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La sexta ola y las restricciones desesperan a la hostelería

Los hosteleros sienten que han sido "maltratados, humillados y acusados de ser los culpables de la propagación"

Pasaporte covid en bares. / EFE
Pasaporte covid en bares. / EFE

La hostelería, y también del ocio nocturno, sigue pagando los platos rotos de la dura situación económica que se sigue arrastrando por la persistencia de la pandemia. El 2021 fue el peor año para este sector que arrancaba 2022 con muchas limitaciones. Limitaciones que ahora, un mes después de que volvieran a entrar en vigor, Urkullu ha decidido mantener durante al menos dos semanas más. Los hosteleros ya no pueden más, ven las ayudas insuficientes y miran desesperados como una hipotética 'séptima ola' también les puede impactar a ellos.

Era lo esperado tras escuchar las declaraciones del lehendakari durante los últimos días. A pesar de una "tendencia positiva, en palabras del propio Urkullu, Euskadi ha decidido mantener hasta el 13 de febrero las actuales medidas en vigor desde el 28 de diciembre para tratar de poner fin a la sexta ola. Consideran que los datos actuales siguen a la baja pero de forma más lenta que antes. Tras observar estos datos, el LABI ha decidido dejar las mismas medidas que incluyen el cierre de la hostelería y de toda la actividad comercial, cultural y de ocio como muy tarde a la 1 de la madrugada, el aforo general al 60 % en los locales, con grupos de 10 personas máximo y la prohibición del consumo en la barra de los bares. De nuevo, lo peor para los hosteleros

Y las ayudas a ellos no les parecen suficientes. La Asociación de Hosteleros de Álava, Bizkaizko Taberna y Txoko Bizkaizko Tabernariak han valorado "negativamente" el nuevo programa de 22 millones de euros en ayudas a la hostelería y el ocio nocturno, aprobado por el Gobierno vasco. Unas subvenciones que, a su juicio, dejan "en la estacada" al grueso de la hostelería que "solo recibirá una limosna de 2.000 a 6.000 euros" para hacer frente a futuras restricciones.

Los hosteleros denuncian que las subvenciones pertenecientes al grupo II de las ayudas, del que forman parte "tres de cada cuatro establecimientos hosteleros", son un mero donativo. Así, explican que, prácticamente el total de estos bares tienen menos de cinco personas empleadas por lo que "no recibirán más de 2.500 euros cada uno", y a cambio, tendrán que mantener su actividad y a los trabajadores, durante varios meses de contante incertidumbre". Aseguran que para llegar a recibir los 6.000 euros de máximo deberían de disponer de una plantilla de 31 trabajadores.

Precisamente en esta línea, un hostelero con el que ha hablado 'Crónica Vasca' denuncia que el sector se encuentran una situación de "ruina total por falta de ayudas reales". Asegura que "las ayudas no han llegado a todos, y a los que han tenido la suerte de recibirlas no les ha supuesto ni el 2% de sus pérdidas. A mi y a mi mujer nos han dado para los 3.600 euros una sola vez y para todo el 2020 y 2021. Es como para echarse a llorar".

Otro hostelero preguntado cree que toda esta situación puede suponer el final de muchos de sus negocios. "La situación es insostenible para mantener bares o restaurantes abiertos mientras vemos como suben los productos de consumo, las energéticas alcanzan subidas escandalosa... y mientras los grupos políticos se tiran trastos unos a otros para sacar rédito electoral. El desamparo que siente el sector va más allá de lo humanamente posible. ¿Cuántas olas más tiene que sufrir el sector para que se den cuenta de que las medidas adoptadas hasta ahora no son eficaces para la contención de la pandemia", apunta este hostelero.

Además, sienten que han sido "maltratados, humillados y acusados de ser los culpables de la propagación". Es por ello que otro trabajador de este sector asegura que toda esta situación les está empezando a hacer mella también en su salud y en la de sus familias, sobre todo en la mental. "Es incierto el futuro que nos espera pero lo que sí sabemos es que más de la mitad de los locales están abocados al cierre total, teniendo que despedir a sus empleados, quedándose sin recursos e incluso con deudas que no van a poder afrontar", considera.

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