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Los jóvenes representan el 45% de las emigraciones del País Vasco

Durante 2020, hubo 14.147 salidas entre la juventud de entre 21 y 39 años, el 41% de ellas con destino en el extranjero

Una joven por el Aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez. / EP
Una joven por el Aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez. / EP

El saldo migratorio de Euskadi en 2020 arroja un balance positivo de 4.512 personas. Actualmente, el 11,1% de la población de la comunidad autónoma es de origen extranjero, ascendiendo a 246.501 personas y con un incremento del 40% en los últimos diez años. En el otro lado de la balance, las emigraciones. En el último año, han caído un 6,5% pasando de las 32.838 contabilizadas en 2019 a 30.709. El dato más llamativo dentro de ellas vienen de la mano de lo población joven, que representa el 45% de dichas salidas, según confirman los datos del Eustat

El grupo de edad comprendido entre los 21 y los 39 años es el que más ha emigrado durante el pasado 2020. En total, ha habido 14.147 movimientos que suponen un 45% del total. Dentro de ellos, el 59% han sido nacionales, y el 41% restante hacia el extranjero. Además, emigraron ligeramente más los hombres que las mujeres.

En cuanto a los destinos nacionales, dejando a un lado los cambios de residencia dentro de los tres territorios vascos, en primer lugar se encuentra Cantabria, seguida muy de cerca por Castilla y León, y después Madrid. Si la decisión va más allá, y deciden salir al extranjero, los destinos principales para emigrar son Alemania, Francia, Reino Unido y Estados Unidos.

Según datos de Eurostat, los jóvenes españoles están entre los más dispuestos de la Unión Europea a emigrar para trabajar. Así, se sitúa como el tercer país donde los jóvenes desempleados están más listos a mudarse por empleo, solo por detrás de Portugal (71%) y Suecia (66%). El nivel de formación juega un papel importante en esta decisión y los jóvenes de la UE con mayor cualificación están más dispuestos a mudarse por empleo.

"Ya sabemos lo que hay aquí"

Formación es precisamente lo que no le falta a Sara Arregui. En el año 2014, tras acabar la carrera y estudiar un máster, decidía marcharse a Reino Unido porque lo que encontraba aquí no le cuadraba con la idea que ella tenía para su futuro. " Los alientos que nos daban aquí eran desesperantes y algo que jamás hubiera pensado que era irme al extranjero, se convirtió en un pensamiento muy recurrente. Eso sí, tenía muy claro que si me iba, quería que fuera a un lugar donde pudiera tener mejores condiciones laborales, de vivienda y de vida, y a día de hoy no me arrepiento en absoluto". Confiesa que en un primer momento tuvo que compartir un piso muy pequeño y hacer trabajos en los que no le pagaban demasiado bien en bares y pubs. Justamente en uno de estos trabajos conocía a su actual pareja, con la que ahora comparte piso y trabaja en el gabinete de comunicación de una empresa del país.

Las razones por las que los jóvenes se van al extranjero una vez han terminado sus estudios son: mejorar la formación, tener nuevas experiencias, avanzar profesionalmente y encontrar mejores oportunidades de empleo. El paro, la precaridad laboral, los eternos contratos de prácticas, el alto precio de la vivienda... todos esos factores se han convertido en el pan de cada día de miles de jóvenes que conciben un futuro lleno de incógnicas sin trabajo, sin casa y sin dinero. En Euskadi y en España hay talento, "la generación más preparada de la historia" la llaman, pero las coyuntura social y económica actual está favoreciendo a que se pierda en esa ya conocida "fuga de cerebros".

Hay algunos de ellos que directamente optan por terminar sus estudios allí. Markel Garrido se aventuraba a irse de Erasmus el pasado curso, en plena pandemia, a Portugal. Iba con la idea de vivir la experiencia y, una vez pasado el curso, volver, hacer aquí el TFG y pensar si seguir fomándose o buscar trabajo. Pero ha cambiado radicalmente de opinión. "Oigo a mis amigos cómo están allí. Algunos terminando de estudiar, otros encadenando convenios y contratos de prácticas, incluso algunos sin cobrar nada, otros trabajando mil horas para un sueldo que no les da para independizarse. Ya sé lo que me voy a encontrar si vuelvo, por eso voy a tratar de probar suerte aquí, terminar de formarme y ver a dónde me lleva. Si no lo hago ahora con 23 años, nunca va a haber un mejor momento".

Lograr que el talento vuelva a casa

Las administraciones vascas son conscientes de que esto está pasando, es vox populi, y por eso tratan de lanzar programas para que ese talento "made in Euskadi" vuelva a casa. El Gobierno vasco tiene en vigor un programa pionero para fomentar la contratación de personas jóvenes en el centros de trabajo de Euskadi. Trata de fomentar un empleo de calidad que incite la vuelta al País Vasco de menores de 35 años que lleven al menos 12 meses fuera, bien sea en otra comunidad o en otro país. Con este programa, el Gobierno vasco abonará parte del sueldo a las personas que se contraten vía subvención a la empresa, con un contrato de al menos 12 meses y con una serie de ayudas para sufragar los gastos de desplazamiento al retornar.

La Diputación Foral de Bizkaia, por su parte, también sigue reforzando su estrategia en torno a la atracción y fidelización del talento. El departamento de Promoción Económica destina este año cerca de 3,2 millones de euros a iniciativas y ayudas en torno a la formación, retención y atracción en talento. Lo harán a través de un programa de atracción de talento diseñado para apoyar la contratación y que contempla ayudas de hasta un 20% del salario fijo bruto anual de 2021 y hasta el 20% del salario fijo bruto anual del 2022 de la persona contratada, con un importe máximo de 30.000 euros por contrato.

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