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Vuelven los piojos a las aulas: los expertos advierten a las familias por el arranque del curso

Dos de cada tres niños vascos tuvieron piojos antes de la pandemia y los experto creen que los casos repuntarán ahora por el fin de las medidas anticovid

Entrada de un colegio en Euskadi. / EP
Entrada de un colegio en Euskadi. / EP

Dos de cada tres niños vascos tuvieron piojos antes de la pandemia y experto creen que, tras dos años en los que la incidencia de la pediculosis se ha reducido considerablemente, es previsible que, con la supresión de las medidas de distanciamiento social y de los grupos burbuja en los centros escolares, se incremente este problema de parásitos.

Estas conclusiones se desprenden del IX Estudio CinfaSalud: "Percepción y hábitos de los padres y madres españoles ante la pediculosis", avalado por la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (SEFAC). El estudio constata que dos de cada tres niños y niñas vascos de entre 3 y 12 años (66,8%) tuvieron piojos alguna vez en los tres años anteriores a la pandemia de covid-19.

En el País Vasco, el 87,5% de las familias cree que sus hijos se contagiaron de piojos en el colegio, aunque una de cada diez (9,4%) apunta a la piscina, el 7,3% a campamentos, el 6,3% a actividades extraescolares y el 4,2%, en otro lugar sin precisar. Por último, el 3,1% cree que en el entorno familiar.

Según recoge Europa Press, la vicepresidenta primera de SEFAC, Ana Molinero, ha explicado que, aunque es muy molesto, el Pediculus Humanus Capitis o piojo no transmite enfermedades, por lo que no es un peligro para la salud. De hecho, ha precisado que no siempre produce síntomas y, si los hay, el más frecuente es el picor y la necesidad de rascarse, "lo que puede llegar a provocar lesiones en el cuero cabelludo de los niños".

De hecho, siete de cada diez familias vascas (69,8%) detectan la pediculosis por el prurito (picor) que tienen sus hijos en la cabeza, aunque la mitad (56,3%) también ve los piojos en el cabello de sus hijos cuando les peinan, lavan o revisan la cabeza. Además, el 4,2% observa lesiones en el cuello o tras las orejas.

La investigación muestra también que, más allá de los síntomas físicos, el impacto psicológico de este problema es considerable, ya que uno de cada cinco padres y madres de Euskadi (20,8%) cree que tener piojos afecta emocionalmente a sus hijos y uno de cada tres (36,5%) siente que les afecta a ellos directamente -16 puntos porcentuales más-. "Esto pone en evidencia la necesidad de normalizar la pediculosis en la sociedad como un problema más de salud, fácilmente atajable y en absoluto vinculado al pelo sucio", según ha señalado el médico de Cinfa.

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