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Nuevos retrasos agravan el aislamiento ferroviario de Euskadi

El tramo de alta velocidad entre Burgos y Valladolid debe repetir las pruebas en septiembre y la línea ferroviaria entre Santander y Bilbao sigue sin recuperar la frecuencia de trenes de antes de la pandemia

Estación de tren de Abando Indalecio Prieto de Bilbao
Estación de tren de Abando Indalecio Prieto de Bilbao

Las barreras que impiden la llegada de la alta velocidad ferroviaria a Euskadi aislan a la comunidad autónoma del resto de capitales y destinos como Madrid y Santander, altamente concurridos por ciudadanos vascos, para lo que el vehículo particular se ha convertido en la primera opción de viaje, frente a lo que ofrece el transporte ferroviario, con trayectos que superan las tres, cuatro y hasta cinco horas de viaje, y acumulan años de retraso en la tramitación para la mejora de infraestructuras que reuieren más de una década de espera para ver proyectos concluidos.

La línea de alta velocidad Baños-Burgos es uno de estos tramos pendientes, cuyas pruebas de seguridad se deberán repetir en septiembre de este año con los trenes comerciales. La línea, que suma más de 95 Km de plataforma, comunica Burgos con la línea Madrid-Valladolid-León y dará continuidad a los trenes transversales León-Burgos y Madrid-Euskadi, trayecto que se acortaría en más de media hora. Aunque las obras se dan prácticamente por finalizadas, los testeos de señalización y comunicaciones, la formación de maquinistas y, en definitiva, la fase de pruebas del ERTMS nivel dos, son imprescindibles para su puesta en marcha en marzo de 2022 según señaló el Ministerio de Transportes, aunque será la Agencia de Seguridad Ferroviaria la que autorice la puesta en servicio. Es un nuevo retraso que se acumula para una entrada en funcionamiento que se había fijado para este verano. 

El foco en Burgos Vitoria se centra además en tramos de alta complejidad como el paso de Pancorbo, pendiente de estudio y en medio de una polémica en la comarca.

Actualmente, el País vasco cuenta con la conexión más cara y más lenta con Madrid, primera locomotora económica de España y núcleo de grandes decisiones. En este sentido, los precios de los billetes de tren desde las estaciones de Vitoria, Bilbao y San Sebastian rondan los 40 euros, precios muy similiares al de ciudades como Pamplona o Zaragoza, si bien la diferencia del trayecto asciende a una hora y media con casi cuatro horas desde Vitoria y más de cinco en el caso de Bilbao y Sn Sebastián. 

La 'pesadilla' Bilbao-Santander

La conexión Bilbao-Santander es otro de los grandes suplicios  para vascos y cántabros, actualmente con un tercio de los servicios disponibles y un deterioro constante ante el que las inversiones no acaban de llegar. Desde la declaración del Estado de Alarma en marzo de 2020 la línea cuenta con un único tren diario, solo de ida, en vez de los tres de ida y vuelta que Renfe se ha comprometido a recuperar a partir del 5 de septiembre. Lo que los regionalistas han considerado "insuficiente"  ya que la línea requiere su modernización junto a la red de Cercanías que, además, se mantiene al margen de subvenciones europeas al no formar parte de la Red Transeuropea del Ferrocarril. Queda en manos de Sener Ingeniería y las cántabras Apia y WSP, conformadas en el consorcio temporal UTE, la efectividad del trazado para unir ambas capitales en 40 minutos con paradas en Castro y Laredo tras adjudicárseles el estudio informativo del nuevo tren el pasado junio por algo más de un millón de euros y 24 meses prorrogables, es decir, verano de 2022. 

La alta velocidad se hace esperar como agua de mayo en la Comunidad Autónoma Vasca, expectante además ante la conexión de la 'Y vasca' que estiraba otros tres años más su entrada en funcionamiento con demoras que arrastra el proyecto por  cuestiones compleja que se ha visto agravada por muchos factores entre los que se encuentran las previsiones iniciales que fueron "erróneas", según explicó el consejero de Transportes, Iñaki Arriola.

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