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El test vasco que ayuda a detectar el Alzheimer inicia el proceso hacia la comercialización

El biomarcador es obra de los laboratorios vascos Geroa Diagnostics, y ha permitido que un grupo de investigadores sevillanos demuestre la relación entre la saliva y el Alzheimer, incluso en pacientes sanos

El test vasco que ayuda a detectar el Alzheimer inicia el proceso para llegar a la atención primaria. / EP
El test vasco que ayuda a detectar el Alzheimer inicia el proceso para llegar a la atención primaria. / EP

El primer biomarcador en saliva reportado a nivel mundial para la detección del Alzheimer va camino de ser una realidad en la atención primaria. Este test, desarrollado por los laboratorios vascos Geroa Diagnostics con el investigador Gorka Orive a la cabeza, está desarrollando el proyecto empresarial para seguir con los estudios de validación y su estandarización. El siguiente paso es llevarlo al mercado y a la atención primaria para que pueda tener un papel de ayuda en el diagnóstico de la enfermedad. Tras demostrar su eficacia en pacientes que ya habían desarrollado algún deterioro cognitivo, ahora, un grupo de investigación de la UPO de Sevilla demuestra también su eficacia en pacientes menores de 65 años sanos.

Este biomarcador detecta los niveles de lactoferrina en la saliva. Según se va acumulando beta amiloide en el cerebro y el grosor de la corteza cerebral disminuye, signos que van asociados a pacientes con enfermedades neurodegenerativas, también van disminuyendo los niveles de lactoferrina en la saliva. Un paciente con Alzheimer tiene unos niveles de esta proteína muy bajos. Los laboratorios dirigidos por el profesor de Farmacia de la UPV e investigador, Gorka Orive, ya habían probado la eficacia de estos test para corroborar la enfermedad en pacientes que ya habían sido diagnosticados. Ahora, un grupo de de investigadores sevillanos ha dado un paso más y lo ha empleado con pacientes sanos.

En concreto, la UPO de Sevilla ha llevado a cabo un estudio con 75 personas menores de 65 años que presentaban quejas de memoria sin relevancia clínica. Hasta el momento, se había visto el potencial de este test en la fase más sintomática, pero ahora también se ha podido ver una relación en pacientes que no están diagnosticados ni presentan signos evidentes.

"Este indicador podría ayudar en el diagnóstico y ser bueno para preseleccionar a aquellos candidatos de mayor riesgo para que luego se les haga las pruebas correspondientes. Podría ser una especie de cribado en busca de aquellas personas que están en mayor riesgo de sufrir la enfermedad. Ser una estrategia preventiva. Cuanto antes se diagnostique, antes se podrá abordar con tratamientos para dar retraso o incluso controlar su evolución", concreta Gorka Orive.

Este nuevo descubrimiento supone un impulso más que demuestra las oportunidades que puede suponer este biomarcador. El investigador detalla que en estos momentos están desarrollando el proyecto empresarial para seguir con los estudios de validación y su estandarización, así como el camino regulatorio que lo pueda llevar al mercado, a las consultas médicas y pueda tener un papel de ayuda en el diagnóstico de la enfermedad.

"Al ser un test en saliva, pues se puede hacer de una forma más personalizable que se puede llevar a atención primaria. Incluso se puede desarrollar un 'point of care testing', ya hemos visto con el coronavirus que los test de saliva son muy útiles. Además, la medida del marcador es muy sencilla, muy económica y muy universitable, y eso son tres criterios muy importantes", explica Orive.

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