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Urkullu afronta el desafío del nuevo estatus con fueros y soberanía de 1839 que no respalda el PSE

Aboga por una "nación foral" que permita bilateralidad plena con España como fórmula para solucionar "el denominado problema vasco"

Iñigo Urkullu interviene durante el pleno de Política General./ PARLAMENTO
Iñigo Urkullu interviene durante el pleno de Política General./ PARLAMENTO

Iñigo Urkullu propuso ayer fórmulas del pasado para solucionar los problemas de la Euskadi del presente y del futuro. Durante su intervención en el  Pleno del Política General en el Parlamento vasco defendió una "nación foral". Es decir, una "reintegración foral plena",  retomando para ello la "soberanía previa a 1839",  antes de que se produjeran la abolición de los fueros.

"Una mirada al futuro desde la realidad histórica" para contribuir al  "denominado 'problema vasco'", señaló. Una mirada histórica para establecer una relación "bilateral" con España, que no gustó a ningún partido de la oposición, y tampoco a su socio de Gobierno, el PSE, que rechazó la propuesta de entrada, asegurando que "la referencia de los socialistas "nunca será el siglo XIX".

"Acordar no es claudicar", señaló el lehendakari ante el Parlamento, que será el foro sobre el que recaiga abrir de nuevo la Ponencia de Autogobierno vasco, que tiene que determinar el nuevo estatuto. Una ponencia que lleva sin reunirse desde la anterior legislatura, después de que la pandemia dejara los temas identitarios en un segundo plano.

Pese a que el discurso del lehendakari con el que ayer arrancó el curso  político este año, estuvo volcado esencialmente en el tema económico y sanitario, la mejora en la pandemia y la bonanza económica que ya da por sentada el lehendakari, dejaron paso a un nuevo rifirrafe en torno al autogobierno, esta vez con un marcado toque histórico y con  una vuelta a parámetros del siglo XIX con la que Urkullu sorprendió a la Cámara.

En concreto, el lehendakari propone alcanzar un consenso sólido para el "relanzamiento" de Euskadi como "nación vasca", y defiende para ello una extensión de la fórmula del  Concierto Económico -basado también en la bilateralidad- a un Concierto Político, como una formula que se puede "abrir paso en el orden constitucional"  estableciendo un instrumento "que preserve la bilateralidad con garantías de cumplimiento de lo acordado". Un sistema de concertación que "impida la modificación unilateral del nuevo Pacto político alcanzado"."El modelo de Concierto y Convenio Económico, que no fue en realidad un privilegio, sino una imposición a raíz de la abolición de los Fueros, se plantea como un punto de referencia eficaz", señaló ante el Parlamento.

En ete sentido, defendió  la "fórmula de Concierto que, en cumplimiento de la Disposición Adicional Única del Estatuto, la Disposición Adicional Primera de la Constitución y la Disposición Derogatoria Segunda de la Constitución permita la reintegración foral plena, es decir, derogar definitivamente las leyes de abolición de los Fueros y retornar a la soberanía anterior a 1839". Algo que consolidaría "un sistema político de convivencia".

Pese al esfuerzo del lehendakari por explicar en el turno de respuestas a los grupos que su referencia al fórmulas del siglo XIX es en realidad una apuesta de futuro, la propuesta no gustó ni a sus socios de Gobierno, el PSE, ni a ninguno de los partidos de la oposición, que volvieron a mostrar propuestas totalmente dispares, lo que augura muy pocas posibilidades de acuerdo entre los grupos en estos ámbitos. Ya la anterior Ponencia de Autogobierno terminó en vía muerta. PNV, Elkarrekin Podemos y PSE llegaron a acuerdos en cuestiones sociales, pero no las identitarias, que PNV si había conseguido suscribir a un acuerdo base con Bildu.

Del Estado vasco a la ruina catalana

La portavoz de EH Bildu, Maddalen Iriarte,  que quiere abanderar la necesidad de un cambio brusco de estatus, preguntó a Urkullu, si la "reintegración foral plena" que  propone es lo que considera "Estado vasco" o si es una "propuesta para no cambiar nada". 

 Se preguntó por ello si  el Ejecutivo de Urkullu tiene "una falta de ilusión e impotencia" para fomentar "la movilización colectiva" en Euskadi e insistió en que "ha llegado la hora de tomar decisiones" porque se ha estado "retrasando el debate" durante años. "La pandemia ha demostrado que los vascos no tiene instrumentos suficientes para responder a sus necesidades".

El PSE, socio de Gobierno del PNV, señaló a través del portavoz Eneko Andueza que los socialistas van a mirar al "futuro, y no al siglo XIX", y pidió al PNV que digan claramente si quieren o no la independencia.  "Si hablamos de reformar el Estatuto, pongámonos a ello", señaló Andueza.  Pero recordó a los nacionalistas que sus aspiraciones sobre "eso que llaman el Nuevo Estatus" ya condujeron "a un callejón sin salida en la Ponencia de Autogobierno". "Si quieren volver sobre lo mismo, ya conocen el procedimiento, pero también el final del camino".

Mientras tanto, el portavoz del PNV en el Parlamento, Joseba Egibar,  reprochó al PSE-EE que, a la hora de afrontar una reforma del Estatuto de Autonomía de Euskadi, pretenda que "la mayoría se someta a la minoría".

Por su parte, Miren Gorrotxategi, portavoz de Elkarrekin Podemos, afirmó que cuando su grupo habla de soberanía, no se refiere solo al marco territorial, sino "al derecho democrático que tiene toda la ciudadanía a decidir sobre todos los asuntos que le competen". "¿De qué nos sirve trasladar el centro de decisión de Madrid a Euskadi si este va a seguir estando siempre entre las cuatro paredes del consejo de administración de una gran empresa?", se preguntó.

Aseguró que están dispuestos a hablar "sin ninguna línea roja", en un diálogo en el que se puedan alcanzar "grandes acuerdos". "Nosotros reivindicamos la pluralidad nacional y creemos que puede ser defendido por el federalismo republicano, que no es tan solo un modelo de organización territorial, sino un modelo social y político, donde exista un blindaje legal de lo público y del bienestar social", afirmó.

Por su parte, en su turno de palabra, el parlamentario de la coalición Jon Hernández reprochó al lehendakari que se haya retrotraído a 1839 para solventar el "problema vasco", lo que "no parece muy moderno" para afrontar problemas del siglo XXI.

PP-Cs criticó a través de Carlos Iturgaiz,  "la tentación de jugar con una mayoría PNV-PSE para el día a día y una mayoría PNV-Bildu para el día de mañana" con el objetivo de "impulsar ese famoso nuevo estatus, en el que el camino a la independencia se llama 'concierto político'". "Un nuevo nombre  para las más viejas ideas del nacionalismo, que sigue sin comprender ni aceptar el carácter plural y diverso de la sociedad vasca", señaló Iturgaiz. "La obsesión identitaria conduce a donde todos sabemos. A la ruina a la catalana", advirtió.

En este sentido, exigió "claridad frente a la oferta" de EH Bildu para impulsar un nuevo estatus, sabiendo que "Sánchez al frente del Gobierno de España es una oportunidad de oro para cualquier dislate".

 

 

 

 

 

 

  

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