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El avance de Bildu en Gipuzkoa tensa el tablero electoral vasco

Los partidos empiezan a perfilar sus estrategias y a pensar en los candidatos para el territorio que más puede afectar a las alianzas electorales de Euskadi

El Diputado General de Gipuzkoa, Markel Olano, junto a la que podría ser su sustituta: la portavoz foral, Eider Mendoza
El Diputado General de Gipuzkoa, Markel Olano, junto a la que podría ser su sustituta: la portavoz foral, Eider Mendoza

Con todos los sociómetros electorales de otoño ya publicados y el 2021 a punto de echar el cierre, los partidos políticos empiezan a centrarse en el 2022. Un año natural, el último antes de un 2023 que será electoral a nivel municipal, foral y, si Sánchez opta por agotar la legislatura, nacional. Los comicios forales llegarán un año antes de que Euskadi vuelva a ir a las urnas autonómicas en 2024... y lo que ocurra en los territorios puede ser determinante para las alianzas vascas.

En ese sentido, todo apunta a que Gipuzkoa será la llave. El último sociómetro elaborado por la Diputación Foral, publicado a comienzos de diciembre, sitúa a EH Bildu de nuevo en sus mejores cotas de voto desde que echase a andar la coalición abertzale: de celebrarse actualmente unos comicios guipuzcoanos, la formación acapararía el 34,5% de los sufragios, rozando el 34,65% alcanzado en 2011 y que le dio el poder en la máxima autoridad del territorio. En aquel entonces, la coalición obtuvo 22 procuradores; ahora los abertzales se quedarían en 19 junteros y seguirían por detrás del PNV, que ostentaría 21 asientos en las Juntas Generales y aumentaría en uno su representación en la cámara guipuzcoana.

Los jeltzales buscan una candidata: Mendoza o Tapia

Los jeltzales siguen teniendo las papeletas para ganar, pero aún están lejos de la mayoría absoluta. Además, el electorado guipuzcoano deberá acostumbrarse a otra candidata después de Markel Olano. Candidata, escrito ya en femenino, porque el entorno del partido y el propio Olano ya han deslizado en más de una ocasión que su deseo es que, de ganar, Gipuzkoa tenga a su primera diputada general. El debate en los despachos jeltzales está en el nombre, ya que parece que la sucesión está en traer a Arantza Tapia del Gobierno vasco a la Diputación o apostar por la continuidad que supondría Eider Mendoza, portavoz foral y mano derecha de Olano.

La candidata jeltzale será, en cualquier caso, la que más bajo la lupa esté, ya que Gipuzkoa es el único territorio histórico donde la victoria electoral del PNV puede estar amenazada. Deberían producirse grandes vuelcos electorales para que los jeltzales perdiesen la comodidad que los sondeos les pronostican en Álava y Bizkaia.

PSE y Podemos, incómodos con los pasos adelante y atrás de Bildu

El crecimiento de los dos partidos mayoritarios de Gipuzkoa se da a costa de sus socios naturales en Euskadi: el PNV ganaría un escaño —que es lo que perdería el PSE— y EH Bildu sumaría los mismos dos escaños que perdería Elkarrekin Gipuzkoa. El refortalecimiento de las formaciones nacionalistas dejaría un panorama mucho más incierto a nivel electoral, con el PSE teniendo la llave del gobierno con un liderazgo en sus filas distinto tras la salida de Idoia Mendia como secretaria general de los socialistas vascos.

Su sustituto, Eneko Andueza, deslizó al poco de ser elegido la posibilidad de replantear la política de pactos en Euskadi. Un mensaje que se comprendió como una exploración de acuerdos puntuales con Bildu tras las elecciones municipales y forales. El escenario coincidió con el apoyo de EH Bildu a los Presupuestos Generales del Estado (PGE) y se dio prácticamente al mismo tiempo en el que Arnaldo Otegi pronunció junto a Arkaitz Rodríguez ese discurso en el donostiarra Palacio de Aiete que incluyó una mención expresa al sufrimiento causado por ETA y la afirmación de que "nunca debió haberse producido". A esto le sucedió el pronunciamiento del EPPK en contra de los ongi etorris.

