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Espiga: "Tecnalia trabaja en un electrolizador novedoso, más eficiente, para obtener hidrógeno"

Fernando Espiga, director de negocios emergentes en Tecnalia, señala que el reto es equiparar en 2030 el coste de la producción del hidrógeno verde con el que se obtiene con el uso de combustibles fósiles

Fernando Espiga, director de negocios emergentes de Tecnalia. / Tecnalia
Fernando Espiga, director de negocios emergentes de Tecnalia. / Tecnalia

Tecnalia, el centro de investigación y desarrollo tecnológico, es uno de los actores clave en la apuesta por el hidrógeno como fuente de energía. Participa en diferentes proyectos que abarcan toda la cadena del valor de este gas, desde su producción, hasta su consumo en movilidad o uso industrial, pasando por su almacenamiento y distribución. Una óptica que permite crear un mercado y que, como señala el director de negocios emergentes de la entidad, Fernando Espiga, es una de las claves porque de nada serviría "lograr una producción sostenible, sino hay demanda que lo reclame". 

El reto sigue siendo conseguir que en 2030 la generación de hidrógeno con energía proveniente de fuentes renovables sea eficiente y su coste esté equiparado al que genera la obtención del gas con medios que emiten CO2, como el gas natural. A día de hoy, la diferencia es casi el cuádruple, del 1,5 euros por kilogramo de hidrógeno obtenido con energía de combustibles fósiles a los 4 o 5 euros que puede costar cuando se emplean energías renovables. 

Espiga señala, además, la importancia para la industria vasca que genera la oportunidad de este nuevo sector. En primer lugar reclama la necesidad de que Euskadi tenga una tecnología propia de electrólisis para construir y explotar plantas de electrolizadores, una vez perdida de la oportunidad de Iberlyzer. Adelanta, además, que Tecnalia participa en un proyecto novedoso de electrolizador que es más eficiente que las tecnologías actuales y que se encuentra en fase precomercial. Repasa, además, en esta entrevista con 'Crónica Vasca' otros de los proyectos más destacados del centro de investigación vasco en las diferentes etapas del hidrógeno. 

 

El hidrógeno se ha convertido en el oro de la transformación energética, pero ya era conocido. Parece que lo hemos redescubierto

El hidrógeno no es nuevo. Hace ya muchos años que se anticipaba como una como un portador energético interesante. Desde Tecnalia, estuvimos participando en bastantes proyectos, pero luego se estancó. Y sí, ahora mismo estamos viviendo una especie de segunda ola del hidrógeno. Hemos visto algo que casi lo podemos llamar el renacimiento del hidrógeno. 

¿Por qué aparece de nuevo?

Principalmente porque la descarbonización profunda que nos hemos marcado en Europa no se puede hacer con las tecnologías actuales, no lo podemos hacer solo con renovables. En la movilidad de vehículos se puede abordar con la electrificación, pero en el transporte de larga distancia, barcos, aviones esa opción de baterías presenta muchas dificultades y necesitamos, si queremos sustituir los combustibles fósiles, otra tecnología. Y aquí es donde el hidrógeno aparece con mucha fuerza. 

 La descarbonización profunda que nos hemos marcado en Europa no se puede hacer con las tecnologías actuales, no lo podemos hacer solo con renovables

 

Uno de los problemas del hidrógeno es la gran necesidad de energía que requiere su obtención ¿Eso ya no se tiene en cuenta?

Es que esa es la segunda razón del renacer del hidrógeno. Estamos viendo ya una manera de producir hidrógeno a partir de energías renovables y de una forma económica, una forma más barata. Porque ese es el gran problema que tiene el hidrógeno todavía. El hidrógeno no tiene problemas de disponibilidad, se obtiene descomponiendo el agua. Y si tenemos el modo de obtener el hidrógeno con energía de de fuentes renovables y a un buen precio, tenemos un recurso fundamental. 

¿Y cuánto es necesario abaratar ese proceso?

La gran expectativa es poder producir ese hidrógeno 'verde' a un coste por lo menos como el que hoy tiene su producción a partir de combustibles fósiles. Ese primer reto se ha planteado seriamente para el 2030. Actualmente el hidrógeno 'gris' tiene un coste de 1,5 euros por kilo, mientas que el hidrógeno 'verde' está entre los 4 y 5 euros.

Estamos viendo ya una manera de producir hidrógeno a partir de energías renovables y de una forma económica, una forma más barata. Porque ese es el gran problema que tiene el hidrógeno todavía

 

Los electrolizadores son la herramienta para obtener el hidrógeno. Hemos perdido la oportunidad de Iberlyzer y ahora está la de Petronor con Sener. En ambos casos hay un socio tencológico externo ¿Cuándo podrá tener Euskadi capacidad para desarrollar su propia tecnología?

Ya hay fabricantes de electrolizadores en Europa, y eso es bueno. Que no nos pase como con los paneles solares, que ya solo se hacen en Asia. Pero hay que tener en cuenta que la ruta de Europa fija el objetivo de que haya 40GW de electrolizadores de aquí a 2030, hoy la capacidad está muy lejos de llegar a 1GW. Aquí hay una oportunidad muy importante. Hay que correr mucho. Es una oportunidad para la industria vasca. Es importante que podamos tener en Euskadi una planta de electrolizadores, sería muy bueno. Sener y Petronor parece que están en ello. El desarrollo de la tecnología propia de electrolizadores sería el segundo paso y será difícil posicionarse en lo que ya se emplea. Pero hay otras alternativas, como la electrólisis de alta temperatura de óxido sólido en la que está trabajando Tecnalia. Y creo que que hay que aspirar a tener de un desarrollo propio de alguna de estas tecnologías. 

