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El Tour de Francia, un negocio de 120 millones muy rentable para Euskadi

Albergar la salida de la prueba ciclista gala reportará importantes beneficios económicos y refuerza la imagen de Euskadi en el exterior

Pogacar, Vinegaard y Carapaz completaron el podium del pasado Tour de Francia. /EP
Pogacar, Vinegaard y Carapaz completaron el podium del pasado Tour de Francia. /EP

El Tour de Francia, el principal acontecimiento deportivo que se celebra anualmente en el mundo del deporte, arrancará su edición del próximo año desde el País Vasco con las tres primeras etapas de la ronda gala. Una oportunidad excepcional que, además de situar a Euskadi en el foco del deporte a nivel internacional con una exposición mediática a nivel mundial, supone un rotundo negocio con un impacto económico estimado que multiplica por diez la inversión realizada entre el impacto económico directo e indirecto.

El País Vasco desembolsa 12 millones de euros para acoger la gran salida del Tour de Francia en 2023 en Bilbao y dos etapas adicionales que unirán Vitoria con San Sebastián y Gipuzkoa con Baiona en la antesala de la entrada de la prueba ciclista por territorio francés. El Gobierno vasco, las tres Diputaciones y los ayuntamientos de las capitales vascas asumirán el coste, sin financiación privada, en un convenio a siete bandas.

El Ejecutivo autonómico afronta el 75% del gasto total, unos 9 millones de euros, y los consistorios y diputaciones abonarán 760.000 euros cada uno para dejar un margen que haga frente a los impuestos añadidos. Una inversión pública que se recuperará con creces, gracias a la gran proyección del evento. 

Multiplicar por diez la inversión inicial

Estudios especializados estiman que las ciudades que albergan la salida del Tour multiplican por diez su inversión inicial entre el impacto económico directo y el indirecto. Estaríamos hablando de unos 120 millones de euros. Seguramente alcanzar estas cifras es demasiado optimista, pero a tenor de ediciones pasadas, el rendimiento económico es más que rentable con cuantiosos beneficios.

Bruselas, sede de la edición de 2019 y Düsseldorf, punto de partida del Tour de 2017, previeron en más de 50 millones de euros el impacto económico directo en la hostelería y el comercio con una recaudación de más de 2 millones de ingresos en impuestos para sus ayuntamientos. Asimismo, la ciudad alemana calculó en 30 millones de euros el valor mediático por la exposición internacional de la ciudad y su región.

Yéndonos a ediciones más lejanas, la región de Yorkshire consiguió 120 millones de euros de impacto económico total en la zona con más de 10 millones de beneficios en cuanto al alojamiento y la hostelería en la ciudad de York. Sólo esta "city", de 220.000 habitantes, acogió a 160.000 visitantes durante los dos días que el Tour recorrió esta zona de Inglaterra en 2014.

Tampoco le fueron mal las cosas a la ciudad de Utrecht con una asistencia superior a los 800.000 espectadores y un impacto económico directo de los visitantes de 18,8 millones de euros en la ciudad y 20,6 millones de euros en la región (45% en alojamiento y 55% en gastos en hostelería y comercio). A esto hay que sumar otros 3 millones de euros del impacto económico de la organización del Grand Départ en la propia ciudad de Utrecht.

Grand départ 

Bilbao acogerá la salida y llegada de la primera etapa del Tour el 1 de julio de 2023. La grand départ, la gran salida, no es simplemente el punto de inicio de la carrera ciclista. Requiere de una fuerte inversión, pero su repercusión e impacto económico en la zona es brutal.

La caravana del Tour recalará varios días antes en la capital vizcaína con actividades previas y la celebración de la gran gala de presentación antes de inicio de la carrera. Un buen número de personas entre equipos participantes, patrocinadores, miembros de seguridad y cerca de 3.000 periodistas acreditados que retransmiten el evento en directo para 190 países. Son decenas de millones de personas las que siguen el Tour diariamente por televisión. Más que cualquier otro evento deportivo a excepción de los Juegos Olímpicos y el Mundial de fútbol

Vistas afluencias pasadas, se estima que la grand départ atraiga al País Vasco cerca de 25.000 pernoctaciones. Los principales protagonistas son los 176 ciclistas que componen los 22 equipos participantes en la prueba, a los que hay que sumar las 4.500 personas que acompañan diariamente el devenir de la carrera.

Los periodistas son el colectivo más numerosos de este grupo, pero cerca de un millar de personas forman parte de los equipos, entre los ya mencionados corredores, directores, mecánicos, personal médico y cocineros; entre otros cargos; así como cientos de personas que trabajan en la caravana publicitaria. A ellos se sumarán un buen número de aficionados que acompañan a la "serpiente multicolor" allá por donde vaya.

Todos ellos necesitarán de un alojamiento diario y el consumo se verá incrementado ante tal número de visitantes. Además, la caravana ciclista llega unos días antes a la ciudad y sus alrededores, ya que el requerimiento de camas hoteleras es tan grande que afecta a las localidades cercanas.

Así, con las tres primeras etapas en suelo vasco, el impacto económico sobrepasará a Bilbao y alcanzará con total seguridad a Donostia y Vitoria, sin descartar que otras capitales cercanas como Pamplona, Santander, Burgos o Logroño se vean también beneficiadas.

Euskadi como sede de grandes eventos

Más allá del impacto económico que revierta en Euskadi con este evento, el tour supone un enorme escaparate a nivel internacional. En este sentido, el presidente de la asociación Destino-Bilbao, Álvaro Díaz Munío, expone en 'Crónica Vasca' el "gran beneficio" que se consigue al "estar presente" de cara al mundo. "Es una oportunidad para demostrar la capacidad de organización que tenemos para organizar eventos que se ven en todo el mundo", señala. Un enorme exhibidor para reforzar "la imagen" de Euskadi y "nos tengan en cuenta" de cara a organizar eventos de gran calado.

El Gobierno Vasco apuesta por esta estrategia para obtener beneficios económicos y de imagen importantes como cuando, en 2018, Bilbao fue sede de las finales europeas de los dos grandes campeonatos continentales de rugby. En aquella ocasión, el impacto económico directo fue de 37,6 millones de euros en Euskadi y de 28,1 millones de euros para Bilbao y Bizkaia. Otro ejemplo que, finalmente quedó frustrado por la pandemia, fue la sede de San Mamés para albergar el Campeonato de Europa de fútbol.

Deportes y cultura, ya que la música puso también a la capital vizcaína en el foco mediático internacional con la celebración, también en 2018, de los premios Europe Music Awards de la cadena MTV, los galardones a nivel europeo que otorga la cadena televisiva americana. La normalización de la situación política en Euskadi también ha contribuido de cara a atraer este tipo de eventos de gran nivel. 

Primero, La Vuelta 

La última vez que el Tour visitó Euskadi fue en 1992, cuando Donostia acogió su salida y volverá a hacerlo el próximo año, pero La Vuelta volverá primero a estar presente en las carreteras vascas este 2022 con las primeras etapas en la península, tras el paso de los ciclistas por los Países Bajos. Tres citas: Vitoria-Laguardia, Irún-Bilbao y Bilbao-Pico del Jano conforman la oferta para el público vasco, una de las mejores aficiones del mundo que podrá disfrutar in situ de las pruebas más prestigiosas del calendario ciclistas. A ellas, se suma la Itzulia y la Clásica de San Sebastián. 

 

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