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Sánchez impone la vuelta de la mascarilla obligatoria en la calle

El Ejecutivo va a intensificar el proceso de vacunación y va a emitir más autorizaciones para la venta de test autodiagnósticos

Gente paseando por la calle con la mascarilla. / EP
Gente paseando por la calle con la mascarilla. / EP

La mascarilla vuelve a ser obligatoria en la calle. Así lo ha anunciado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez en la Conferencia de Presidentes. El Ejecutivo ha informado de que esa ha sido la primera decisión que ha trasladado a los presidentes autonómicos en su intervención en esa conferencia telemática que se celebra en el Senado. El Gobierno aprobará mañana jueves un decreto para su obligatoriedad. "No estamos en marzo de 2020 y no estamos en las navidades de 2020", ha insistido Sánchez. 

Además, el presidente ha anunciado otra serie de medidas como el refuerzo de los dispositivos con equipos de vacunación de las Fuerzas Armadas así como poner a disposición hospitales de la Red Sanitaria Militar. También se prevé la intensificación y aceleración del proceso de vacunación. A ello ha sumado el anuncio de la contratación de personal sanitario jubilado y prejubilado y habilitación para la contratación de profesionales con título de especialista obtenido en estados no miembro de la UE.

Otra decisión es un Plan de acción en Atención Primaria y comunitaria que incluirá aumentar el número de profesionales sanitarios disponibles y mejorar sus condiciones laborales, reduciendo la temporalidad por debajo del 8%. Los Presupuestos del Estado destinarán 292 millones de euros a este plan, la mayor parte transferidos a las comunidades.

En cuanto a los test de antígenos, se emitirán autorizaciones temporales para permitir la venta en farmacias de determinados de esos test de uso profesional para que estén a disposición de toda la población, tal como ha anunciado esta mañana la ministra de Sanidad, Carolina Darias. En estos momentos las farmacias se encuentran prácticamente sin existencias de estos test a escasas horas de la nochebuena. 

Sánchez ha anunciado también que mientras dure esta sexta ola ha trasladado a los máximos responsables autonómicos que habrá reuniones periódicas de la Conferencia de Presidentes para ir analizando la evolución de la situación. Lo que el presidente del Gobierno no ha modificado es la cuestión de los aforos pero ha recordado que "las autonomías tienen competencias sobre este asunto para hacer lo que consideren". 

Esta decisión llega en un momento crítico en el que el nivel de contagios en Euskadi está alcanzando cotas desconocidas y evidenciando la alta capacidad de contagio de la variante Ómicron. En las últimas horas se ha alcanzado un nuevo récord de positivos de 3.588, es decir 877 más que la víspera, y la incidencia acumulada en 14 días por 100.000 habitantes marca también el máximo de la toda la pandemia con 1.344,31 casos, casi 100 más que ayer. Aún así, las UCI han reducido el número de ingresados bajando del centenar de casos, con la esperanza de que se, como señalan los expertos, esta nueva variante de la covid sea mucho más contagiosa, pero menos severa en los síntomas.

La peticiones que Urkullu ha planteado hoy a Sánchez pasaban por la vuelta de la mascarilla obligatoria en la calle, petición que también habían hecho otras comunidades. Además, también ha pedido otras cosas que no han sido atentididas como la limitación de aforos del 60 %, la prohibición de consumo de pie en la hostelería y un máximo de diez personas en las agrupaciones de clientes por mesa. Todo esto lo ha hecho público el Gobierno vasco en un documento previo a dicha reunión. No obstante, el Ejecutivo vasco ya tiene competencias para aplicar algunas de las medidas planteadas. 

Para el 24, 25 y 31 de diciembre y para el 1, 5 y 6 de enero ha planteado que todos los establecimientos comerciales, así como todos los de hostelería y restauración cierren a las 21:00 horas, con excepción de los restaurantes que los días 24 y 31 de diciembre y 5 de enero podrán servir cenas hasta las 23:30, hora en la que deberían desalojarse los comedores. Exceptuando las gasolineras, áreas de servicio y farmacias.

Más allá de la Navidad y con vigencia hasta el 31 de enero, el lehendakari ha propuesto a la Conferencia de Presidentes el mantenimiento de algunas de las restricciones que quiere para este periodo festivo y la implantación de otras nuevas, que ha planteado como comunes para todas las autonomías que, como es el caso de Euskadi (1.344,31), superen la incidencia acumulada de 500 casos por cada 100.000 habitantes en 14 días. 

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