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Retrato robot de la prostitución en Euskadi: mujer de 25 años que trabaja en piso particular

Baja la edad de las mujeres que ejercen la prostitución y aumenta el uso de pisos lo que acrecienta su invisibilidad y vulnerabilidad

La prostitución en Euskadi está íntimamente ligada a la inmigración ilegal. /Gizarterako
La prostitución en Euskadi está íntimamente ligada a la inmigración ilegal. /Gizarterako

Las mujeres que ejercen la prostitución en Euskadi son cada vez más jóvenes. Así lo refleja la Asociación Alavesa de Acogida, Atención y Orientación a la Mujer Prostituta, Gizarterako, que señala a 'Crónica Vasca' que ha bajado la edad de las mujeres que se prostituyen y ha aumentado la prostitución en pisos particulares con lo que se acrecienta su invisibilidad y vulnerabilidad, así como dificulta su atención, ya que las mafias "desdibujan el rastro" de las mujeres ante la actual "tendencia abolicionista".

Gizarterako vincula el aumento de la prostitución en las casas a la pandemia y sus restricciones que ha ocasionado que ya "no haya mujeres que ejerzan la prostitución en la calle" y el cierre de un buen número de clubes. Esto conlleva que, actualmente, haya "una alta movilidad" de las mujeres y la prostitución queda "deslocalizada" con lo que es mucho más difícil para las asociaciones y ONGs poder contactar con ellas y atenderlas. 

El uso de las redes sociales también dificulta el acceso de las asociaciones a las mujeres al ser más difícil seguir su rastro, además de servir de trampolín de captación para las mafias a través de sus perfiles en plataformas como 'OnlyFans' y 'TikTok'.

Una nueva realidad que afecta a mujeres cada vez más jóvenes. La trabajadora social de Gizarterako explica que las chicas que ejercen en los pisos "las 24 horas del dia" tienen un rango de edad "entre los 25 y 35 años", mientras que la longevidad aumenta en el caso de las mujeres que ejercen en los clubes.

La prostitución en Euskadi esta "íntimamente ligada a la inmigración ilegal" por lo que "las crudas situaciones" que ha derivado la pandemia en muchos países ha incentivado a mujeres cada vez más jóvenes a venir al País Vasco donde son captadas por las redes. Principalmente provienen de Latinoamérica, de "Colombia, Brasil y Venezuela". "No tienen papeles ni están declaradas y todo lo que ganan va destinado a pagar la deuda adquirida al llegar a aquí y mandar dinero a su familia que no sabe a lo que se dedica".

Dificultades para acceder a la sanidad

Al no tener la situación regularizada no pueden acceder a las ayudas básicas, aunque tienen tarjeta sanitaria. "Los vacunódromos facilitaron su vacunación, pero debido a su alta movilidad tienen más problemas en los centros de salud porque les salta otro lugar de residencia. También ha sido muy complicado que consiguieran el pasaporte covid".

Una situación que les ha perjudicado ante sus clientes quienes les exigen estar vacunadas. A sus asiduos, "les preocupa que tengan la pauta de vacunación completa, pero les da igual utilizar el preservativo", repudia. Tras el cierre de clubes y pisos por las restricciones, algunas de ellas "han sido acogidas" por sus propios 'puteros', quienes no dudan de sacar tajada y "aprovecharse aún más de esta situación". 

Gizarterako las ayuda con las citas sanitarias en Osakidetza para vigilar "el tema de transmisión sexual" y realizarles pruebas de garganta, vagina y ano, aunque no les hacen analíticas.

Sufren todo tipo de vulneraciones

La trata viene acompañada, en muchos de los casos, de coacciones y amenazas a familiares o hijos en el país de origen por lo que pueden llegar a sufrir represalias si denuncian su situación y les cohíbe también a la hora de explicar la condición de explotación que padecen. 

Se puede afirmar que no hay un único perfil de víctima de trata con fines de explotación sexual, pero como expone un informe del Ararteko sobre 'la trata de personas con fines de explotación sexual en el País Vasco' es "común que las víctimas se hallen invisibilizadas, en un país diferente, sin recursos económicos, con un desconocimiento total del idioma y obligadas a pagar una deuda".

Generalmente están indocumentadas o poseen documentación falsa, están sin móvil, aisladas o siempre acompañadas y controladas dentro de una posición en la que sufren todo tipo de vulneraciones de derechos: "Agresiones y maltrato físico si se niegan a ejercer la prostitución, y también sufren maltrato psicológico. Suelen estar obligadas a tomar drogas y a realizar toda clase de servicios humillantes y denigrantes".

La futura ley de garantía sexual aumenta su indefensión

Gizarterako expone que el proyecto de ley de garantía integral de libertad sexual en la que "va a estar penado ejercer la prostitución en un inmueble" agranda la indefensión de las prostitutas. Ante esta "tendencia abolicionista", las redes mueven mucho más a las mujeres para "desdibujar su actividad" y aumentan las víctimas de trata y explotación sexual.

El informe de Izaskun Orbegozo, promovido por el Ararteko, también pone la lupa sobre el proyecto de ley de garantía sexual, ya que "las trabajadoras sexuales pueden ver aumentada su vulnerabilidad a abusos" tal y como está el texto actual. Va más allá al denunciar que "las reformas propuestas corran el riesgo de socavar los derechos humanos de las trabajadoras del sexo y llevarlas a la clandestinidad y a una mayor estigmatización".

Por otra parte, valora como positivo, en este proyecto el reconocimiento expreso de igualdad de derechos de las víctimas extranjeras en situación administrativa irregular. Sin embargo, remarca que su permanencia en España "seguirá supeditada a que exista una sentencia que establezca que se ha producido una situación de violencia sexual".  

Los últimos datos disponibles son de 2018

Los últimos datos disponibles sobre las mujeres que ejercen la prostitución en Euskadi son de 2018, dos años antes de la irrupción de la pandemia que ha condicionado y cambiado totalmente las circunstancias de la prostitución. Un informe de Emakunde que cifraba entre 1.968 y 2.308 las trabajadoras sexuales en el País Vasco. Se trata de una estimación, ya que la cifra exacta de mujeres que son víctimas de trata es desconocido por distintos motivos (siempre habrá un sector oculto, las condiciones de coacción son difíciles de determinar y confundir con otras situaciones, los perfiles y procedencias cambian con frecuencia).

Aunque es "difícil" establecer una cifra, Emakunde considera que el número de víctimas de trata con fines de explotación sexual se situaría entre el 10% y el 15%.

'Puteros'

Gizarterako declara que los perfiles de los demandantes de la prostitución son "variados" y abarcan a "todo tipo de edades", pero que, en su gran mayoría, están "asociados con el consumo de drogas" y conlleva, en muchos casos, que las prostitutas "tengan también que consumir" si quieren estar con su cliente.

 

 

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