Pásate al MODO AHORRO

Heineken compra lúpulo en Bizkaia para la elaboración de cerveza Km0

La startup vasca Aleovitro y Heineken trabajan conjuntamente para desarrollar lúpulo vizcaíno y realizar cervezas de producción sostenible

Cultivo de lúpulo en Berantevilla en Álava/ UAGA
Cultivo de lúpulo en Berantevilla en Álava/ UAGA

El sector de la cerveza en Euskadi vive un momento emergente de gran expansión, ya que a la producción industrial se ha unido en los últimos años la penetración de las cervezas artesanales en el mercado. Esto está haciendo que las grandes corporaciones tengan que incrementar su catálogo para satisfacer a un consumidor cada vez más exigente. Dentro de este camino por diferenciarse, Heineken y la empresa biotecnológica Aleovitro han unido sinergias para impulsar el desarrollo de lúpulo en Bizkaia con el objetivo de fomentar las materias primas de proximidad y crear una cerveza de Km0, '18/70 La Gilda'. El lúpulo es el ingrediente que equilibra el dulzor de la malta aportando amargor, sabor y aromas, entre otras cosas, a la cerveza.

El director ejecutivo, biólogo botánico y responsable del área de cultivo in vitro de la startup vasca, Eneko Ochoa, explica a 'Crónica Vasca' que su empresa se encarga de facilitar las plantas de cultivo, además del asesoramiento agronómico y la realización de los diferentes estudios químicos para la obtención de este lúpulo de origen vasco. "“En nuestros laboratorios trabajamos con una amplia variedad de lúpulos, tanto comerciales como autóctonos. Entre nuestros objetivos a corto-medio plazo, está contrastar la viabilidad de estos lúpulos autóctonos para la elaboración de cerveza".

Aleovitro se introdujo en este proyecto ante "el incremento de los problemas de plagas y enfermedades en el cultivo de las variedades comerciales de lúpulo, junto con la necesidad de generar material genético autóctono necesario para la creación de productos 100% Km0 para cerveceros y sidreros". Para ello, "se introducen in vitro los ejemplares silvestres con el fin de sanear las muestras y disponer de material libre de patógenos y enfermedades". La startup vasca ha logrado seleccionar y caracterizar 6 hembras y 2 machos silvestres, localizados en varios puntos de Euskadi, mediante "tecnología de espectrometría de masas y por medio de resonancia magnética nuclear para caracterizarlos químicamente".

Lúpulo certificado de Bizkaia

La empresa vizcaína comenzó a explorar el mundo del lúpulo y contactó con pioneros productores de lúpulo en Gipuzkoa y Navarra. Estos productores mostraron la necesidad de contar con un agente certificador de lúpulo en el País Vasco para poder dar salida legal a sus cosechas de forma económica y segura. El proyecto, que cuenta también con la participación de la UPV y la Diputación de Bizkaia, ha logrado una cosecha "de producción prudente y presupuesto contenido" para sacar adelante una edición limitada de '18/70 La Gilda' con sello Basque Beer, a través del primer lúpulo certificado de Bizkaia en décadas que hizo posible garantizar la venta total de esta primera plantación. El lúpulo se planto en una pequeña plantación de 2.000 m2 en Balmaseda y la Asociación Activa-La Rotura, que trabaja en la inserción laboral de personas desempleadas y en riesgo de exclusión social, se hizo cargo de su explotación a la hora de cultivar, realizar la cosecha de forma manual y secar el lúpulo al natural de las 4 variedades plantadas: Nugget, Cascade, Centennial y Chinook. 

La pandemia hizo tambalear en un principio los planes del proyecto, pero finalmente se pudo instalar la primera plantación de Bizkaia en décadas utilizando las plantas in vitro de Aleovitro. Uno de los objetivos era impulsar la producción sostenible para elaborar una cerveza Km0 de mano de productores locales desde una estrategia local para ir a lo global de mano de Heineken. Los impulsores del proyecto revelan que la cosecha estuvo comprometida debido al "elevado riesgo de apostar por una primicia, por explorar lo inexplorado y por ser los primeros en cultivar de nuevo lúpulo en Bizkaia".

