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"Mi perro tiene más seguidores que yo en Instagram"

Las mascotas se han convertido en las nuevas estrellas de las redes sociales, los 'petfluencers', llegando a ser todo un negocio para las marcas y para los dueños de estos animales

Mascotas en redes sociales. / Pexels
Mascotas en redes sociales. / Pexels

En España hay más hogares con mascotas que con niños. Un estudio elaborado por ANFAAC ( Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía) en 2019, en el país hay más de 28 millones de mascotas, cifra que ha experimentado una extraordinaria subida en la última década que ha hecho que en más del 40% de los hogares españoles haya un animal doméstico. De ellos, 6.733.097 eran perros, 3.795.139 gatos y el resto peces, reptiles, pájaros y pequeños mamíferos como conejos o hurones.

Las mascotas ya no son solo las protagonistas de muchos hogares en España, y en el mundo, sino que también se han convertido en las estrellas de las redes sociales. Ya tienen hasta su propio nombre: los 'petfluencers'. Cada vez es más y más habitual tener un perro o un gato y crearle un perfil en Twitter, Facebook o, sobre todo, en Instagram donde colgar contenido único y exclusivo de ese animal como si él mismo lo gestionara. Algunos datos apuntan a que uno de cada diez perros tienen ya su propia cuenta en una red social y las razones que llevan a los dueños a crearle un perfil en Instagram, por ejemplo, a su mascota son muy numerosas, aunque puede que quizá caigan demasiado en eso de 'humanizar' a los animales.

Perros, gatos, conejos, hurones... se han convertido en garantía de éxito en estas plataformas sociales con millones de vídeos y fotos que no paran de sumar likes y seguidores. Los dueños comparten  la evolución de sus mascotas desde que son cachorros e ir enseñando a sus seguidores como van creciendo y las experiencias que comparten juntos. Lo que nace como un mero entretenimiento, se ha convertido ahora en todo un fenómeno y un verdadero negocio y muchas de esas mascotas llegan a tener incluso más seguidores en redes que sus propios dueños.

En España, las mascotan mueven más de 1.200 millones de euros, es el quinto mercado europeo. Las marcas saben esto y han visto en estos perfiles en redes sociales un perfecto canal de publicidad como ya ocurre con los influencers. Muchas marcas, desde las que venden comida hasta las que comercializan todo tipo de complementos para ellas, contactan con los dueños de estos animales, llegan a un acuerdo y se produce un intercambio entre producto y publicidad con post en redes. Así, los convierten en todas unas celebridades: 'petfluencers'.

Uno de los aspectos más positivos de esta clase de 'influencers' es que los contenidos no suelen ser percibidos como publicidad, atraen a todo tipo público y por norma general el caché suele ser más bajo que el de trabajar con influencers humanos. Jiffpom es el perro con más seguidores de internet, un pomerania que vive en Los Ángeles y cuenta con más de 10 millones de seguidores en instagram. Tiene su propio canal de Youtube y sus artículos de merchandising. Jiffpom ha dejado de ser un perro para actuar casi como si fuera una persona: se viste a la última moda, da la mano, firma autógrafos e imita todo tipo de gestos humanos, además de montar en skate o caminar sobre dos de sus cuatro patas.

Cuenta de Jiffpom en Instagram.
Cuenta de Jiffpom en Instagram.

La reina de los felinos domésticos, registrada por el World Records Guiness como la gata que ha acumulado más seguidores, es la estadounidense Nala Vat, con 4,3 millones en Instagram. En su exitoso perfil se la puede ver a anunciando comida, posando con un espectacular transportín o publicitando el lanzamiento de su nuevo libro. Nala fue acogida por una familia cuando era un cachorro que había llegado a una protectora porque sus dueños no se hicieron cargo de ella. Ahora se ha convertido en una marca y un verdadero negocio.

No obstante, como ocurre con los perfiles personales, esto con excepciones y no todas las mascotas se convierten en influencer, la mayoría de perfiles son anónimos y, más allá de alguna colaboración puntual o algún descuento, las redes son únicamente un espacio en el que volcar fotos y vídeos de esos animales. Lo curioso es ese matiz que la mayoría suele darle y que trata de aparentar que son ellos mismos los que manejan su cuenta en Facebook o Instagram. Volvemos a la humanización. Esto es algo que se ha vuelto más y más común en los últimos años y puede traer consecuencias para las mascotas. Desde alterar y distorsionar su lenguaje, impedir que desarrollen una vida de acuerdo con su especie y satisfacer sus exigencias hasta provocar niveles de estrés crónico, ansiedad, inseguridad y miedos; así como daños a su salud física y pérdida de su función zootécnica.

Los profesionales consideran que son más las personas que humanizan a sus mascotas por sus deseos de cuidarlos bien y expresarles amor y cariño, pero la falta de información y educación hacia las necesidades de la especie los hacen sobreprotegerlos y omitir los requerimientos biológicos que deben darles. Estas personas tienen el afán de comprender las emociones del animal, pero lo hacen de forma errónea porque pretenden encontrar un equivalente entre sus acciones y las del humano. Hay que encontrar la línea y diferenciar entre cuidarlos bien y humanizarlos.

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