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Los supervivientes del 'Friday For Future', del movimiento global a pequeñas acciones por el clima

Las juventudes por el clima en Euskadi han logrado mantener vivo el movimiento a través de acciones reivindicativas, a falta de un seguimiento global más allá del panorama virtual

Manifestación Friday for Future. / EP
Manifestación Friday for Future. / EP

Un viernes, 28 de agosto de 2018, la adolescente sueca Greta Thumberg se plantaba frente al parlamento de Estocolmo para protestar por la falta de acción en relación con la crisis climática. Estudiantes de todo el país se unieron a la protesta dirigida a presionar a los representantes políticos para abordar el cambio climático y, en diciembre de ese mismo año, al menos 270 ciudades en todo el mundo se habían sumado a las huelgas a través de acciones que culminaron en la manifestación global por el clima el 15 de marzo de 2019, nacía el movimiento Friday For Future (FFF).

La inexistencia de un núcleo u organización central facilitó que cualquier grupo pudiera tomar la iniciativa y llevar a cabo acciones en sus propios pueblos y ciudades. Decenas de jóvenes vascos comenzaban entonces su andadura en la lucha por el clima unidos por la causa y organizados a través de la red. Fueron, de hecho, las redes sociales las que ampliaron y dieron máxima difusión al movimiento. Y son, a día de hoy, lo que lo mantienen vivo. 

"No sabíamos cómo pedir el permiso, con ayuda de asociaciones como Ekologistak Martxan y Greenpeace pudimos organizarlo a nivel burocrático". Guillermo Sabas, monitor en el grupo scout Eskubeltz y fundador del Friday For Future en Bilbao, recuerda la primera concentración en la capital vizcaína a la que acudieron cientos de personas. "Me entere de la iniciativa por Greta, a partir de ahí empecé a moverme y contacté con gente de otros movimientos juveniles para difundirlo por redes y llamar a la movilización". En Septiembre de 2019, Sabas se separaba del movimiento por incompatibilidad con otros proyectos. El 27 de ese mismo mes, se daría la gran manifestación en Bilbao a la que acudieron unas 2.000 personas, la mayor hasta el momento por parte del movimiento en Euskadi

Hay, sin embargo, quien ha mantenido los lazos con FFF y han conseguido darle continuidad, de manera virtual, discontinua, casi discreta. El desasosiego, la energía de aquellas primeras convocatorias se ha mantenido en aquellos comprometidos tanto a nivel social como  personal con los objetivos climáticos, apenas treinta personas en el territorio dentro de FFF. Una de ellas es Alba Granado, estudiante de educación social y voluntaria en Greenpeace antes de formarse Fridays For Future:  "durante el curso, el movimiento ha sido por redes, en verano de 2020 llevamos a cabo varias acciones como la recogida de basura en las playas, debates de grupo y diferentes talleres", cuenta.

Desde la alianza por la emergencia climática, su objetivo principal se situaba en declarar la emergencia climática en todos los ayuntamientos, "algunos hicieron su propia declaración", explica Granado, "pero al movimiento se las denegaron todas". Sin pronunciarse de nuevo en las administraciones, las juventudes por el clima en Euskadi continuaron reivindicando, desde diferentes plataformas, acciones concretas para combatir el calentamiento global. En septiembre de 2020, una nueva llamada a la movilización en el escenario internacional logró concentrar a una treintena de personas en la capital vizcaína, a la que se sumaron otras 20 ciudades en España y más de 700 puntos en todo el planeta a través de acciones presenciales y digitales. Tras ello, de nuevo, y en el marco de restricciones sanitarias durante una segunda ola del virus, el movimiento paró su actividad hasta hace apenas una semana con una manifestación en Bilbao.

"Con la llegada del verano organizaremos una acción de recogida y un debate sobre alimentación, en agosto no habrá actividad", afirma Granado, "nos comunicamos por grupos de telegram y a nivel internacional se habla de organizar algo grande de cara al curso que viene pero todavía se debate la fecha". Por el momento, el movimiento en las capitales vascas se mantiene como asociación ecologista, cuyas bases se sustentan en una reivindicación global de los jóvenes y sus acciones en el marco de alcance local e individual. Los supervivientes de Friday For Future hablan de un hartazgo que va más allá de la pandemia, el de una juventud cansada de promesas vacías que, de momento, se manifiesta en las redes. "El curso que viene volveremos a la rutina, y, sin pandemia, la acción será más puntual", concluye. 

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