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Los altos precios del combustible impulsan el uso del transporte público en Euskadi

Las diputaciones registran crecimientos en los viajes de sus autobuses públicos del 9%

Autobus de Lurraldebus en el aeropuerto de Bilbao / Wikimedia Commons
Autobus de Lurraldebus en el aeropuerto de Bilbao / Wikimedia Commons

Con el precio del litro de diésel situado en una media de 1,83 euros en Euskadi y una huelga en marcha entre los transportistas, los particulares también han comenzado a aparcar sus coches y optar por el transporte público. Las tres diputaciones vascas han visto cómo el crecimiento de la demanda de transporte público que se venía recuperando por la pandemia se ha acelerado en las últimas semanas. Según datos a los que ha tenido acceso 'Crónica Vasca', en el caso de Bizkaia, si los crecimientos de sus viajes estaban rondando aumentos del 5% mensual, en el mes de marzo el aumento de los trayectos, si se mantiene la evolución actual llegará a un 9% a final de mes. Con esa cifra, el Gobierno foral que lidera Unai Rementería cerrará este mes con un 95% de los trayectos que tuvo Bizkaibus en marzo de 2019, último año con datos en normalidad.

En una situación similar se encuentra la Diputación de Gipuzkoa. En Lurraldebus durante los primeros 14 días de marzo se han registrado un total de 821.663 trayectos, una cifra que de mantenerse en el resto del mes dejaría a los autobuses públicos guipuzcoanos con un total de 1.819.396 usuarios, un 8,8% más que los 1,67 millones que se registraron en febrero. Esta cifra devolvería a los autobuses que gestiona el equipo de Rafaela Romero a la cifras previas a la ola pandémica de Navidad, que provocó un descenso del transporte público interurbano de nuevo. En el caso de Álava, fuentes del ente foral también confirman a esta redacción un incremento en el número de viajeros en las líneas de Alavabus atribuible al aumento de los precios de los combustibles. En el caso de los autobuses alaveses, el tirón de la demanda se ha percibo de forma especial en las líneas ligadas a la movilidad obligada, es decir, las que se usan para desplazarse a centros de trabajo y estudios.

Con estas cifras, las tres diputaciones se siguen acercando al objetivo que persiguen desde el final del confinamiento total de 2020: alcanzar las cifras de uso del transporte público previas a la pandemia; que la vuelta a la normalidad también llegue a los autobuses forales. Un objetivo que va a llegar impulsado por las derivadas económicas de la crisis de Ucrania y unos altos costes energéticos que, por el momento, no han movido a ninguna diputación foral a modificar los precios de sus tarjetas de transporte. En el caso de la MUGI, la diputada guipuzcoana de Movilidad, Rafaela Romero, ya ha descartado esa opción.

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