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La recaudación en 2020 oculta todavía la crisis del empleo y evidencia un aumento del ahorro

El IVA y Sociedades arrastran la caída de la recaudación, el IRPF acusará las consecuencias de la crisis en 2021 y las Diputaciones fían la recuperación a un efecto rebote del consumo

El Consejo Vasco de Finanzas analiza la recaudación. EP
El Consejo Vasco de Finanzas analiza la recaudación. EP

La caída de la recaudación que han registrado las diputaciones forales en 2020 enmascara el efecto de la crisis económica derivada de la pandemia sobre el empleo. Y es que el descenso de más de 1.500 millones de euros, un 10,9% menos, registrado a la espera de incorporar al balance del mes de diciembre, solo acusa la caída del consumo y los aplazamientos en el pago a las empresas. La crisis del empleo generada en 2020 todavía no ha impactado en la recaudación, ya que los contribuyentes declararon en 2020 sus ingresos del año anterior, el 2019. La recaudación desvela también un crecimiento importante en el ahorro que es, precisamente, lo que hace confiar la recuperación en 2021 a un efecto rebote del consumo.

El IVA, y los impuestos asociados al consumo, cayeron un 14,8%, 781 millones menos. El parón en las compras generado por el confinamiento y las restricciones de horarios han golpeado a este impuesto que supone más de la mitad de la totalidad de la recaudación.

El Impuesto de Sociedades que grava el beneficio de las empresas es el que más ha descendido, un 22%, 315 millones menos. En este caso las compañías han presentado los resultados del 2019, que habían sido buenos. Pero, como recuerda el socio de Deloitte Legal, Alfonso del Río, las diputaciones ofrecieron medidas para aplazar los pagos y llevarlos al 2021. Y es que las empresas cuando debían abonar este tributo se encontraban en una crisis de liquidez por el parón de la actividad generado por el confinamiento que podía comprometer su supervivencia. Además, empresas y autónomos pudieron también aplazar sus pagos a cuenta del IRPF. 

A pesar de eso, El IRPF, ha mantenido bastante bien sus cifras. Su descenso sólo ha sido de un 3,18%. La causa, es doble. Por un lado, porque los ciudadanos han declarado en la campaña de la Renta de este año sus ingresos de 2019 y, por otra parte, como señala del Río, la figura de los Erte ha permitido dar continuidad a las retenciones que hace el pagador, bien la empresa o bien el SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal).

Crecimiento del ahorro y confiar la recuperación a un efecto rebote del consumo

El único porcentaje que sube en la recaudación es el de los impuestos que gravan el ahorro. Así, en el IRPF, los retenciones sobre las ganancias patrimoniales han subido un 48%, 14.500 millones más que el año anterior. El Impuesto sobre los depósitos en las entidades de crédito se ha incrementado un 14%, 3.400 millones más. Y, por su parte, el Impuesto de Patrimonio también presenta un comportamiento favorable con un crecimiento del 5,7%, 9.400 millones más. Como señala del Río, es una evidencia del buen comportamiento de la bolsa y los mercados de inversión en 2019, pero también del acopio de dinero realizado en las cuentas de los bancos y del movimiento instintivo de la sociedad de retener el gasto y aumentar el ahorro en tiempos de incertidumbre.

Es por ello que las haciendas esperan un efecto rebote en el consumo que permita crecer la recaudación por IVA e impuestos indirectos en 2021, equilibrando así el impacto que las crisis del empleo evidenciarán en el IRPF. Todo ello en un año en el que las haciendas forales comenzarán los trabajos para una revisión fiscal de la que en un primer momento hablaba de bajadas en algunos impuestos, como el caso de Patrimonio, pero alzas en tributos directos, como la subida para las rentas altas del IRPF o la supresión de deducciones en el Impuesto de Sociedades.  Pero la Covid-19 ha cambiado los planes, así, el consejero de Economía y Hacienda, Pedro Azpiazu, ya ha señalado que ahora la prioridad es salir de la crisis y que, “subir los impuestos tendría un efecto contractivo en la economía”. Así pues parece que una revisión de la política de vivienda y aumentar los recursos en la lucha contra el fraude podrían ser las líneas de trabajo.

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