Es importante que podamos tener en Euskadi una planta de electrolizadores, sería muy bueno. Y creo que que hay que aspirar a tener de un desarrollo propio de alguna de estas tecnologías

 

¿Y en qué punto se encuentra en la que están participando?

Estamos todavía en una fase precomercial, pero se trata de una tecnología más eficiente que las demás, un sistema más novedoso de electrólisis, con alta temperatura. 

¿Por dónde va a empezar a llegar el hidrógeno a la cotidianeidad de nuestras vidas?, ¿con qué plazos?

Para 2050, hemos fijado el objetivo en Europa de ser neutros en la emisión de carbono. Y en el medio plazo, 2030, nos hemos fijado una reducción del 55%. El papel que va a jugar el hidrógeno en el corto plazo no va a ser muy relevante. Creo que va a jugar un rol muchísimo más relevante a partir de 2030.

¿Y por dónde empezará?

El hidrógeno se está utilizando ya en la industria que lo venía empleando no tanto como vector energético, sino porque lo necesitan en sus procesos. Es el caso de las refinerías y la fabricación de fertilizantes. Es lógico que en la tarea de descarbonizar, se empiece por las industrias que hoy utilizan hidrógeno, pero que lo obtienen a partir de combustibles fósiles, como el gas natural. El primer paso es sustituir ese hidrógeno 'gris', pero uno 'verde', obtenido de fuentes renovables. 

 El papel que va a jugar el hidrógeno en el corto plazo no va a ser muy relevante. Creo que va a jugar un rol muchísimo más relevante a partir de 2030.

 

¿Y a dónde llegará antes? ¿a la automoción o a la industria pesada de alto consumo energético?

Como sistema para mover vehículos se va a desarrollar antes. De hecho, se está desarrollando ya y estamos viendo proyectos como los de CAF en la industria ferroviaria, o en Irizar para autobuses y sistemas de transporte colectivo. En la industria va a tardar un poco más porque tiene alguna complicación adicional, ya que requiere cambiar también los procesos. Requiere que cambiemos, por ejemplo, el proceso de producción de acero, sustituir gas natural por hidrógeno. Hay mucho equipamiento industrial que modificar, como los hornos. Ahora se está trabajando en cómo realizar mezclas de gas e hidrógeno para ir poco a poco avanzando y que esos sistemas funcionen cambiando componentes. Pero va a costar más en este sector. 

Uno de los retos del hidrógeno es su distribución y almacenaje. Es además una de las líneas de investigación en la que trabaja Tecnalia. ¿en qué punto se encuentran?

Ahora mismo se está viendo el hidrógeno como como el futuro sustituto del gas natural. Y es cierto que toda la infraestructura de los operadores está ahí y se puede aprovechar. Se está viendo cómo hacer, cómo adaptarla y ver cómo preparar los 'blending', esas mezclas de hidrógeno y gas para canalizarlas en esos sistemas. Desde Tecnalia estamos trabajando en un proyecto europeo que analiza el potencial de las redes de distribución para definir qué requisitos, qué componentes y qué tipo de infraestructuras van a ser necesarias. Porque se trata no solo de la distribución sino también de separar los componentes, de lograr que los puntos que necesitan gas solamente o hidrógeno en exclusiva puedan conectarse a la red y que haya una tecnología que separe la mezcla para que cada uno obtenga lo que necesita.

Tecnalia trabaja en un electrolizador novedoso más eficiente para obtener hidrógeno y que se encuentra en fase precomercial

 

El almacenaje y la distribución ¿son los mayores retos de esta fuente de energía?

Sí, los procesos de presión o enfriamiento para almacenar y distribuir el hidrógeno son además más caros. Pero hay otras maneras de hacer esto, es el caso de los portadores. Y es que el hidrógeno es difícil de almacenar. Una manera alternativa es convertirlo en otra cosa más fácil de llevar y reconvertirlo en el punto de destino. Se puede hacer mediante portadores. Esta línea es interesante. Especialmente a través del amoniaco, es una de las líneas en las que estamos trabajando. 

Los centros de generación de hidrógeno que se anuncian aparecen como grandes infraestructuras aisladas, Tecnalia trabaja con H2Site para resolver parte de esa problemática, ¿en qué cosiste?

Hace casi dos años creamos una empresa de base tecnológica, H2Site, con un desarrollo conjunto que hemos trabajado con la universidad de Eindowen. Son los reactores de membrana que permiten obtener hidrógeno de diferentes fuentes, un biogás, biometano o amoníaco. Y es una tecnología para producir hidrógeno en los puntos de consumo, lo que sería una gran ventaja. Evitamos así el almacenamiento y el transporte. Es un sistema que se puede equipar, por ejemplo, en un barco.

El hidrógeno en la industria va a tardar un poco más porque tiene alguna complicación adicional, ya que requiere cambiar también los procesos

 

El Corredor del hidrógeno contempla una inversión de más mil millones en una acción que contempla todas las vertientes de su elaboración y consumo, ¿qué le parece?

Se está creando una nueva cadena de valor que empieza en la producción, aplicando energías renovables, y acaba en los usos finales, que pueden ser industrial, de consumo o de movilidad. Pero en medio está el almacenamiento y la distribución. Por lo que es muy importante desarrollar todo al mismo tiempo, los usos, la demanda... Porque no hacemos nada si resolvemos la producción y no tenemos una demanda que lo consuma. El Corredor contempla un poco todo ese proceso. 

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