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Ocho de cada diez empresas vascas denunciadas por acoso sexual carecen de sistemas de protocolo

El miedo a posibles represalias y al despido son las causas que impiden a las víctimas, en su gran mayoría mujeres, interponer denuncias

Un grupo de empleados de una empresa mantiene una reunión de trabajo /EP
Un grupo de empleados de una empresa mantiene una reunión de trabajo /EP

El último estudio del  Observatorio Vasco  del Acoso y la Discriminación afirma que, ocho de cada diez empresas vascas denunciadas por acoso en el trabajo, carecen de sistemas de protocolo o no lo ponen en práctica si reciben una demanda. Sin embargo, son precisamente las herramientas más eficaces para prevenir y dar cauce a posibles denuncias o reclamaciones en este ámbito. Según Irune Virgel, especialista en planes de igualdad en la consultoría Prospektiker, los últimos informes alertan sobre el aumento en los últimos años de las consultas referentes a la aprobación y aplicación de los protocolos de acoso sexual y por razón de sexo en las empresas, así como solicitudes de quejas sobre ello.

Según la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE, el 90% de las víctimas de estas consultas son mujeres. No obstante, más del 65% de las víctimas no se atreve a denunciar. El miedo a represalias y al despido son las principales causas que impiden fundamentalmente a las víctimas interponer denuncias. De hecho, el número de sentencias que condenan al agresor sigue siendo mínimo. ”Hay que insistir en el hecho de que el  acoso sexual y por razón de sexo son dos de las más graves formas de violencia y discriminación que pueden afectar a cualquier persona y concretamente en al ámbito laboral este tipo de violencias es donde pueden resultar invisibilizadas y redundar en una mayor vulnerabilidad e indefensión de las víctimas”, señala Virgel. 

La presidenta  de la Fundación Woman Forward, Mirian Izquierdo, alerta de que la situación es preocupante y que es necesario actuar para ver disminuir la tendencia al alza. “Son conductas que hay que erradicar y que, cuando se detectan o producen, se deben detener, promoviendo un espacio laboral seguro y respetuoso con la diversidad de las personas y que fomente las relaciones igualitarias”, declara.

Respecto a las consecuencias, asumir que se ha sido víctima de acoso sexual en el trabajo es devastador para las víctimas, viéndose obligadas a despedirse de sus trabajos y a sufrir serios síntomas psicológicos: miedo, culpa, dudas. “Hay que considerar que estos comportamientos (involuntaria o deliberadamente) que van en contra de la voluntad de la víctima y le hacen sentirse humillada o intimidada además de generar un ambiente de trabajo hostil, pueden ser  considerados acoso sexual”, expone la especilista en igualdad. 

Nuevo protocolo

El nuevo protocolo contra el acoso sexual en la Administración General de la Comunidad Autónoma de Euskadi y sus Organismos Autónomos publicado esta semana en el Boletín Oficial del País Vasco, pretende dar al personal pautas para identificar y reconocer una situación de acoso sexual en el ámbito laboral, establecer mecanismos que faciliten la intervención temprana, la aplicación de las medidas de protección que procedan y, en su caso, la puesta en marcha de los correspondientes procedimientos sancionadores, así como asignar los medios humanos competentes para su aplicación.

“El empleo de la nueva norma permitirá proteger la dignidad y la  salud de todas las personas que prestan sus servicios en la Administración y contribuir a eliminar cualquier forma de violencia que pueda tener lugar en su ámbito”, manifiesta Virgel. “Además, incorpora medidas de protección a colectivos que antes quedaban fuera de este tipo de protección, como son aquellas personas trabajadoras que lo hacen de cara al público, quienes ahora tendrán la posibilidad de denuncia y protección, cubriendo un vacío que antes existía”, añade Izquierdo. 

 

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