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Los profesores apoyan una regulación del uso de los móviles en los colegios de Euskadi

EH Bildu presentó una proposición no de ley en el Parlamento vasco al conocer el gran número de alumnos que tiene móvil y el impacto que esos dispositivos tiene en las aulas

El personal educativo cree beneficiosa la regulación del uso de los móviles en los colegios/ EP
El personal educativo cree beneficiosa la regulación del uso de los móviles en los colegios/ EP

El departamento de Educación del Gobierno vasco no cuenta con una regulación para el uso de los móviles en los colegios. Cada centro tiene autonomía para regular su uso. EH Bildu ha realizado una petición para que el Ejecutivo de Urkullu realice un estudio que determine el impacto que tiene el móvil en las aulas vascas para después redactar una normativa que regule su uso. Los docentes creen que es una medida necesaria, que ayuda a establecer ciertas normas, que ofrece amparo legal y facilita la relación entre las partes implicadas, alumnos, familia y personal educativo. 

En Euskadi el 73% de los jóvenes entre 10 y 15 años tiene teléfono móvil. Una cifra que va en aumento, porque los alumnos cada vez llevan antes estos dispositivos a los centros. La realidad en los colegios vascos es que no pueden prohibir que el alumnado lleve el móvil al centro, pero si su uso. Otras comunidades como Galicia y Madrid cuentan con una regulación común para todos los centros. En la Comunidad Autónoma Vasca, el departamento de Educación, a principios de curso, manda una circular con recomendaciones sobre el tema y a partir de ahí cada centro decide. Algunos permiten su uso en clase mientras que otros lo prohíben completamente. La gran mayoría lo limita solamente a las horas de patio en Secundaria y Bachillerato, prohibiéndolo totalmente en los cursos de Primaria

A pesar de todo, la situación es complicada y crea muchas dudas. En este contexto los docentes se muestran a favor de que desde el Gobierno regulen y establezcan unas normas para evitar, en la medida de lo posible, problemáticas y tener bases legales a las que acogerse. “Si tomas la decisión de quitarles el móvil, esa decisión siempre puede estar cuestionado por la familia, pueden llegar a ponerte una denuncia”, comenta Miren, coordinadora educativa de Secundaria y Bachillerato con más de 25 años de experiencia. Ella reconoce que están “desamparados". "No se les puede decir que no traigas el móvil a clase porque vas contra la ley, contra lo que es legal”, explica la coordinadora. 

“Sí que se debería regular de alguna forma” 

Los alumnos de Secundaria y Bachiller son los que más lo usan y tratar el tema “es difícil”, admite Patxi, monitor de comedor que asegura que el protocolo de su instituto dicta que “si alguien utiliza el móvil, tú como responsable, lo tienes que llevar a dirección y al final del día el alumno debe ir a recogerlo acompañado de alguno de sus padres, pero es muy difícil hacerlo con todos, tienes que ser flexible y asumir los riesgos que eso conlleva”. Los jóvenes pueden hacer un mal uso del móvil, grabar o sacar fotos inapropiadas y es un gran riesgo. En teoría los profesores deben de estar pendientes de lo que pasa en las aulas, pero muchas veces “es imposible” confiesa Alaitz Emaldi, profesora de Secundaria y Bachillerato. Emaldi opina que es necesaria una regulación en ciertos espacios y determinados momentos porque “es cierto que puede servir como herramienta educativa, como alternativa”. Josu, profesor, coincide, “a veces les mandamos traerlos para hacer actividades como Kahoot, y es muy útil”. 

En Primaria el panorama no es muy diferente. En esa etapa la mayoría de centros lo prohíbe por completo y el alumno únicamente lo puede llevar con justificación y por un motivo especial. “Estaría bien y luego que cada centro dependiendo de sus características, su alumnado y estructura interna pueda adaptarse a esta regulación”, apunta Igone Artegabeitia, profesora.  

El personal educativo apoya la iniciativa porque puede servir de ayuda para todas las partes. Aunque, los matices que hay que tener en cuenta son muchos. Y es que, en este tema de los dispositivos móviles, hay muchos factores que entran en juego. Por un lado, está el posible uso pedagógico y educativo que tiene el teléfono como herramienta. Por otro lado, hay que tener en cuenta el uso indiscriminado del mismo y las libertades individuales de cada individuo. “La regulación debe de ser orientativa para que ofrezca margen de maniobra a los claustros para hacer su plan educativo”, asegura Artegabeitia. Patxi apuesta por "buscar un equilibrio” porque esta es una problemática que va en aumento. Los niños cada vez tienen móviles antes, “los de 5º de primaria, con 9 y 10 años, ya tienen móvil” asegura Josu.  

Los docentes convergen en la misma idea: regulaciones si, pero con posibilidad de adaptación. El tema es complicado y controlar el uso que cada alumno hace de su dispositivo cuando está en el centro educativo es imposible. “Quizás, desde la consejería podrían ofrecer más directrices”, propone Artegabeitia. Además, la problemática de los móviles va más allá de cómo usarlo. También hay que tener en cuenta cuando se usa y poner límites.  

Alfabetización digital

Es cierto que una regularización en los centros sería muy beneficiosa para todos. Sin embargo, María Zalbidea, autora del libro 'Cosiendo la brecha digital', analista de tendencias y madre de cuatro hijos adolescentes, aborda el asunto como "un problema de fondo". "Como sociedad deberíamos reflexionar sobre el uso que le damos a la tecnología", aclara la autora. Los profesores son una parte esencial de la educación de los jóvenes, pero los padres que dejan el móvil a sus hijos también. "No se puede responsabilizar a los profesores, pero deben tener su papel", recuerda Zalbidea. La analista cuenta que hay que enseñar responsabilidad digital para que los alumnos hagan un buen uso del móvil. "Además de leyes, deberían instaurarse programas de alfabetización digital, porque esto no va tanto de tecnología, sino de educar", apunta la madre.

“Pasar tanto tiempo con el móvil puede acabar en una adicción” 

Desde la asociación de Aluviz Bilbao, una asociación de las personas afectadas por ludopatía y otras adicciones sin sustancia, alertan sobre el incremento de adicción a las pantallas que se está produciendo en edades tempranas. Su presidente, Jon Antón, confirma que “el mal uso de estos dispositivos tecnológicos complica las cosas y genera problemas dentro de los centros, donde no hay una supervisión adulta continuada”. La posible falta de control puede generar una problemática mayor es por ello que esta regulación “podría beneficiar a los centros y sobre todo a los niños para saber dónde está el límite. Desde Aluviz “creemos que cualquier cosa que se utilice como medio tiene que ser prudente, estipulada y regulada en tiempos, para evitar una posible conducta adictiva”, advierte Antón.  

Los niños pueden llevar el móvil al colegio y más allá de las actividades educativas que puedan llevarse a cabo, también lo usan para navegar por internet e interactuar en redes sociales, según comentan los profesores. “En ciertos espacios deberían estar prohibidos, por las posibles grabaciones o fotos que puedan hacer y publicar, puede ser muy perjudicial”, reconoce Emaldi. La realidad es que la línea que separa el buen y mal uso de los móviles es muy fina y puede confundirse con facilidad, más cuando no hay vigilancia constante de un adulto como pasa en los centros y hay que respetar la privacidad de cada alumno.  

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