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Euskadi arrincona el castellano

Pese a contar con tres modelos lingüísticos, en Euskadi se ha impuesto el modelo en euskera con el castellano como asignatura, y EH Bildu propone la inmersión total en la próxima Ley de Educación

Arranque del curso escolar con la presencia del consejero de Educación, Jokin Bildarratz, en un colegio de Vitoria./ IREKIA
Arranque del curso escolar con la presencia del consejero de Educación, Jokin Bildarratz, en un colegio de Vitoria./ IREKIA

El idioma como foco de conflicto con el sistema educativo de fondo es un tema recurrente del nacionalismo, del catalán y también del vasco. Cataluña lo está llevando estos días a su máxima expresión, con una familia acosada -con cierto beneplácito de la Generalitat-  por recurrir la inmersión lingüística en catalán en el colegio donde estudia su hijo de 4 años y que ha conseguido mediante sentencia del Tribunal Superior de Cataluña que al menos el 25% de las enseñanzas sean en castellano. 

En el País Vasco, la nueva Ley de Educación a la que se está empezando a dar forma, tendrá también el idioma, en este caso el euskera, como uno de los principales focos de discusión y de conflicto.

De hecho, EH Bildu, que parece bastante cercano a cerrar un acuerdo con el PNV en esta materia, ya ha anunciado que quiere que la nueva normativa incluya la inmersión lingüística en euskera.

El debate y la polémica están servidos. 

Euskadi tiene en vigencia un sistema educativo desde hace 20 años de tres modelos  lingüísticos: El modelo A, todo en castellano con una asignatura en euskera, el B, bilingüe, y el D, todo en euskera con el castellano como asignatura. 

Esta es la teoría, ya que en la práctica estos tres modelos se han ido transformando solo en uno, el que prima la educación en euskera a través del modelo D.  No existe ninguna norma que obligue a los padres a elegir el modelo D, pero los diferentes gobiernos nacionalistas a lo largo de estos años han ido primando la oferta en euskera, de forma que la enseñanza en los modelos A en mayor medida, y también en el modelo B, han ido quedando como residuales en la enseñanza pública y son también minoritarios en la concertada. 

De hecho, hay estudios que certifican que se han convertido en una especie de guetos para estudiantes inmigrantes y de bajo poder adquisitivo.

Pese a esta apuesta por el euskera, también con cuantiosas inversiones, Euskadi no ha conseguido culminar el reto de un bilingüismo pleno, y el intento de euskaldunizar a la población choca con una sociedad plural, cada vez más, y, aunque los alumnos estudien en euskera, retornan a su idioma materno en cuanto sale de la puerta del colegio. 

El último informe del Instituto Vasco de Evaluación e Investigación (IVEI) así lo ratifica. El  modelo D no consigue formar alumnos bilingües en euskera y castellano y, lo que es peor, aumenta de forma alarmante el número de alumnos que no son competentes en ninguno de los dos idiomas oficiales. 

Esto ha reabierto el debate en Euskadi sobre el papel que debe tener la escuela en la euskaldunización y si debe primar la lengua sobre las competencias que tienen que adquirir los alumnos en las distintas materias,  en las que los estudiantes vascos además no salen muy bien parados a la vista de los resultados de diferentes evaluaciones, como el informe PISA,  pese a que el gasto por alumno es en Euskadi un 60% más elevado que en el resto de España. 

El sistema de modelos lingüísticos esta por ello de nuevo en entredicho a las puertas de la negociación entre los partidos para la nueva Ley de Educación. Para unos porque se queda corto, y piden la inmersión total en euskera. Para otros porque la extensión del modelo D sin tener en cuenta la lengua materna del alumnado lleva al reducir el nivel de competencia en la lengua y en otras asignaturas. 

De entrada, el principal partido de la oposición, EH Bildu ya ha mostrado su predisposición a la negociación y al acuerdo del pacto educativo, pero sobre la base  del "modelo de inmersión lingüística general".

"Sabemos que el debate está servido, pero entendemos que está sobradamente demostrado que el modelo D no euskalduniza lo suficiente, que no se consiguen los perfiles lingüísticos que plantea la ley y que tenemos un problema de convivencia del euskera", señalaba Pello Otxandiano, director de programas de EH Bildu al presentar las líneas generales de la formación en materia educativa adelantando la clave de cuál será uno de los mayores escollos en la negociación.

Mientras tanto, desde el  Gobierno vasco se apuesta porque cada vez más actividades extraescolares o de ocio se desarrollen en euskera para extender este idioma fuera de las aulas. Pero está por ver si en el mundo de la globalización de internet o de Netflix, con una población cada vez más diversa se le puede poner puertas al campo y forzar el uso de una lengua, también en el ocio.

El peso de la lengua materna

Son muchos los expertos que coinciden en que uno de los errores que ha cometido el sistema educativo vasco a los largo de los ultimos años y que ahora pagan los alumnos al no tener competencias suficientes en las dos lenguas, ha sido "ir arrinconando" de forma progresiva el sistema de modelos lingüísticos, dando prioridad a la enseñanza en euskera, que dificulta el aprendizaje de muchos alumnos para los que ésta no es su lengua materna.

En este sentido apuestan por "revisar a fondo del sistema", primando la lengua materna del alumno, sin que se "vete ningun idioma". Es decir que las zonas castellano parlantes se prime el castellano y en las euskaldunes el euskera. 

Porque "el objetivo de la escuela no debe ser la euskaldunización, sino la escolarización", señala el experto en educación Javier Nogales, que cita un informe del Banco Mundial que señala que "cuando a los niños se les enseña por primera vez en un idioma que hablan y comprenden bien, aprenden más y están en mejores condiciones para aprender otros idiomas".

De igual forma, Ricardo Arana, conocedor del mundo de la enseñanza desde el aula como profesor, pero también desde el sindicalismo y la administración, constata también  que "el sistema de modelos ya no existe" y se ha sustituido "por una sola estrategia", que es la del modelo D, como si toda la población escolar fuera euskaldún cuando es diversa. Algo que se ha conseguido, no por la legislación, sino por la práctica, porque "no hay una ley que obligue a las familias a elegir el modelo D". "Pero todo lo que ignore la existencia de otra lengua en Euskadi será un fracaso tras otro y bajos niveles de competencia", sentencia.

En este sentido, señala que el modelo D, que estaba pensado en un principio para los que tenían el euskera como lengua materna "fracasa al final, porque llega a una parte del alumnado, pero no a todos. Y el problema no es ya tanto el aprendizaje o no de la lengua, sino que esa lengua se convierte en un vehículo para otros conocimientos", que al final pueden llegar con dificultad al alumno.

Los prooblemas que conllevan la euskaldunización en la escuela no son nuevos, sino que se arrastran desde hace años,. De hecho, el año pasado mismo el  Consejo Escolar de Euskadi en su informe sobre 'La situación del sistema educativo vasco 2017-2019',  señalaba que "según los resultados de evaluaciones propias como de estudios internacionales, se aprecia con claridad que la comprensión lectora es insuficiente en una parte importante del alumnado y está ligada a la situación sociolingüística", y pedía al Departamento de Educación la puesta en marcha de un estudio en profundidad sobre el modelo D, a través del que "se puedan identificar y caracterizar las distintas realidades lingüísticas y educativas que integran este modelo y se valore la adecuación de aquellas estrategias metodológicas adaptadas a las diversas situaciones y contextos". 

La nueva Ley de Educación que se ponga en marcha será la tenga que abordar los cambios en el sistema. La negociación política será la que determinará la dirección que tomen esos cambios que para bien o para mal determinarán el camino de los estudiantes del futuro.
 

 

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