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La hostelería coge una bocanada de oxígeno en verano

La llegada del turismo a las zonas más céntricas de las ciudades vascas ha ayudado al sector a remontar unos meses que creían perdidos

Varias personas en la terraza de un restaurante /EP
Varias personas en la terraza de un restaurante /EP

Parecía que no llegaba. Pero no ha sido así. Algunos hosteleros vascos vuelven a levantar el ánimo después de un  verano en el que el sector ha empezado a remontar. La llegada del turismo a las zonas más céntricas de las principales ciudades de Euskadi  ha sido la primera causa para que muchos locales vuelvan a levantar la persiana facturando a niveles que se habían olvidado. El deseo de volver a viajar ha servido de motor no solo para impulsar la demanda de la hostelería, sino también para incrementar el gasto en las mismas. El propio Consejero vasco de Turismo, Comercio y Consumo, Javier Hurtado, anunciaba la semana pasada que los datos de turismo registrados en Euskadi este verano estaban siendo buenos y se encuentran cerca de las cifras pre-covid. 

Esto ha pillado de sorpresa a los locales que auguraban unos meses complicados dónde iba a seguir costando levantar el negocio. “Ha sido toda una alegría. Todo el turismo que ha venido era inesperado. La mayoría de ellos, del sur de Francia, y aunque todavía no estamos al mismo nivel que antes, esto nos ha ayudado mucho”, señala Daniel, trabajador del Bar el Gautxo en Vitoria. Lo mismo ha ocurrido en el Bar Puerta Grande de la capital alavesa, donde su principal clientela son los jóvenes de los centros educativos de la zona. Por ello auguraban dos meses de poca demanda, y sin embargo, ha sido la temporada más fuerte que han vivido desde el pasado 2019. De hecho, han tenido que incorporar personal para poder cubrir bien sus servicios. 

Algunos establecimientos, incluso, señalan que ha habido momentos de agobio por no poder atender toda la demanda del local. Es el caso del Bar La Espiga de Donosti, que se siente tremendamente agradecido por la situación que han vivido durante estos meses, aunque reconoce que  ha sido ya en agosto cuando los clientes nacionales se han animado a salir más por esa zona. “Al principio la gente le seguía teniendo miedo al covid, pero a medida que ha ido avanzando el verano los vecinos que se han quedado por aquí se han animado a venir a consumir por la zona, además del aumento del turista nacional durante este último periodo ”, declaran desde el establecimiento. 

Ahora aguardan un septiembre más complicado, pero con la esperanza de que la pandemia vaya evolucionando favorablemente y las restricciones en sus establecimientos vayan disminuyendo cada vez más. “Esperamos que pegue el bajón en cuanto llegue septiembre, pero que la situación vaya mejorando cada vez más y podamos remontar los niveles de este pasado invierno”. Para Kino Martínez, Presidente de la Asociación de Hostelería de Gipuzkoa, las últimas medidas anunciadas por el LABI, la ampliación de los aforos al 50 %, siguen siendo insuficientes para que el colectivo remonte. 

Mientras, el ocio nocturno, sigue sin levantar cabeza. Continúan las restricciones de apertura hasta las 2.00 horas de la madrugada sin pista de baile, aunque para algunos la apertura durante toda la noche de pubs y discotecas continúa siendo la solución para evitar las concentraciones de jóvenes bebiendo en las calle. Sin embargo, el Consejero de Cultura y Política Lingüística, Bingen Zupiria, declaraba hace unos días que mantener las medidas que están en vigor seguía siendo lo más prudente todavía. 

Datos positivos 

Según datos de Weekendesk, un portal especializado en escapadas temáticas, la media de inversión que han realizado los turistas del territorio español  para sus vacaciones tras la pandemia es de 242 euros. Es decir, la media de gasto se ha incrementado un 11% más que la media invertida en las vacaciones de la era pre-pandemia. Esto se traduce en que los turistas nacionales ya empiezan a gastar más que en 2019. Asimismo, los datos revelan que España ha crecido un 7% en estancia media en comparación con el año pasado y un 10% en facturación. Esto implica un crecimiento de la duración de la estancia, es decir, que los clientes han alargado sus escapadas, y del volumen de clientes que reservan escapadas locales.

 

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