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Etxebarria: "Trabajamos con el Gobierno para ampliar las actividades en las que invertir"

El presidente de la Federación de EPSV de Euskadi, Ignacio Etxebarria, recuerda que la previsión voluntaria ofrece soluciones al debate de pensiones, pero no puede sustituir al sistema público

Ignacio Etxebarria, Presidente de la Federación de EPSV de Euskadi
Ignacio Etxebarria, Presidente de la Federación de EPSV de Euskadi

La figura de la previsión voluntaria en Euskadi es un elemento de gran tradición y que ha servido para crear un ecosistema fiscal y de jubilación que se convierte ahora en referente para dar respuesta al reto de las pensiones. Aún así, el presidente de la Federación de ESPV de Euskadi, Ignacio Etxebarria, insiste en recordar que el sistema público debe prevalecer y que la previsión voluntaria es un complemento. En el País Vasco esta figura cuenta con un patrimonio de más de 25.000 millones de euros un patrimonio que busca más retabilidad que el 1,4% logrado el pasado 2020. Con ese objetivo han comenzado los trabajos con el Gobierno vasco para reformular el listado que regula las actividades en las que se puede invertir o no desde las EPSV, pero siempre "poniendo en primer lugar la garantía sobre las pensiones, porque no somos un fondo de inversión", explica Etxebarria. 

El mundo de las EPSV vascas reclama que los cambios fiscales no afecten, ni reduzcan los beneficios que gozan los ciudadanos y empresas por sus aportaciones y, además, reclaman una revisión de los impuestos que se cobran al rescatar los ahorros para que se tribute solamente por el beneficio. Sobre la reforma laboral, Etxebarria señala que reforzar el ámbito vasco de negociación sobre el general contribuiría a fortalecer la generalización del sistema de previsión voluntaria desde las empresas a través de la negociación colectiva

Parece que el modelo de previsión de las EPSV se ha convertido en la receta para salvar el sistema de pensiones

Aquí hay una tradición por una serie de razones históricas, por su naturaleza propia que lo hacen muy importante y surge en un momento en el que sistema público de pensiones está siendo objeto de un debate muy importante. Pero lo que ha de estar absolutamente claro es que nunca va a sustituir al sistema público. La pensión de cualquier ciudadano debe ser lo que posibilite el sistema público. El primer pilar debe ser ése. La previsión complementaria debería llegar a un complemento del 20% del último salario, pero para eso hay que estar aportando un mínimo de 35 años. Tiene que quedar claro que esto nunca va a sustituir a la acción pública. 

Pero surgen dudas de la viabilidad del sistema

Lo que está claro es que si vamos a vivir más tiempo, hace falta más dinero para pagar las pensiones. A partir de ahí que el sistema contributivo de pensiones tenga que sufragarse exclusivamente con las aportaciones de los ciudadanos o con los Presupuestos del Estado es una decisión política, está en la normativa, poco podemos decir. Hay que diferenciar la pensión de una renta de garantías. La pensión está relacionada con la cotización y la renta es un derecho que no tiene que ver con la cotización, sino con la situación económica. Son conceptos diferentes que muchas veces se confunden.

 

Que la reforma laboral reconozca el ámbito vasco de negociación reforzaría el sistema de EPSV

 

Durante la pandemia se ha generado un efecto de ahorro en muchas familias ¿Cómo lo han notado en las aportaciones y cómo ve este ejercicio? ¿Va a seguir durando este empuje?

Se ha ahorrado más, es un hecho. En el tercer trimestre del pasado año las aportaciones de empleo habían subido un 1o% y las de las entidades el 8%. A falta de contabilizar diciembre lo que sí está claro es que 2021 va a superar las cifras del año anterior. Y sobre los próximos años hay que ver qué pasa ahora a la inflación y cómo afecta al ahorro. Es verdad que la generalización del debate sobre las pensiones ha despertado en la sociedad una preocupación que lleva a tomar decisiones. Pero creo que habría que huir de posiciones alarmistas, las pensiones van a seguir. 

Con un patrimonio de algo más de 25.000 millones se podrían apoyar muchas inversiones ¿Ha llegado la hora de flexibilizar esas operaciones?

Hay un decreto de actividades que regula que se puede hacer y qué no con las inversiones. Está muy regulado desde los ámbitos en los que se puede actuar hasta el cómo hacerlo. Por ejemplo, hay limitaciones para la reinversión de la EPSV en su entidad promotora, para que se entienda Lagun Aro no puede invertir más de un 4% en el Grupo Mondragón. O la EPSV de Adegi, Geroa, no puede hacerlo tampoco por encima de ese porcentaje en las empresas socias. Los límites son muy duros, pero estamos ahora con el Gobierno trabajando para modificar el decreto de actividades, recoger nuevas opciones de inversión y para actualizar el actual listado porque tiene más de 15 años y hay que ponerse al día con eso.

¿Y van a adoptar un papel más activo para reforzar las empresas vascas en un momento en el que parece que el aterrizaje de capital internacional no tiene freno?

A veces nos han venido críticas por no invertir más en el tejido productivo vasco, pero no podemos olvidar que todo esto debe afrontarse desde una perspectiva que no podemos perder de vista: lo primero es responder a los derechos reconocidos de las aportaciones que han ido haciendo los beneficiarios. Esas inversiones tienen que garantizar esa pensión. Sobre esa condición se podrán hacer inversiones para relanzar las empresas en País Vasco, pero no somos un fondo de inversión, hay que pagar las pensiones. 

