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Los vascos se agarran a las hipotecas fijas ante la subida de los tipos de interés

Si bien los préstamos a tipo variable han sido las más habituales en Euskadi, en 2021 y comienzos de 2022 repuntan las firmas a tipo fijo con la subida del euribor en el horizonte

Compra de viviendas con hipoteca. /EP
Compra de viviendas con hipoteca. /EP

La situación geopolítica actual plantea un escenario “muy incierto” en cuanto a la evolución futura de los tipos de interés. Firmar una hipoteca a tipo fijo o a tipo variable pensando a largo plazo se ha convertido en una decisión a ciegas dada la ininterrumpida subida del Euribor desde diciembre. Si bien "tradicionalmente en Euskadi se han firmado más hipotecas a tipo variable", señalan en Kutxabank, lo cierto es que la tendencia de 2021 y del arranque de 2022 apunta a una mayor presencia de los tipos fijos a la hora de firmar.

El año pasado el 69% de los préstamos que firmaron los clientes de Kutxabank fueron a tipo fijo. Por su parte, Caixabank advierte que en este primer semestre de 2022 están a punto de superar el número de hipotecas que se formalizaron en todo el año 2021 en Euskadi. Y cerca del 95% de los préstamos que han llevado a cabo este año han sido a tipo fijo. 

Los prestatarios de Laboral Kutxa comparten la misma tendencia y se decantan por los intereses fijos. Las hipotecas a tipo fijo han supuesto en torno al 70% de los préstamos contratados el año pasado. Aún con todo, explican que hay que tener en cuenta que un Euribor negativo es "una situación excepcional -que ha permanecido a lo largo de seis años- a la que nos hemos acostumbrado".

En marzo la media de este indicador era de -0,237 puntos. En abril dejó la negatividad para alcanzar una media de 0,013 puntos positivos y en mayo alcanzó un 0,287%. Por ello, esperan una “normalización” de los tipos de interés, es decir, "una subida progresiva y suave hasta alcanzar unos niveles medios respecto a los datos históricos".

Según estiman en Laboral Kutxa, la media mensual del Euribor a fin de año podría estar entorno al 0,40% y al 0,50% y cerraría el año 2023 en el rango comprendido entre el 0,80% y el 1,00%. Esta subida llevará a un incremento de las cuotas hipotecarias. De esta manera, para una familia a la que le quede pendiente de pagar 100.000 euros en 20 años, "la cuota mensual actual sería de 449,40 euros; el año que viene pagaría en torno a 482,55 euros y el siguiente 505,88 euros". Es decir, incrementos de 33,15 y 23,33 euros respectivamente.

Una vivienda / ARCHIVO
Los compradores de viviendas demandan la digitalización de las hipotecas / ARCHIVO

Los tipos a largo plazo "también repuntan"

Así mismo, desde la entidad bancaria recuerdan que el precio de las hipotecas a tipo fijo está condicionado por la evolución de los tipos a largo plazo, que "también han repuntado", por lo que estiman que "la época de tipos ultrabajos ha finalizado y se vuelve a una situación más habitual".

En esta línea prevén que las ofertas a tipo fijo "dejarán de tener tanta representatividad", por lo que tenderán poco a poco a la baja, "situándose paulatinamente los préstamos a tipo variable en una situación más en línea con su representatividad habitual, pasando a ser el formato más contratado".

Por otro lado, todas estas entidades financieras coinciden en que habrá que esperar al segundo o tercer trimestre del año para confirmar “con pruebas” un cambio en la tendencia de firmas de préstamos de un tipo u otro en 2022 como consecuencia de la actual y constante subida del Euribor. Desde Kutxabank recuerdan que la hipoteca es una operación que conlleva un proceso con "mucha conversación", la subida del Euribor no se notará en la tendencia de firmas hasta los últimos meses del año.

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