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Los txokos gastronómicos se enfrentan a pérdidas de hasta 14.000 euros al mantenerse cerrados

Los txokos y sociedades gastronómicas esperan recuperar su actividad en verano tras ocho meses de inactividad, aunque mantienen su disconformidad al relacionárseles con locales de ocio y lonjas juveniles

Los txokos permanecen cerrados en Euskadi. /EP
Los txokos permanecen cerrados en Euskadi. /EP

Euskadi se aproxima a la normalidad, y con él sectores que recuperan poco a poco su actividad, aún condicionada por restricciones horarias y de aforo. El comercio, el turismo o la cultura despiertan de su letargo con optimismo ante el ritmo de vacunación y una tasa moderada de contagios. Los hay, sin embargo, que esperan a la decisión de las autoridades para resucitar tras meses de inactividad, los txokos y locales de ocio nocturno entre ellos. Una vez decaído el estado de alarma, representantes de estas sociedades se reunían  para denunciar una normativa "excesivamente dura" y reclamar una apertura inmediata con las limitaciones pertinentes

Hoy, los txokos y sociedades gastronómicas de Euskadi "ven la luz al final del túnel" tras situarse la incidencia de la covid-29 por debajo de los 150 casos por cada 100.000 habitantes, lo que posibilita el suavizar las restricciones vigentes al pasar a un escenario de transmisión moderada. Si bien no han logrado su reivindicación principal al vinculárseles con lonjas juveniles y locales de ocio nocturno. 

Los establecimientos que no dispongan de un permiso administrativo para el ejercicio de actividades sociales y culturales se consideran enmarcados en el capítulo de 'lonjas juveniles y asimilados' y, por tanto, permanecerán cerrados, según publicaba el Departamento de Seguridad del Gobierno vasco respecto a las dudas en relación a las medidas frente a la covid.

"Lo primero que hemos intentado por todos los medios es que nos saquen de ese grupo", explica Eduardo Sáez de la Fuente, presidente del Txoko Uri Zarra del Casco Viejo de Bilbao y de la Asociación de Txokos de Bizkaia, "confiamos que nos dejen abrir en verano porque la media de edad supera los 50 años, la mayoría estamos vacunados o a punto de vacunarnos y asumimos todas las medidas".

Costes de hasta 14.000 euros

Se suma que las agrupaciones han tenido que hacer frente a gastos fijos, de mantenimiento, o incluso personal asalariado que oscilan entre los 8.000 a los 14.000 euros por sociedad en lo que va de pandemia, algunas con bajas entre sus socios. 

"Ha habido socios a los que no les ha acompañado su situación personal, muchos se han quedado en paro, o en ERTE o han estado ingresados", explica Oscar Puelles, presidente de la sociedad Kukubarre en Vitoria ,"no queremos abrir de cualquier manera, muchos lo han pasado mal y respetamos las medidas". Su mensaje, reside en que "se puede convivir con el virus, como ya se hace en el trabajo, en los transportes o en los bares". Según indica, los txokos "no sólo es un lugar para juntarse, se comparte una idiosincrasia, una cultura y unos valores que van más allá de una lonja", algo que lo que no de identifican. 

"Ha habido cierto respeto por parte de los representantes de las sociedades porque entendemos que hay prioridades, pero creo que es el momento de que reabran estos espacios", culmina. 

Locales vs. Txokos

En paralelo, se encuentra la Asociación de locales de eventos en Bizkaia, locales que, al denominárseles 'txokos', aunque no funcionen como tal, han sufrido las restricciones que conllevaban el cierre del negocio, sin posibilidad de ayudas para mantenerlo. 

"Hemos estado nueve meses cerrados, sin un solo euro en ayudas porque asimilaban que se trataba de txokos o sociedades", cuenta Neskuts Arruti, al frente de Nordisk, "sólo el último mes se nos ha reconocido en el sector hostelero y hemos podido retomar las actividad". La diferencia, es que no está conformado por socios ni se utiliza a título partícular, sino que se alquila para diferentes eventos, "culturalmente se nos conoce como txokos y es algo que estos últimos meses ha hecho mucho daño a los negocios". 

La asociación, formada por unos treinta locales en Bizkaia realizó otro nuevo intento al decaer el estado de alarma, hasta que, finalmente, el Departamento de Salud daba luz verde a su actividad. "Los hay que todavía no han abierto por temor a la respuesta social, mucha gente no entiende que estemos abiertos porque ven el local como un txoko y no lo es". 

Según explica, la respuesta de las instituciones ni siquiera ha sido unánime, con locales cerrados por normativa municipal "aún siendo reconocida su actividad hostelera por el gobierno vasco", como el caso de Barakaldo. "La apertura de sociedades gastronómicas ayudará al sector por la confusión que genera, se nos llama txoko porque es un lugar de reunión pero el funcionamiento es otro".

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