Sin embargo, en las últimas semanas, los pasos dados por Bildu se han visto algo ensombrecidos por el ongi etorri a 'Mortadelo' en Pamplona —planteado por quienes dentro de la izquierda abertzale disienten de la estrategia de Otegi— y la inclusión de David Pla en la ejecutiva de Sortu. El socialismo vasco ha pedido más pasos a la izquierda abertzale para avanzar consciente de la tensión que genera este movimiento en el conjunto de España.

Eso no quita para que algunos dirigentes del socialismo guipuzcoano estén algo cansados de la alianza con el PNV. En privado admiten que ha habido bastantes decisiones polémicas de la parte jeltzale que no se han compartido, pero con las que ha habido que acarrear. En el seno del PSE guipuzcoano tampoco se trabaja cómodo con la marca 'Etorkizuna Eraikiz', lema del Gobierno foral durante esta última etapa y que ha llegado incluso a tener dedicado un congreso con más expertos internacionales que contenido en el Kursaal donostiarra.

El movimiento para sacar al PNV del poder en Gipuzkoa sería aritméticamente posible y una tentación para el PSE. Sin embargo, parece que el socialismo vasco aún no está preparado para un cambio de alianzas electorales que sería un terremoto para la política de Euskadi pese a guiños como el apoyo prestado por el PSE a las cuentas de la abertzale Ima Garrastatxu en Durango.

En Elkarrekin Gipuzkoa la percepción hacia Bildu es similar. Fuentes moradas apuntan a Crónica Vasca que los abertzales "aún no están preparados para el blanqueamiento al que se están sometiendo". El avance de Bildu preocupa porque Podemos compite por el mismo electorado, pero las filas moradas creen que buena parte del problema pasa porque en Euskadi no se ha tocado poder más allá del ámbito municipal, quizá con Irun como la joya de ese poder municipal morado. "Los cambios que sí se han visto en Madrid de la mano de Yolanda Díaz —prosiguen estas fuentes consultadas— aún no han llegado a aquí porque no hemos tenido grandes competencias fiscales, económicas, y nuestro votante no sabe demasiado bien para qué sirven las Juntas".

Esa falta de concienciación sobre el papel del poder en el territorio —"un problema de pedagogía"— y el avance de Bildu hace que la coalición morada tenga "la maquinaria electoral a pleno rendimiento". En Podemos aún no se habla de nombres para candidato a Diputado General. Aunque la lógica llevaría a pensar que el candidato fuese el portavoz en Juntas, Joanes Fiel, tampoco se descarta la posibilidad de que otras figuras del ámbito municipal diesen el salto, aprovechando que pueden ser más conocidos entre la ciudadanía, a unas Juntas claves para la financiación del partido.

El PP, pendiente de la continuidad de Cano

Este asunto, la financiación que supone para una formación estar en Juntas, es vital para un PP que mantendría su escaño guipuzcoano pese a dejarse casi un 1% de porcentaje de voto que iría a VOX pese a que la ultraderecha no conseguiría entrar en el parlamento foral. En las filas populares no cunde el desánimo, pero la situación es complicada. "Afiliados del partido que viven en el interior del territorio nos dicen que votarían al PNV porque dar la cara les señala en sus pueblos" expresa un dirigente del partido.

La movilización de las bases populares es el caballo de batalla para este final de legislatura, porque ahí es donde piensa la plana mayor del PP de Gipuzkoa que puede estar su mejora electoral. "Tenemos que romper el marco mental de que el voto al PNV es para frenar a Bildu, porque no es así". Todo apunta a que el único representante popular, Juan Carlos Cano, no seguirá en las Juntas guipuzcoanas, por lo que habrá que buscar también un nuevo candidato o candidata.

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