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Martín Villa admite que pudo "ser responsable político y penal" de la masacre del 3 de marzo

El exministro ha descartado que existiera un "plan sistemático, deliberado y generalizado" para eliminar al contrincante político

El ex ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa interviene este lunes el desayuno informativo del Fórum Europa. / EFE
El ex ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa interviene este lunes el desayuno informativo del Fórum Europa. / EFE

El exministro Rodolfo Martín Villa ha asegurado este lunes que pudo "ser responsable político y penal" de los presuntos homicidios y torturas cometidos en los años 70, incluída la masacre del 3 de marzo de 1976 en Vitoria, donde cinco obreros murieron asesinados a manos de la policía en una concentración pacífica en la Iglesia del barrio de Zaramaga, tras semanas de huelga. Estos hechos llevaron al procesamiento en Argentina por la jueza Servini por delitos de lesa humanidad, algo que para Martín Villa fue un "espectáculo kafkiano". Aún así, el exministro ha descartado que existiera un "plan sistemático, deliberado y generalizado" que consistiera en la eliminación del contrincante político y ha defendido el proceso de la Transición.

Así se ha expresado en un desayuno informativo de Forum Europa, su primera intervención después de que la Justicia argentina revocase su procesamiento el pasado mes de diciembre al entender que no existían "pruebas directas o indirectas, indiciarias, variadas y/o unívocas compatibles" de los delitos de lesa humanidad que se le atribuían, según ha recogido Europa Press.

En concreto, al exministro se le acusaba de permitir el asesinato del joven Arturo Ruiz en 1977, de la masacre del 3 de marzo en Vitoria, de la represión policial en los Sanfermines de 1978 (generada como protesta por los asesinaTos de Vitoria) y de cinco muertes durante la Semana Pro amnistía de mayo de 1977.

"Hubiera sido posible que en un rapto de locura hubiera podido ser el autor material. Lo que no era posible es que yo formara parte de algunos gobiernos, en concreto de la Transición, que urdieron un plan de aterrorizar a los españoles partidarios de un Gobierno democrático", ha sostenido.

A su juicio, "decir" que los dirigentes de los primeros gobiernos de la democracia se dedicaban a eliminar a "las personas más representativas de aquella etapa" es una "mentira que tiene las patas muy cortas". "No tiene sentido que se use en la querella esa palabra cuando, si la Transición tuvo un enemigo, fue el terrorismo", ha añadido.

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