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Enseñanza privada y concertada se enfrentan en Euskadi por las cuotas de los colegios

Un estudio revela que todos los colegios de la red concertada recurren al cobro de cuotas a las familias

Alumnos de un colegio privado
Alumnos de un colegio privado

Todos los colegios vascos que conforman la red concertada de educación plantean a sus familias el cobro de alguna cuota en concepto de servicios extras, refuerzos horarios o metodologías educativas. En uno u otro sentido, supone un desembolso medio por estudiante de 97,35 euros, el tercero más elevado de España, detrás de Cataluña y Madrid. Una media que recoge desde los 305 euros del más caro, hasta los 32 euros del más barato.

Para los colegios privados, que no reciben ninguna subvención del Departamento de Educación, ni pueden incorporar a sus profesores al pago delegado, mecanismo por el que es el Gobierno quien asume sus nóminas, se trata de una situación de competencia desleal. Los datos han sido presentados por Garlic en un estudio de Precios elaborado para la Asociación de Colegios Privados e Independientes (CICAE) y Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA). 

En este contexto, Garlic, recuerda que la normativa que regula los Conciertos Educativos establece que estos centros deben impartir las enseñanzas del plan curricular de modo gratuito y que solo se puede cobrar a la familias por servicios extras no obligatorios, cuyo impago no puede conllevar la salida del centro.

El informe, que se ha elaborado con entrevistas simuladas en 336 centros escolares de toda España y en 31 colegios de Euskadi, alumbra el debate educativo desde otra perspectiva. No se trata ya del equilibrio entre enseñanza pública y concertada, sino que se contempla un tercer actor en el escenario: los centros privados que se financian exclusivamente con las cuotas de su alumnado.

Falta transparencia en la explicación de la cuota.

En Euskadi, todos los centros concertados afectados por el estudio cobran cuota a las familias por los alumnos matriculados y sólo el 23% reflejan en la entrevista la voluntariedad de este pago que, en la mayoría de las casos, se destina a sufragar gastos derivados del refuerzo horario o de actividades extraordinarias. Además, en la mayoría de los casos, un 81%, no se da abiertamente la opción de no pagarla y sólo en un 16% de las situaciones se advierte de la voluntariedad del pago.

El sistema de enseñanza vasco ha consagrado una red educativa mixta, en la que convive la Escuela Pública con centros concertados que, bien se agrupan en Kristau Eskola, o en la red de cooperativas de enseñanza e Ikastolas. Precisamente, muchas veces esta titularidad es la que establece un pago extra, además de la cuota. Se trata de la entrada o participación que deben hacer los alumnos en la matrícula inicial. Estas cantidades pueden ser tan elevadas como los 1.200 euros para adquirir una acción de la cooperativa o requerir un desembolso de 300 euros como Aportación inicial obligatoria. El estudio centra la atención en un baremo, el indicador de presión al cobro, por el que mide las opciones que las familias reciben para entender que la asunción de las aportaciones es voluntaria. Euskadi presenta un valor de 7,3 sobre 11 y es, después de Cataluña, donde menos opciones se presentan al pago.

Según el estudio de Garlic es precisamente, en los colegios donde se cobran las cuotas más altas, donde más se limitan las posibilidades de las familias de no pagar la cuota. Así, en algunos casos, el precio de la cuota está condicionado por los servicios que contratan, de tal forma que si no se paga la cuota, los costes de otros servicios se incrementan hasta llegar a la misma cuantía de la cuota.

La Enseñanza concertada, una pieza fundamental en el sistema vasco de educación, señala que aporta miles de plazas escolares donde no llega el sistema público y defiende que necesita de las aportaciones de las familias para poder mantener la subsistencia de sus colegios. Para los centros netamente privados, en cambio, esta estructura supone la vulneración de las opciones de competencia y les obliga a competir con sus únicos fondos en el desarrollo de su oferta educativa.

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