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“Todos podemos convertirnos en asesinos”

Paz Velasco es criminóloga y jurista especializada en personalidades psicopáticas explica el comportamiento de los asesinos en serie, copycat killers o la misoginia on line de los incels

Zona restringida Guardia Civil. / EFE
Zona restringida Guardia Civil. / EFE

Los crímenes nos generan mucha curiosidad. Nos gusta conocer los detalles, cómo se gestaron y como se perpetraron, qué consecuencias tuvieron y quienes fueron los artífices. Paz Velasco es criminóloga y jurista especializada en personalidades psicopáticas. Hablamos con ella sobre asesinos en serie, copycat killers, agresiones grupales, el sicariato femenino, la misoginia on line de los incels y la criminalidad social.

Nos cuenta, por ejemplo, el gran crecimiento que ha tenido el número de mujeres sicarias y cómo se comportan, quienes son los "incels" (célibes involuntarios) y su relación con las mujeres o porque los hombres asesinos actúan como cazadores y las mujeres como recolectoras. 

¿Por qué nos interesa tanto el crimen, la crónica negra y las historias truculentas?

Nos interesan por varias razones y además a cada uno de nosotros nos interesa por una razón diferente. Seguramente que tu no consumes crimen por la misma razón que lo consumo yo u otras personas pero uno de los matices que tenemos en común es el querer saber por qué determinadas personas cruzan los límites y además digamos de una manera tan cruel como cometiendo asesinatos de niños, de mujeres, agresiones sexuales múltiples, etc.  Nos fascina el crimen por que tratamos de entender el porqué de esa mente criminal, qué lleva a un hombre, a una mujer y a veces a un niño a cometer crímenes horribles. Fíjate, nos extraña que cometan crímenes los hombres y las mujeres  pero que cometa crímenes un niño nos parece casi casi impensable y sin embargo niños también cometen crímenes. 

Esto tiene que ver con esos tres factores de los que hablaba Aldous Huxley como influencia: la herencia, el ambiente y lo que tú has hecho con tu herencia y con tu ambiente. Hay personas que están predispuestas a ser más agresivas por cuestiones biológicas, genéticas y psicológicas. Lo que tú haces con todo lo que has aprendido,  con toda la socialización que has vivido en tu casa, en el colegio, en tu grupo de iguales y finalmente lo que con tu libre albedrío decides hacer, asesinar, agredir sexualmente o hacer una estafa piramidal y arruinar a un montón de personas. También hay personas con menos libre albedrío porque  tienen patologías mentales y que terminan siendo criminales. 

Siempre pensamos que las personas que cometen crímenes viven alejadas de nuestro entorno, sin embargo, la realidad nos dice que los tenemos bien cerca. 

No queremos pensar nunca jamás que hay monstruos entre nosotros y siempre decimos hay muchos monstruo sueltos por ahí, pero lo cierto es que están incluso en nuestro entorno más cercano. Además, las películas, la mitología o los cuentos se han encargado de hacernos ver que los monstruos son seres desfigurados, con aspecto físico desagradable, etc pero hay monstruos que visten piel de persona. La maldad, la capacidad de dañar, va por dentro. Por fuera puedes tener una fachada totalmente angelical. Es lo que se llama la “fachada compensatoria”. No nos podemos imaginar que un abuelo que acompaña a su nieta al colegio abuse de ella, o que una mujer totalmente normal mate a su marido, o un marido asesine a cuchilladas a su mujer. Eso no se ve. Es imposible por su aspecto saber de lo que es capaz una persona.

Hay monstruos que visten piel de persona

 

Solo un 10% de los crímenes que se cometen tienen como objetivo causar daño. Curiosamente es el sentimiento de que está siendo víctima de una situación injusta la que lleva a alguien a convertirse en criminal. 

Aquí tenemos que englobar a aquellos delincuentes violentos que consideran que su situación social, económica, su entorno, el rechazo a permitirle participar en determinados espacios es una situación injusta y cruel para él. Se siente victimizado, se cuestiona sobre porqué otros se pueden acostar con mujeres bellas y él no, porqué otros tienen un buen trabajo y él no, porqué a otros se les acepta socialmente y a él no. Piensan que son las víctimas de una sociedad que les aparta y que el entorno le daña constantemente. Esa sensación de injusticia es la que les lleva a querer vengarse a través de la violencia. 

Muchas personas no nos sentimos capaces de matar pero hay estudios que aseguran que en un momento u otro de nuestra vida podemos convertirnos en criminales. 

Capacidad para matar tenemos todos. Es más, gracias a esa herramienta hemos sobrevivido como especie. Imagínate en una situación amenazante puntual de estrés extremo en la que tu vida o la de tu hijo está en riesgo. En ese momento todos tenemos capacidad de matar y es por eso que en justicia existe la legítima defensa, porque hemos matado para sobrevivir. Que nos convirtamos en asesinos de la noche a la mañana ya es más difícil. 

Los asesinos piensan que son las víctimas de una sociedad que les aparta y que el entorno le daña constantemente

 

¿Qué lados oscuros tenemos en nuestra personalidad que pueden llevarnos a cometer un crimen?

Depende de los rasgos de personalidad de cada uno pero hay una serie de rasgos comunes que si se tuercen las cosas o no salen como esperamos pueden impulsar nuestro lado violento. Si creemos que merecemos un ascenso y no se nos concede, si tenemos una personalidad maquiavélica, un egoísmo exacerbado, somos envidiosos o rencorosos, deseamos lo que tienen los demás o cosificamos a otras personas entonces podemos llegar a cometer delitos muy violentos para obtener algo que creemos que merecemos. 