Explican que, a principios de verano, cuando tan solo quedaban un par de meses para la cosecha, pareció que la plantación se echaba a perder y que no habría lúpulo suficiente para hacer una tirada digna de cerveza. Pero, finalmente, a través de "recursos adicionales" que posibilitó la propia marca cervecera, se pudo sacar adelante la cosecha necesaria para llevar el proyecto a buen puerto y "arrojar un hilo de esperanza" en la posibilidad de recuperar el cultivo del lúpulo para Bizkaia.

Heineken reconoce que los objetivos no eran fáciles de conseguir y los costes, por ahora superan, a los beneficios, pero que "el hito de ser los primeros en tantas décadas compensa el esfuerzo realizado". Por su parte, el CEO de Aleovitro, Eneko Ochoa,  manifiesta su intención "de repetir" la experiencia y confía en que las próximas producciones "sean si cabe un poquito más vascas, con lúpulos de origen autóctono y cultivados en el País Vasco”. El primer resultado ha sido una edición limitada de 12.000 botellas de '18/70 La Gilda'. Una cerveza lager, con cuerpo, suave y fácil de beber que busca homenajear a las barras vascas y a la cultura de la caña, que toma su nombre de uno de los pintxos más universales y está elaborada totalmente en el País Vasco por productores locales.

Plantación pionera en Álava

Este acuerdo añade el lúpulo certificado de Bizkaia a la cebada de Álava. Precisamente, el territorio alavés fue el primero en poner en marcha una iniciativa de cultivo de lúpulo en la localidad de Berantevilla, liderado por la UAGA y en colaboración con la Asociación de productores de cerveza vascos (EGE)Neiker, dentro de un proyecto a 10 años, hasta 2026, en el que se ensayan 6 variedades de lúpulo. Concretamente se estudia el comportamiento de 300 plantas de las tipologías Cascade, Perle, Nugget, Magnun, Spalt y Saaz en una parcela de 1.200 m2.

Se recogen las primeras flores en septiembre y se analiza la producción y la calidad del producto con el objetivo de que sirva para una futura certificación de la cerveza local. La pasada campaña fue la más complicada en lo climatológico y en lo sanitario con pérdidas de producción y calidad, pero la plantación lleva cosechando ya varios años. Por el momento, los estudios realizados por la UAGA exponen que la variedad Cascade ha sido la más productiva, mientras que, en cuanto a calidad, Magnum ha obtenido el valor más alto de acidez alfa. El proyecto está previsto que dure diez años, repartiéndose el fruto entre las empresas productoras de cerveza que participan en el mismo, Txorierri Garagardoa, Pagoa, Olbea, Boga, Urbanbeer, Gar&Gar, Baias Garagardotegia, La Salve, Olañeta y Etxeandia garardauak.

El lúpulo está en aúge y es que, aparte de este proyecto, una joven pareja alavesa ha conseguido poner en marcha una explotación de lúpulo, denominado como 'Lúpulo de Kintana'. Arrancaron en 2019 con una veintena de plantas y esperan llegar a las tres hectáreas para 2026. Una apuesta por la que lograron el primer premio del programa Explorer de Alava Emprende.

En Gipuzkoa también varios baserritarras de la zona de Villabona se han unido para probar diferentes variedades de lúpulo y llevan ya años utilizando la producción de sus campos para hacer cerveza. El objetivo, como en las propuestas vascas explicadas, es lograr un lúpulo de Km0 que incentive el trabajo de los productores locales, atraiga a los cerveceros artesanales y posibilite una oferta que la industria cervecera cubre tradicionalmente con lúpulo extranjero.

 

 

Archivado en:

Destacados