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La precariedad laboral juvenil se mantiene mientras la ocupación general sube en el último trimestre

varias personas con cita previa esperan entrar en la oficina del INEM. /EP
varias personas con cita previa esperan entrar en la oficina del INEM. /EP

Los datos proporcionados por la última Encuesta de Población Activa son positivos. El desempleo ha bajado en Euskadi en 9.500 personas  durante el segundo semestre del año, gracias a las medidas de prevención contra la crisis sanitaria y al progreso de la vacunación. Sin embargo, parece que a los jóvenes todavía no les ha llegado la oportunidad, ya que la misma EPA muestra una tendencia descendente en este colectivo. El empleo que se está creando para este grupo es temporal, por lo que no se ha reducido el paro en las personas jóvenes, sino que está creciendo, poniendo el foco en las mujeres

Uno de esos casos es el de Sheila Ordax, ingeniera civil graduada por la UPV/EHU en el año 2020. Tras finalizar la carrera y cursar el máster en construcción empezó con la búsqueda activa de empleo, y hasta el momento solo ha encontrado contratos temporales o de prácticas. “Te pagan la mitad del sueldo que deberías de cobrar. Con eso, se ahorran gastos y encima pueden sacar el trabajo adelante. Es la triste realidad en la que vivimos los jóvenes”. A su lucha se suma la abogada, Leire Ramirez, que a sus 27 años todavía no ha encontrado ningún tipo de estabilidad laboral. “Un día estás aquí y otro vete a saber donde. Y al final tienes que dar las gracias de tener algo con lo que comer aunque sea estacional”, manifiesta. 

Desde Comisiones Obreras (CCOO) quieren hacerse eco de las circunstancias y han presentado la campaña “La precariedad nos quema, protégete”, para denunciar la situación sociolaboral que sufre la juventud vasca. La secretaria general del sindicato, Loli García, manifiesta que hay muchos “puntos negros” en los datos de la EPA. “La encuesta de población activa refleja que los jóvenes no están siendo beneficiados por esta recuperación, siguen sufriendo los niveles de precariedad y desempleo”. Además, señalan que  el esquema de relaciones laborales ha “usado” a los jóvenes como “clinex”. “Se usa, se abusa y cuando ya no se considera, se tira”. 

Esta situación, que afecta en mayor medida a las mujeres, obliga en muchas ocasiones a tener que compaginar varios trabajos o andar corriendo de un sitio para otro, lo que está ocasionando, también, que los accidentes laborales en mujeres aumenten. Así lo reflejan los datos del Informe anual de Accidentes de Trabajo que elabora Osalan-Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales. 

Otras repercusiones 

Esta situación dificulta a los jóvenes la posibilidad de emanciparse. En el País Vasco, la precariedad de la vivienda es una de las  más bajas de la UE, con un 38,5 %. “En 2020, el 40,5 % de las personas entre 15 y 29 años en Euskadi no creían poder llevar a cabo un proyecto emancipatorio; muchos de los jóvenes que viven solos, sienten que en algún momento tendrán que volver a casa de sus progenitores, lo que los expertos llaman 'emancipación truncada' “, advierte Sandra Sevilla, responsable CCOO Gazteak

Por tanto, considera que la organización sindical colectiva es "una medida para afrontar las consecuencias de la situación que venimos arrastrando los jóvenes”.“Ha llegado el momento de poner la agenda social encima de la mesa, y que la clase trabajadora tenga reconocidos sus derechos”, añade García.

 

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