¿Qué papel juega el sexo en el mundo de los crímenes y los asesinatos?

El sexo es importantísimo porque alimenta las fantasías de los asesinos múltiples. En “Homo criminales, la violencia a un click” yo he elaborado un guión criminal que arranca con las fantasías sexuales incluso de niños muy pequeños. El sexo, la violencia, el sadismo o la muerte son elemento que forman parte de esas fantasías. Hay que unirle que esos sujetos tienen parafilias preferenciales, que son las que tienen desde que descubren el sexo, y comprueban que lo que les excita es observar, oler o comprar zapatos de mujer. Cuando se unen las fantasías con las parafilias y los criminales quieren que esas fantasías se conviertan en realidad es cuando terminan por transformarse en asesinos en serie sádicos que buscan la satisfacción sexual a través de la violencia. 

¿Siguen existiendo los asesinos en serie o han cambiado de campo de acción?

Has existido siempre y siguen aquí. A veces se les ha llamado de otra manera pero están entre nosotros. Se han adaptado a la sociedad, a la modernidad, a la economía o la tecnología pero ahora no tienen la cobertura mediática que tenían en los 70 u 80. Lo que sucede es que también ha avanzado mucho la investigación y la criminalística, las ciencias forenses, la policía… antes un asesino en serie llegaba a matar a 13 o 14 víctimas pero ahora, cuando ha cometido dos asesinatos ya son detenidos gracias a esos adelantos de la formación, la investigación y la tecnología. 

Quien quiere acosarte o abusar de tí en el mundo ofline es porque te ha visto previamente online

 

¿Por qué los asesinos en serie cuentan siempre cómo han sido sus actos criminales, por necesidad de notoriedad?

Muchos criminales tienen la necesidad de compartir su acción criminal. No les vale con haber acabado con la vida de varias personas sino que necesitan dar a conocer su experiencia a través de cartas, publicaciones, mensajes a la prensa, incluso con mensajes a las familias de las víctimas. Se sienten importantes cuando se habla de ellos y se sienten como estrellas. Algunos han escrito sus memorias y sienten que así trascienden

¿Qué diferencia hay entre los hombres y las mujeres que matan?

Hay tres diferencias fundamentales: la primera es la forma en la que ambos atrapan a sus víctimas. Los hombres salen a seleccionar una víctima desconocida guiándose por sus fantasías. Las mujeres son recolectoras y siempre van a atacar a gente de su entorno. Ahí están las viudas negras, los ángeles de la muerte, las mujeres que terminan matando a amigas o amantes, siempre a personas que confían en ellas. 

La segunda tiene que ver con las emociones: odio, envidia, venganza. Y la tercera es la forma en la que matan. Ellos son mucho más violentos e incluso causan daño cuando la víctima está consciente. Ellas huyen de la sangre y de ser detenidas de manera inmediata. Usan más medicamentos o toxicología, y tratan de que la víctima no sepa que está siendo, por ejemplo, envenenada. Es más complicado atrapar a una asesina. Eso sí, cuando un hombre y una mujer matan juntos coincide la motivación y la elección de la víctima porque eligen ellos y ellas les acompañan. 

Ellos son mucho más violentos, ellas huyen de la sangre

 

Se habla mucho últimamente de las “mujeres sicarias”. 

Hay dos países en los que están en auge absoluto: Colombia y México. Hay un par de organizaciones que trabajan para quienes las contrate y hay mujeres que trabajan para algunos de los cárteles de la muerte. Las mujeres sicarias tienen ventajas sobre los hombres. Son efectivas, letales, pasan desapercibidas sobre los hombres y tiene esa feminidad que facilita el acercamiento a sus víctimas masculinas. 

¿Qué hay de ciberespacio?

Estábamos acostumbrados a que el espacio del crimen fuese físico. Hasta ahora había tres elementos claves en la escena del crimen: una víctima deseada, un delincuente motivado y un espacio o tiempo en el que se comete el delito. En la nueva escena del crimen no solo  hay un delincuente o una víctima sino que hay millones de víctimas potenciales y delincuentes. Estamos en un espacio en el que no hay un fácil control. Además hay muchas personas que escudándose en la falsa identidad y la falsa sensación de seguridad y de impunidad cometen delitos que nunca cometerían en el mundo ofline. 

¿Quiénes son las principales víctimas de los delitos que se comenten en el ciberespacio?

Depende del tipo de delitos. Los que se comenten contra el honor, la imagen, la intimidad y la libertad sexual tienen casi siempre como víctimas a las mujeres o adolescentes. Eso sí, en el ciberespacio cualquiera de nosotros puede ser una víctima porque hablamos con personas que no conocemos y les damos mucha información. No somos conscientes de que los datos que damos están siendo vistos por miles de ojos. Y codiciamos lo que vemos. Quien quiere acosarte o abusar de ti en el mundo ofline es porque te ha visto previamente online. En internet todos podemos ser quien queramos ser y no olvidemos que siempre hay alguien observándonos. 

En el ciberespacio cualquiera de nosotros puede ser una víctima porque hablamos con personas que no conocemos y les damos mucha información

 

¿Hay misógina en internet?

Existen los “incels”, célibes involuntarios, hombres que odian a las mujeres , las humillan, las insultan y traspasan esa actitud de la vida a la red. Hay grupos privados en los que se habla de este odio y que incluso han llegado a cometer asesinatos de mujeres. Tienen sus propios códigos y lenguaje. Cuando detectemos grupos de esta virulencia tenemos que denunciarlo. 

 

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