían quedar".

Para Andrea Guzman, de 24 años, hablar de ETA "en presente es algo "absurdo porque es la forma facil de atacar a izquierdas con las que no militan como hacen por ejemplo, Vox o el Partido Popular algo que me parece ruin y rastrero, no se pueden criminalizar a un pueblo ni a una sociedad". Ella ha convivido en su familia con ambas ideologías, a favor de ETA y totalmente contra la violencia que ejercía y por ello está segura de que ha podido crear su propio pensamiento. Recuerda con claridad, a pesar de los pocos años que tenía, el día que asesinaron a Fernando Buesa en Vitoria a escasos 200 metros de su colegio y como su madre fue a buscarla antes de lo normal y todo estaba lleno de policía.

Con el tiempo, una de las hijas del parlamentario vasco fue a ese colegio a dar una charla para trasmitir su vivencia a acercar a esos alumnos lo que fue el terrorismo. "Al escucharla entendí que era posible convivir. Tuvimos el privilegio de conocer el relato de víctimas y también de familiares de miembros de ETA y ahí llegue a la conclusión de que si una víctima era capaz de mirar a los ojos y perdonar, y un verdugo era capaz de devolverle la mirada y pedir perdón, ¿quiénes somos nosotros para seguir en el pasado sin perdonar todo aquello?".

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