 

No somos un fondo de inversión, las operaciones que hagamos deben ser para garantizar las pensiones

 

El modelo colectivo, en el que aportan trabajador y empresa parece que es la apuesta tanto del nuevo sistema de pensiones, como para incentivar la figura de ahorro de las EPSV

Es que la generalización de la previsión va a venir por el sistema de empleo. Cuando en los convenios colectivos se recoge la previsión complementaria se permite a la gente desde que empieza a trabajar ir generando la aportación en edad temprana. El modelo de previsión al que habría que tender es el del sistema de empleo con aportaciones compartidas y con cobro en forma de renta. Pero es necesario reflexionar sobre el modelo porque la previsión individual la tiene quién tiene capacidad de ahorro y para generalizar hay que apoyarse en la negociación colectiva. Y también está la figura de los autónomos, cómo se amplia la previsión en ese sector. 

Están detectando la incorporación de la previsión en más empresas

En estos momentos no. Y es así por dos razones fundamentales. Por un lado, porque la negociación colectiva ha estado muy parada. Además, para este año va a seguir estando complicada con un IPC de más del 6% va a haber dificultad para cerrar acuerdos porque muchas empresas no pueden asumir esas subidas. Y por otra parte está la cuantía de los salarios. Hay una realidad que hay que tener en cuenta y es la la previsión voluntaria parte de una determinación: ceder salario presente para una pensión futura. Y eso requiere que la nómina permita generar ahorro. Desgraciadamente en los últimos años los salarios o han pasado por sus mejores tiempos. 

 

Lo que está claro es que si vamos a vivir más tiempo, hace falta más dinero para las pensiones

 

El apoyo a la reforma laboral pactada por empresas y sindicatos se ha atascado aquí por la demanda de que el 'ámbito vasco de negociación' prime sobre el régimen general en la negociación laboral. ¿Cree que eso ayudaría al sistema de EPSV en Euskadi?

El Estado por primera vez está planteando un anteproyecto de Ley de pensiones donde se hace una apuesta decidida por la previsión complementaria. La cuestión es que la vía sobre la que se desarrolla esa propuesta es sobre la figura del fondo de pensiones que es una entidad que no tiene capacidad jurídica, que es diferente a las EPSV. Estas sí tienen personalidad jurídica, regulación en el País Vasco, matices importantes en su organización, gobierno y gestión que las diferencian mucho de un fondo de pensiones. Por lo tanto, en los convenios estatales se planteará la figura del plan de pensiones sobre las de previsión. Así que, si no blinda el ámbito vasco de negociación, los sectores que no tengan convenio autonómico tendrán un convenio en el que no estará la previsión voluntaria, sino el fondo de pensiones. Es una herramienta gestionada por el Estado. En cambio, si forzamos el ámbito vasco, podremos reforzar en la negociación colectiva la figura de las EPSV, que está gestionada con competencias propias, por los trabajadores y las empresas. Además también creo que ese ámbito vasco de negociación es importante porque, hay que ser realistas, la representación sindical en el Estado y en la comunidad autónoma son radicalmente diferentes, por lo que los que se van a sentar en el órgano de control del plan del Estado y los que lo harían en los equipos gestores de las EPSV no son los mismos. 

 

La generalización del sistema de previsión voluntaria ha de ser por la vía del empleo en los acuerdos de los convenios con las empresas

 

Para incorporar a las empresas al modelo de ESPV ¿Cuánto hay que aumentar las ventajas fiscales?

Obviamente las empresas tienen que tener modificaciones y ventajas en el Impuesto de Sociedades por las aportaciones que hagan a previsión si se que quiere potenciar la generalización. 

Y ¿qué le parece el planteamiento de limitar las reducciones actuales por las aportaciones que hacen los ciudadanos y que es una de las dudas sobre la siguiente reforma fiscal?

Las reducciones sobre la base imponible por las aportaciones son correctas, no hay motivos para reducirlas. En el Estado se han reducido por su coste fiscal para el sistema, pero hay que insistir en que aquí estamos en un momento muy diferente. En Euskadi el sistema está más maduro y hay un equilibrio entre el gasto fiscal que suponen las reducciones por las aportaciones y el ingreso que obtienen las haciendas cuando retienen sobre el cobro que hacen los ciudadanos de su EPSV. Nuestra tradición hace que se logre ese equilibrio entre lo que se aporta y lo que se recoge. En Estado la situación es diferente porque se está empezando y hay más gente aportando que cobrando porque todavía no han llegado al momento final de su carrera profesional. Son situaciones diferentes y fiscalmente debe ser diferente.

¿Y considera correcto trato fiscal en el rescate de los ahorros y la diferencia de trato entre quienes recogen sus aportaciones de golpe y los que lo hacen a través de renta mensual?

No. No parece razonable que se penalice más a quién cobre en forma de capital. Para empezar, hay un trato que penaliza el ahorro en EPSV frente a los fondos de inversión. Quién recoge los beneficios de una aportación a un fondo, tributa solamente por las ganancias netas. En cambio, en una EPSV el que rescata en forma de renta tributa sobre el total. Eso es discriminatorio. Además, si estamos de acuerdo en que esto es lo que hay que potenciar esta vía, no se trata de penalizar una forma de rescate más que otra. Sí podría entender que hubiera más bonificación fiscal a quién cobre en forma de renta en función de los años de permanencia por la aportación de recursos que siguen en el sistema. 

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