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La 'Ley Trans', un "caballo de Troya" en el movimiento feminista

El Gobierno ha aprobado el anteproyecto que autoriza el cambio de sexo sin hormonación, aval médico o pruebas testificales que "tendrá graves consecuencias para las mujeres"

Una mujer hace un gesto feminista en la manifestación contra la Ley trans. / EP
Una mujer hace un gesto feminista en la manifestación contra la Ley trans. / EP

El sexo como constructo social o como realidad inmutable. La cuestión que desde hace años enfrenta a asociaciones feministas y al movimiento LGTBIQ+ llegaba hace unos meses al seno del Gobierno y lo ha resuelto dando lugar la autodeterminación sin condicionamientos, es decir, que se pueda cambiar de sexo en el Registro Civil y el DNI con la mera voluntad del interesado, sin hormonación ni medios de prueba sobre la situación 'estable de transexualidad', como, en un principio, reclamaba la vicepresidenta primera, Carmen Calvo.

Una normativa que los colectivos feministas, defensores de la abolición del género, temen tenga graves consecuencias para "las mujeres, la infancia e incluso personas LGB". "El género no puede ser una identidad", recalca Arrate Núñez Oribe, de la asociación Araba Abolizionista, "no deja de ser un conjunto de roles sexistas que se asignan en base al sexo, este último algo biológico, inmutable". La futura ley trans, sin embargo, permitirá cambiar de sexo a partir de los 14 años con un trámite administrativo, sin necesidad de informes sanitarios por parte del interesado, que deberá confirmar su decisión tres meses después de presentar la primera solicitud. 

En concreto, la ley dispone que los menores de 12 y 13 años necesitarán una autorización judicial para cambiar su sexo en el Registro Civil. A partir de esa edad, cualquier persona podrá hacerlo con un trámite administrativo, sin pruebas ni testigos. En este sentido, una de las consecuencias, explica Oribe, pasa por desdibujar la realidad de las mujeres a la hora de contabilizar la brecha salarial o la desigualdad de participación.

"Si hablamos de ciertos espacios, refugios, se da a entender que la persona más vulnerable es aquella que tiene un malestar con su género, cuando el problema es social, porque nos imponen ese género", afirma. "La 'T' de Trans se ha convertido en un caballo de Troya para el movimiento feminista", y los problemas que se han dado en otros países, explica "son un reflejo de las consecuencias que tendría en ámbitos como el deporte, los espacios no mixtos o la salud". 

Desde la asociación Argitan, el Centro Asesor de la Mujer en Barakaldo, afirman, sin embargo que el feminismo "no debe ser transexcluyente y sí reflejar todas las realidades", expresa Mireia Saiz.  Aunque enfocado a asesoría jurídica en materia de violencia de género, precariedad y pobreza, en Argitan "creemos que quien ejerce opresión y desencadena la violencia contra las mujeres es el propio sistema y no las personas". "Que otras tengan derechos no implica que nos sintamos amenazadas", argumenta Saiz en favor de la inclusión más allá de la polémica generada en torno a la nueva ley .

Deriva del debate

No todos las organizaciones que trabajan por la igualdad tienen un posicionamiento oficial respecto a la regulación, con diversidad de opiniones entre sus filas. Es el caso del Forum feminista Maria de Maeztu con 30 años de trayectoria y con el premio Emakunde a la Igualdad por su trayectoria, en el que si se comparte la preocupación por que la 'Ley Trans' como centro del debate deje al margen "funciones fundamentales" del movimiento feminista, en pro de conseguir la igualdad en todos los ámbitos para lo que quedan "muchos temas pendientes". "Se están posponiendo cuestiones básicas, el discurso se reduce al sexo cuando hay reivindicaciones históricas en torno a los cuidados, salarios, corresponsabilidad, de los que no se está hablando", explica Begoña Muruaga, quien fuera coordinadora de Emakunde y miembro del Forum. 

"A titulo personal, estoy francamente preocupada por la deriva de este tema", debate al que, según explica, se suman grandes intereses que nada tienen que ver con el feminismo y solo perjudican sus logros y reivindicaciones.

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