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“Solo de las entradas no se puede vivir”

Más del 50% de la plantilla de los cines vascos tendrá que volver al ERTE tras la nueva prohibición del consumo de alimentos durante las proyecciones

Salas de cine. / EP
Salas de cine. / EP

La nueva prohibición de ingesta de alimentos durante las sesiones de cine cae como un jarro de agua fría al sector. La restricción, que llega horas después de que Euskadi haya eliminado el estado de emergencia sanitaria, haya ampliado horarios y aforos, y cuando parecía que se empezaba a recuperar la normalidad, ha pillado por sorpresa a los cine, que tachan de incomprensible la decisión del Ejecutivo vasco. “Hace dos días estábamos saltando de alegría por las noticias que recibíamos y ahora nos salen con esto. Estamos ya muy cansados de cargar con esta mochila, y más en un momento en el que parecía que todo comenzaba a ser como antes. Nos han vuelto a castigar y esto es inadmisible”, manifiesta enfadado el Presidente de la Asociación de salas de cine de Euskadi (EZAE), Alfonso Benegas

Este mazazo a la situación crítica que están viviendo, tal y como lo expresa el sector, viene en el momento en el que la mayor parte de las salas habían sacado del ERTE a la totalidad de sus plantillas. Sin embargo, con la nueva prohibición, la  mitad de los empleados tendrán que volver a dejar de trabajar. Según el Presidente de EZAE, esto no solo repercute a los trabajadores de los puestos de alimentación, “hay mucho más personal del que se cree que se ve afectado con esta medida como es el caso del personal de limpieza o los proveedores. Por lo que la cadena de desempleo que se genera es mucho más grande de lo que se pueda llegar a imaginar”. Además, aseguran que la reducción del personal hace que no se tenga capacidad para vigilar las salas y controlar que los clientes  no vayan a comer otros alimentos traídos de casa. 

Desde el sector, tampoco entienden que formen parte del grupo de eventos, porque no se consideran como tal, como tampoco comprenden que se permita comer y beber en un restaurante o bailar en la pista de una discoteca, pero no se puedan comprar unas palomitas en el cine. “No le vemos sentido a ninguno de los argumentos que exponen. Solo divisamos el cierre del negocio como nos sigan castigando de esta manera. Al final y al cabo sólo de las entradas no podemos vivir”, declara Benegas. 

Esta indignación, ha hecho que los socios modifiquen la desescalada que tenían prevista de sus cines. “Tras un momento de reflexión íbamos a ir tomando medidas poco a poco. Queríamos ir aumentando el aforo de manera gradual viendo como era el progreso. Sin embargo, visto que no vale de nada que seamos responsables, ya que otros toman decisiones que nos dañan,  vamos a abrir el aforo al 100%”, declara Benegas. 

Al borde del abismo

Las cifras del “boom” en pleno proceso de recuperación eran esperanzadoras. “La gente estaba recuperando el hábito del cine, y además, la demanda estaba creciendo de una manera vertiginosa, llegando incluso a duplicar sus ventas”, expone Benegas. Sin embargo, con la nueva orden, vuelve a perder una facturación del 30%. Esto se suma a los 15 millones de euros de pérdidas en la cuenta de resultados que acumularon las salas vascas desde el inicio de la pandemia entre los meses de cierre y la reducción del 65% del número de espectadores el pasado año.

Ahora, después del encuentro de urgencia entre EZAE con representantes de la Federación de Cines de España (FECE) y con la Nueva Asociación de Exhibidores de Cine de España (NAECE), y tras haber solicitado medidas ´cautelarísimas` y exigido la retirada de esta restricción  del Gobierno Vasco, que las tres asociaciones la consideran incomprensible y enormemente perjudicial, solo les queda esperar una respuesta.

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